Estupideces coronavíricas y la paz

virus

 

En este momento en el que nos encontramos de confusión eclesial, en el que un cardenal dice una cosa y el otro la contraria, en el que los obispos prefieren estar callados o como mucho decir y predicar sobre lo que su círculo de neoconservadores meapilas quieren oir, ha hecho su aparición el coronavirus.  (Muchos obispos que consideramos ortodoxos en realidad nadan a favor de la corriente conservadora, de seglares que tienen a su alrededor, víctimas de la teología del cuerpo y de no se cuantas mamarrachadas que les han ido inoculando durante estos veinte o treinta años de juanpablismo oficial).

No es que este virus tenga nada que ver con los obispos y cardenales , pero a todos les afecta . Todos ellos o la mayoría forman parte de su población de riesgo y todos ellos valoran demasiado su vida como para ponerla en riesgo de forma innecesaria. Ni siquiera por la fe son capaces de ponerla, por lo que arriesgarla por un simple virus RNA sería demasiado estúpido. Muchos de ellos han visto en sus ceremonias religiosas prácticas de riesgo como dar la paz, besar imágenes, coger agua bendita, comulgar… En este punto quiero contarles una anécdota que quizás no sea anécdota porque se ha convertido en práctica usual en muchas iglesias. El suceso en cuestión es que el otro día en una de esas misas modernistas de domingo a la que no hay otro remedio que acudir para cumplir con la obligación dominical; el sacerdote a la hora de la paz bajó las gradas y dio la paz a las 15 personas que estaban en los primeros bancos (quizás eran más de 15). Me quedé sorprendida porque luego pasó a dar la comunión sin lavarse las manos. En estos casos debería haber una sanción sanitaria para este tipo de sacerdotes, por poner en riesgo la salud de sus feligreses. Si ya estamos en plena epidemia de coronavirus quizás se merecería la cárcel.

Me gustaría saber qué hubiera hecho en estos casos San Juan Bautista, aparte de acusar a Herodes de adúltero, en el caso de una infección por coronavirus. Quizás el bautismo en el rio Jordán no hubiera tenido lugar por estar en contacto el agua con tantas partes del cuerpo, quizás tampoco Jesucristo hubiera hecho el milagro de los panes y los peces por no llevar guantes estériles para repartirlos…en fin, nuestro tiempo de confusión eclesial parece ser también tiempo de estupidez eclesial. Quizás es lo que trae la modernidad y la eterna tentación de tantos hombres de Iglesia que han sido víctimas de ella.

Puede que partir de ahora a alguno de nuestros obispos lumbreras, se le ocurra que para entrar en misa haga falta un certificado sanitario que acredite estar libre de virus y demás infecciones contagiosas. Todo se andará. Mientras tanto, demos gracias a Dios porque al menos el coronavirus habrá frenado a ese sacerdote modernista y al menos dejará de dar la paz a toda la bancada de primera fila.

 

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