Renunciar a la razón

juan pablo

 

La mutación del CVII. (fragmento del capítulo “Las murallas contra la modernidad política se derrumban” De Julio Alvear Téllez del libro del mismo autor La libertad moderna de conciencia y de religión)

A partir del Concilio Vaticano II, se opera un cambio en la doctrina pontificia sobre las relaciones entre la Iglesia y la sociedad temporal (especialmente en lo que se refiere a la libertad religiosa y al Estado laico). (…)

Al respecto hay que formular algunas precisiones:

  1. En el Magisterio postconciliar se opera efectivamente un cambio en las relaciones entre la Iglesia y el mundo moderno. Desde nuestro ángulo de estudio, tal cambio puede llamarse copernicano en cuanto expresa un giro de ciento ochenta grados en la actitud pontifica hacia la Modernidad política. Del anatema al silencio, del silencio al diálogo amistoso.
  2. La mutación conductual se observa en todos los Pontífices: Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. El cambio de doctrina es gradual y progresivo; se deja ver accidental y ocasionalmente en Juan XXIII, se anuncia y enuncia con Pablo VI, se sistematiza y se desarrolla con Juan Pablo II. Benedicto XVI explica las razones del cambio, precisando uno que otro aspecto doctrinario que amenaza con escaparse del control magisterial.
  3. La nueva doctrina que justifica el cambio en las relaciones entre la jerarquía católica y el mundo moderno incluye la laicidad del Estado que se distingue de la sociedad política católica, el régimen de separación Iglesia- Estado que es diferente al derecho público cristiano, la libertad religiosa por oposición a la tolerancia, la Civilización del amor ecuménica distinta a la Civilización cristiana y a la restauración. (…)
  4. Es oportuno precisar que el Magisterio de Juan XXIII, mantiene integra la doctrina política del magisterio precedente, aun cuando en algunos puntos la formule en términos menos precisos. Otra cosa son los pronunciamientos del papa Roncalli con motivo del Concilio que él abre. (…)

Con estos puntos introduce Julio Alvear Téllez el último capítulo de su  libro, como resumen a una tesis doctoral de más de mil páginas sobre este  cambio de paradigma de la historia de la Iglesia.

En este punto es fundamental leer la encíclica Libertas p. para entender la auténtica contradicción entre el planteamiento posconciliar que se propone como nuevo paradigma y la doctrina anterior al concilio.

Dice León XIII en Libertas praestantissimun.;

Liberalismo de tercer grado

14. Hay otros liberales algo más moderados, pero no por esto más consecuentes consigo mismos; estos liberales afirman que, efectivamente, las leyes divinas deben regular la vida y la conducta de los particulares, pero no la vida y la conducta del Estado; es lícito en la vida política apartarse de los preceptos de Dios y legislar sin tenerlos en cuenta para nada. De esta noble afirmación brota la perniciosa consecuencia de que es necesaria la separación entre la Iglesia y el Estado. Es fácil de comprender el absurdo error de estas afirmaciones.

Es la misma naturaleza la que exige a voces que la sociedad proporcione a los ciudadanos medios abundantes y facilidades para vivir virtuosamente, es decir, según las leyes de Dios, ya que Dios es el principio de toda virtud y de toda justicia. Por esto, es absolutamente contrario a la naturaleza que pueda lícitamente el Estado despreocuparse de esas leyes divinas o establecer una legislación positiva que las contradiga. Pero, además, los gobernantes tienen, respecto de la sociedad, la obligación estricta de procurarle por medio de una prudente acción legislativa no sólo la prosperidad y los bienes exteriores, sino también y principalmente los bienes del espíritu. Ahora bien: en orden al aumento de estos bienes espirituales, nada hay ni puede haber más adecuado que las leyes establecidas por el mismo Dios. Por esta razón, los que en el gobierno de Estado pretenden desentenderse de las leyes divinas desvían el poder político de su propia institución y del orden impuesto por la misma naturaleza.

Pero hay otro hecho importante, que Nos mismo hemos subrayado más de una vez en otras ocasiones: el poder político y el poder religioso, aunque tienen fines y medios específicamente distintos, deben, sin embargo, necesariamente, en el ejercicio de sus respectivas funciones, encontrarse algunas veces. Ambos poderes ejercen su autoridad sobre los mismos hombres, y no es raro que uno y otro poder legislen acerca de una misma materia, aunque por razones distintas. En esta convergencia de poderes, el conflicto sería absurdo y repugnaría abiertamente a la infinita sabiduría de la voluntad divina; es necesario, por tanto, que haya un medio, un procedimiento para evitar los motivos de disputas y luchas y para establecer un acuerdo en la práctica. Acertadamente ha sido comparado este acuerdo a la unión del alma con el cuerpo, unión igualmente provechosa para ambos, y cuya desunión, por el contrario, es perniciosa particularmente para el cuerpo, que con ella pierde la vida.

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Notas.

