Lecturas para Navidad

Nueva entrada del maravilloso blog de Miguel Sanmartín

http://delibrospadresehijos.blogspot.com.es/

Pueden enlazarlo también en nuestra sección “que nazcan en el asombro

                                       Natividad, de Cicely Mary Barker (1895-1973).

 

 

«Algunos dicen que cuando se acerca el tiempo en que se celebra el nacimiento de nuestro Redentor, el pájaro del alba canta toda la noche; y que entonces ningún espíritu se atreve a salir de su morada, las noches son saludables, ningún planeta influye siniestramente, ningún maleficio produce efecto, ni las hechiceras tienen poder para sus encantamientos. ¡Tan sagrados son y tan felices aquellos días!»

William Shakespeare. Hamlet, acto I, escena I.

 

 

Llega el tiempo de Navidad y con él, el tiempo de la espera y la esperanza. Pero, paralelamente al discurrir del Adviento y a medida que esos días de expectación nos conducen y nos acercan al día de la natividad del Señor, muchos nos sentimos disgustados cuando vemos este tiempo inundado por el mercantilismo de nuestra sociedad del consumo. Aunque quizá estemos, en cierto modo, solo en cierto modo, equivocados. Y para así confirmárnoslo, para hacernos ver este pequeño error de principio (otra cosa es la materialización de ese principio, muchas veces excesiva), viene a nosotros, como siempre, Chesterton, y nos alivia y nos enseña algo, como lo siguiente, sobre la teología cristiana del regalo:

«La idea de encarnar la benevolencia ––es decir, la idea de ponerla en un cuerpo––, es la enorme y primigenia idea de la Encarnación. Un regalo de Dios que puede verse y tocarse es todo el centro del epigrama del Credo. Cristo mismo es un regalo de Navidad. La nota de la Navidad material, la dan, incluso antes de que Él naciera, los primeros movimientos de los Reyes Magos y la Estrella. Los Tres Reyes llegaron a Belén trayendo oro, incienso y mirra. Si solo hubieran traído Verdad, Pureza y Amor, no hubiera existido el arte cristiano ni tampoco la civilización cristiana».

Por esa razón, la verdadera Navidad, la cristiana, está ligada al regalo. Chesterton vuelve a iluminarnos: «Los regalos de Navidad son una defensa permanente de la costumbre de dar, diferente del mero compartir que ofrecen las moralidades modernas como algo equivalente o incluso mejor». 

Tal vez por ello, la incapacidad de disfrutar de la Navidad y sus regalos radique en un olvido; en haberla ligado a un ciego regocijo, sin recordar que se trata de festejar algo que ha sucedido, algo concreto y real, lo más real y trascendente que haya acontecido nunca. Alegrarse sin saber por qué, sin comprender qué causa ese alborozo, resulta insostenible y termina por ser letal para el alma.

Así que alegrémonos por ese nuestro Redentor Niño, y en disfrute de ese gozo y como forma de compartirlo, amemos y amando, regalemos. ¿Quizá unos buenos libros? ¿por qué no?

Es verdad que no resulta fácil encontrar demasiada literatura que tenga como fondo y forma la Navidad, pero alguna cosa hay. Así que, además de los muy conocidos cuentos de Navidad de Dickens (el archifamoso Canción de Navidad y otros, como El grillo del hogar o Un árbol de Navidad), y las escenas navideñas de Mujercitas (capítulos primero y segundo), se pueden encontrar historias como estas:

Para seguir leyendo:

http://delibrospadresehijos.blogspot.com/2019/12/lectura-para-navidad.html

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