Tragando paraguas

PARAGUAS

 

Decía un amigo que las calzadas romanas sirvieron para que los apóstoles de Cristo fueran evangelizando por todos los rincones del mundo conocido. Sin esas calzadas, construidas por los que perseguían a los cristianos, la evangelización hubiera sido mucho más lenta.

Podríamos decir  lo mismo de internet , muchos días nos sorprenden las noticias de cómo la mole anticristo del mundo digital censura y persigue canales católicos y provida. Pero a la vez esos medios nos sirven para comunicarnos entre nosotros y para extender el mensaje de Cristo .

Estos días, en uno de esos medios que nos ofrecen las catacumbas de internet comentábamos a propósito del instituto Juan Pablo II, cómo habían salido a protestar sus miembros y como también muchos defensores de dicho instituto, habían empezado a escribir artículos poniendo el grito en el cielo ante “semejante atropello”.

Ya escribí hace un par de días mi opinión, sobre la actitud de estos señores que ladran cuando les tocan sus instituciones y sin embargo permanecen mudos ante los mil y un ataques a la doctrina , que son ataques al mismo Cristo. Precisamente estos miembros han sido los que han extendido el personalismo y la interpretación de Amoris laetitia en clave personalista insistiendo una y otra vez que había que interpretarla a la luz de la tradición o sea diciendo que donde ponía A, debíamos leer B.

Lo que quería traer aquí, es,  ciertos aspectos sorprendentes del magisterio de Juan Pablo II, claramente rupturistas y que dan pie a lo que tenemos ahora. No me voy a referir aquí a su ecumenismo y a sus opiniones sobre la libertad religiosa y las relaciones del Estado con la Iglesia. Todo ello claramente rupturista con la tradición. Más bien me voy a referir a dos aspectos que los “ortodoxos” se los han tragado como quien se traga un paraguas y que ahora parece que se les ha abierto dentro. Al final es lo que tiene hacer trampas y andar por el camino erróneo.

Uno de esos aspectos fue el de vivir como hermano y hermana en la ya famosa y mentada Familiaris consortio. Es algo que siempre me llamó la atención. Pero claro , cuando vives en el universo matrix neocón, no te planteas nada.

Como bien dice Alonso Gracián;  A mí me parece que es muy sensato darse cuenta del peligro y la imprudencia, además de lo inadecuado, que es vivir con otra mujer, aun viviendo como hermano, a la que se “ama”, estando casado con otra. Es una forma de pelagianismo, creer que no se va a caer en pecado, como mínimo de vista. Siempre se ha creído que ponerse voluntariamente en ocasión próxima de pecado, es pecado en sí mismo. Creo que a todos nos chirría que un católico, estando casado, viva bajo el mismo techo con una que no es su mujer, y se crea tan fuerte y tan poderoso que no caiga en adulterio con miradas, afectos, actos. Me parece que no es decente. Si un tipo está casado, no viva con otra, ni como hermano. Entre santo y santa, un muro. Se decía. Cuánto más entre dos personas que se quieren, y una de ellas está casada con otra. Son soluciones extrañas, no digo que imposibles, sino sobreoptimistas. También, públicamente, es escandaloso, porque nadie sabe si están viviendo como hermanos o no.Yo creo que, dada la naturaleza caída del hombre, ni el que intenta vivir como hermano puede confiar que lo consiga, dada la ocasión próxima de pecado constante y manifiesta.

Nuestros antepasados eran mucho más realistas, y sabían de la debilidad en que vive el hombre caído. No me parece que ningún católico sincero, que quiere permanecer en estado de gracia, acepte vivir sometido a tentación constante, bajo el mismo techo que una mujer a la que cree querer y que encima no es ni su esposa. Creo que todos aquí aceptamos que está “feo”, por decir poco, que un tipo viva con otra, incluso con la buena intención de ser hermano, teniendo sentimientos que no son de hermano. Digo en teoría, no digo que sea imposible, pero vamos, que es raro.

Aunque el Pontificado de Francisco contiene elementos heterodoxos que no estaban antes, si que hay una continuidad en el campo filosófico y teológico, que está delimitado por el personalismo y la nueva teologia. Me parece que los contenidos conceptuales han permanecido inalterados desde los años cincuenta, concretamente desde el preconcilio. Maritain, Rahner, de Lubac, Guardini, von Balthasar, Mounier…. son autores de referencia desde hace decenios. No son nuevos ahora con Fco, estaban presentes. El naturalismo ecumenista, la libertad religiosa en el sentido del art. 18 de la ONU, la sepaeración de la Iglesia y el estado (la sana laicidad liberal) el desenfoque de la Revelación en lo misterioso e ininteligible…. etc., etc., están presentes en la Iglesia desde hace mucho. Esto es así, basta un análisis honesto de las ideas.

Hemos sido víctimas del engaño de una pastoral personalista y rupturista en muchos aspectos como “ el de la sexualidad conyugal, sobrevalorada como algo sobrenatural fuente de gracia, ignorando la sombra y los peligros que la condición pecadora del hombre arroja sobre ella”.

El otro aspecto rupturista ha sido en Mulieris Dignitatem como dice Luis Fernando en su muro:

El autor de la Carta a los Efesios no ve ninguna contradicción entre una exhortación formulada de esta manera y la constatación de que «las mujeres (estén sumisas) a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer» (5, 22-23a). El autor sabe que este planteamiento, tan profundamente arraigado en la costumbre y en la tradición religiosa de su tiempo, ha de entenderse y realizarse de un modo nuevo: como una «sumisión recíproca en el temor de Cristo» (cf. Ef 5, 21), tanto más que al marido se le llama «cabeza» de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, y lo es para entregarse «a sí mismo por ella» (Ef 5, 25), e incluso para dar la propia vida por ella. Pero mientras que en la relación Cristo-Iglesia la sumisión es sólo de la Iglesia, en la relación marido-mujer la «sumisión» no es unilateral, sino recíproca”
Mulieris Dignitatem,24

Eso es literalmente contrario a la Tradición. No poco no. Mucho. Y con un toque modernista al apelar a que el texto de San Pablo tiene como fondo una cuestión socio-cultural y no el plan establecido por Dios para el matrimonio.
De hecho, es de ley natural la autoridad del marido sobre la esposa. Autoridad no es tiranía, evidentemente. Tiene que ser en la caridad.

 

Esta interpretación de considerar que la autoridad del marido sobre la mujer no es tal y que declarando que es recíproca, es un intento de “liberar” a la mujer de las “garras” del marido. Este pensamiento es producto del pensamiento liberal que considera que siempre el poder de una persona sobre otra, es ílicito y así considera que el poder corrompe . Ya Lord Acton, adalid del pensamiento liberal, decía :” El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

En cambio el pensamiento católico ha unido poder, con autoridad porque considera que el poder y la autoridad viene de Dios y que por eso no puede haber en ellos contradicción si se ejerce conforme a la ley de Dios.

Esto lo escribo porque creo que el pensamiento personalista de Juan Pablo II no es sano para iluminar ni la filosofía católica, ni la teología católica. Una prueba de esto es que todos sus seguidores han permanecido callados ante los ataques a la fe. Ayer sin ir más lejos, Perez-Soba volvía a “llorar” ante el desmantelamiento de su chiringuito. No sé si han oído a Perez- Soba explicar AL, pues mejor que no, porque da pena, absoluta pena, oírle. Es lo que tiene el personalismo. Tal cual.

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