Tintín, ¿un héroe cristiano?

Nueva entrada del maravilloso blog de Miguel Sanmartín

http://delibrospadresehijos.blogspot.com.es/

Pueden enlazarlo también en nuestra sección “que nazcan en el asombro”

  Ilustración de Hergé para la portada de un especial de Navidad de la revista Tintín.

 

 

«Al creer en sus sueños, el hombre los convierte en realidad».

Hergé

 

 

Tengo una relación personal e intransferible con Tintín, el famoso personaje de comic creado por Georges Rémi (más conocido como Hergé), cuyas aventuras he seguido con pasión adolescente desde el primer día en que mis ojos se posaron en las páginas de su álbum, La oreja rota (1937), en casa de mis abuelos paternos. Allí se guardaban y apilaban libros y libros, y entre ellos, también un buen montón de tebeos e historietas, incluidos algunos del joven reportero belga. Luego Tintín (en toda su extensión) tuvo también acomodo en nuestra casa para mí disfrute y de todos mis hermanos. Más tarde sus historias se adueñaron de los corazones de mis hijas y mis sobrinos y espero que lleguen hasta mis futuros, si Dios quiere, nietos.

Este afecto mío hacia el personaje y sus historias (que he de decir, pervive hoy) me permite autocalificarme, quizá con cierta pomposidad, de tintinista, o mejor, de tintinófilo (por supuesto que no llego a la excelsa categoría de tintinólogo, como por ejemplo el mayor especialista español en el tema, Juan Eugenio d’Ors).

Soy consciente de que esta afición no constituye un gran mérito y que amar a Tintín no revela un gusto cultivado y exclusivo, sobre todo si atendemos a su enorme popularidad: sus 23 álbumes (24, contando el inacabado Tintín y el arte Alpha, 1986) han tenido a lo largo de 90 años unas ventas de más de 200 millones de ejemplares y han sido traducidos a más de 60 idiomas, y ello sin contar las innumerables ediciones piratas ni la legión de pastiches e imitaciones que ha inspirado. Pero no se trata del gusto elitista y exclusivo (nunca debe tratarse de eso), sino de la confirmación del viejo axioma que nos dice que el bien es expansivo de por sí. Y creo que Tintín es algo bueno y que esos números no hacen más que confirmarlo.

                                                       Todos los álbumes de Tintín.

Pero, ¿por qué sostengo que Tintín es algo bueno? ¿Quizá porque, en el fondo, el personaje hace gala de un espíritu cristiano? Así lo creo.

Tintín es un personaje universal desde su nacimiento, pero a un tiempo es un tipo particular. Porque nuestro héroe no es un héroe cualquiera y, si bien toma rasgos de muchos de los héroes paganos de la antigüedad, es sobre todo y ante todo un héroe cristiano. Así, y aunque es que se trata de un héroe intemporal, casi diríamos que inmortal como Gilgamesh, y que representa a un viajero que, sin tregua ni pausa, va de un lugar a otro, en un peregrinaje eterno, cual Odiseo, de pagano no tiene nada. A diferencia de Odiseo, sus aventuras no acaban cuando regresa a su hogar, sino que, a modo de eterno retorno, Tintín vuelve a emprender el viaje, siempre partiendo de su morada y siempre volviendo a ella (un hogar que tarda en concretarse, pues hay que esperar a para que su amigo del alma, el capitán Haddock, reciba en herencia el castillo de Moulinsart, lo que acerca el lugar a la corte del rey Arturo). Se trata de una actualización del caballero cristiano, un protagonista con un código moral caballeresco y rigurosamente evangélico: la protección de los débiles y el amparo de los inocentes y perseguidos. Incluso podríamos decir que encarna una figura similar a la de Galahad en el ciclo artúrico, pues en ambos personajes la pureza y la castidad es virtud definitoria de su carácter y condición necesaria para su exitoso desempeño. Tintín no tiene tiempo para el amor. No hay personajes femeninos que se le enfrenten en un lance amoroso o sentimental (Bianca Castafiore ––la cantante de ópera–– es una figura maternal y extravagante).

Esta característica no ha pasado desapercibida a algunos estudiosos. Por ejemplo, Kees de Groot, sostiene que, además de una evidente y expresa influencia del catolicismo en la obra temprana de Hergé (lo que es admitido por casi todo el mundo; sus primeras historias fueron publicadas por entregas en un semanario juvenil católico, Le petit vingtieme), puede apreciarse un catolicismo implícito a lo largo de toda la serie de Tintín, nacido directamente de la condición de católico de Hergé. Pese al aparente distanciamiento del autor de esas raíces católicas en la última parte de su obra (desde el álbum Tintín en el Tíbet, 1960), el héroe no pierde ninguna de las cualidades caballerescas apuntadas.

                                        Poster ilustrativo del universo de Tintín.

Para seguir leyendo:

http://delibrospadresehijos.blogspot.com/2020/02/tintin-un-heroe-cristiano.html

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