¿Y… qué hay de los bebés?

Nueva entrada del maravilloso blog de Miguel Sanmartín

http://delibrospadresehijos.blogspot.com.es/

Pueden enlazarlo también en nuestra sección “que nazcan en el asombro

        La canción de cuna de los ángeles, de William-Adolphe Bouguereau (1825-1905).

 

 

«Las nanas son las reverendas madres de todos los cantares y los cantares de todas las madres».

Rodrigo Caro (1543-1647)

 

 

Los estudiosos han venido reconociendo que los primeros años de vida son una etapa crucial en el desarrollo de un niño, y que a menudo es el momento en que se comienza a definir el compromiso y el entusiasmo de los pequeños por la actividad lectora (Finnegan 2016; Goswami 2015; Knickmeyer et al. 2008, Byrnes y Wasik 2009).

La verdad es que, en términos generales, estos estudios no nos están diciendo nada nuevo. Los jesuitas ya nos habían informado de ello con unos cuantos siglos de adelanto, con aquello de «déjenme un niño hasta los siete años que yo les daré un hombre» (proverbio este al paracer falsamente atribuido a San Ignacio de Loyola).

No obstante, no está de más echar un vistazo a estas nuevas investigaciones, de las que se desprende que el desarrollo de la lectura, de manera significativa desde el nacimiento, ayudará a que los niños continúen cultivando adecuadamente este hábito mas adelante. Y destaco que estos trabajos se están refiriendo a niños menores de tres años.

Ya les hablé en su momento de la importancia de estas costumbres tempranas y de la conveniencia de cantar rimas, recitar poemas o contar historias aún antes de nacer: Primeras rimas y cancionesConstruyendo un hábito (i): la lectura en voz altaRelatos a los pies de la camaLa importancia de los álbumes ilustrados y la lectura tempranaElogio de la repetición y Tres pequeños libros para niños pequeños. Sabemos que los bebés pueden oírnos desde aproximadamente las 18 semanas, y si les cantamos y les hablamos, reconocerán nuestra voz cuando nazcan.

Y una vez hayan nacido hay que continuar. Sigamos compartiendo con ellos historias, canciones y rimas. Les encantará escuchar nuestra voz, sentir nuestro interés y entusiasmo, mirar los dibujos y, en su momento, ovillados entre nuestros brazos, los veremos disfrutar sosteniendo los libros, pasando las hojas, levantando las solapas… Leer libros, escuchar cómo los leemos, hablar de las ilustraciones y de lo que nos cuentan y acurrucarse junto a nosotros ayudará a construir una relación fuerte y amorosa entre padres e hijos, y dejará en ellos una huella. Así que deberemos convertirnos en sus juglares domésticos. ¡Cantemos y recitemos en alta voz y no paremos de hacerlo!

Al final del día, de William Sergeant Kendall (1869-1938) y Madre e hija leyendo, de Frederick Warren Freer (1849-1908).

Y es que es importante esforzarse. Tratar de recobrar ese arte perdido de leer en voz alta: la entonación, el ritmo, las pausas… para así crear un vínculo fascinador entre el adulto y el niño que descubra a este el poder de la lectura que aquel posee y le invite a volver una y otra vez a ese mundo mágico de signos e imágenes, de música y voces. Al leer el libro repetidamente, acurrucado en el colo del adulto y envuelto por la voz paterna, el pequeño irá poco a poco aprendiendo a situar las palabras en la página y en la cabeza ayudado por su memoria visual y auditiva, y así irá creciendo en remembrazas y recuerdos.

 

 

Para seguir leyendo:

 

http://delibrospadresehijos.blogspot.com/2020/01/y-que-hay-de-los-bebes.html

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