¿No es acaso esta opción de “nueva cristiandad” la que ha traído la destrucción de la política católica? La que ha traído la aparición de políticos católicos que votan al aborto , que frecuentan el club Bildeberg y que apenas hacen resistencia a los embates de la bestia liberal? ¿No es acaso esta visión impuesta por nuestros papas modernos la que ha traído el oscurecimiento del Reinado social de Cristo?

El nuevo y agresivo ecumenismo que plantearon estaba en total consonancia con la negación de la cristiandad tal cual la había predicado la Iglesia. Digamos que dejó de ser coherente esta nueva visión con la anterior. Lo que no puede ser no puede ser. Hemos llegado a unos tiempos de ambigüedad y confusión en el que doctrinas heterodoxas se intentan encajar en una continuidad con la tradición y eso es imposible.

Creo que todo esto pudo calar en un pueblo totalmente ignorante de su verdadera fe y por otra parte en un pueblo al que se le pidió que para estar dentro de la Iglesia debía quitarse la cabeza. Conozco mucha gente que critica la fe del carbonero y sin embargo ellos la viven cada día. No creo que sea esto lo que Dios nos pida.

Autores como Roberto de Mattei han sabido dar en la diana, advirtiendo de todos estos peligros, revistas como Verbo en la que Miguel Ayuso y tantos otros, el Señor les ha dado la gracia de mantenerse como antorchas encendidas. En estos momentos no creo que sea buena opción anunciar las verdades , sin señalar quienes han sido los que han esparcido a manos llenas todas estas ambigüedades.

En ciertos blogs, ambientes y demás se ha vuelto tabú señalar errores de papas anteriores y si se señalan se hace como algo meramente anecdótico y no creo que eso sea coherente, sobre todo porque lo que hace Francisco es pura continuidad con sus anteriores maestros. Su estilo es quizás más chabacano pero es evidente la continuidad.

¿Cómo se pueden compaginar dos visiones opuestas sobre la libertad religiosa, sobre las obligaciones de las sociedades civiles para con Dios, (uno y Trino)en un estado laico en el que se buscará eliminar a Dios, porque es elemento de discordia entre las diferentes maneras de entender la civilización? ¿Puede un matrimonio ser y no ser matrimonio a la vez? ¿Puede un sacerdote ser y no ser sacerdote a la vez?¿ Podemos estar con Cristo en unas cosas y sin Cristo en otras?

Con esta visión sobre la libertad religiosa y sobre el Estado laico se nos pide ser esquizofrénicos para poder vivir la fe sin tensiones, sin continuas peleas. Esta  opción es la que han adoptado la mayoría de las personas que conozco. En el fondo se les ha pedido que dejen de pensar y de plantearse estas cuestiones para vivir en paz y alegría. Pero,  ¿ hasta qué punto podemos renunciar a pensar y a la vez luchar el buen combate para vivir una vida plena de hijos de Dios y para plantearnos una vida de santidad y perfección a la que como cristianos hemos sido llamados?

 

Después de leer el último artículo de  Sandro Magister alabando la posición política de Benedicto y contrastándola con la de Francisco, entiendo porqué hubo tan poca resistencia al cambio postconciliar de esta doctrina que ha contribuido a la demolición de las defensas de la cristiandad.

El catolicismo liberal tomaba ventaja con estos papas “amigos” del mismo.

Hoy en día es este liberalismo no sólo no condenado, sino aceptado por los papas modernos uno de los mayores problemas del catolicismo actual.

Si rompemos y anulamos el sentido católico de la libertad , si rompemos la doctrina por su base más esencial, que luego venga Francisco a acelerar los procesos de nulidades matrimoniales y a eliminar la pena de muerte es una consecuencia lógica. Cada uno se quita del zapato la piedra que le molesta.

Podríamos decir que Francisco habla de derribar murallas, pero las auténticas murallas las derribaron los anteriores.

Solo en este ambiente de renuncia a la razón puede explicarse la crisis de abusos en el que sacerdotes como McCarrik, exitosos, carismáticos …pudieron alcanzar semejante prestigio en un ambiente eclesial en el que se podía compaginar ser un perfecto cardenal y dormir en la misma cama con seminaristas. Cuando violentas la razón en la fe ¿ porqué no violentarla en la moral?

También me pregunto ¿ Qué es más grave, adulterar la fe hasta hacerla irreconocible, o tolerar todo este tipo de abusos que alcanzaron su máximo apogeo durante los pontificados antes mencionados y que todos miraban para otro lado?

Por otro lado ¿ Cómo cuestionarnos el magisterio de papas que los han canonizado por la vía rápida, sino es,  resistiendo y creyendo que esas canonizaciones los creyentes no tenemos obligación de asumirlas como infalibles?¿Cómo puede ser infalible la canonización de un papa que ha contribuido de forma patente a demoler la cristiandad y al abandono de la fe por parte de miles de almas? Y ahí están en los altares; San Pio X, San Ezequiel Moreno, luchadores contra el liberalismo y contra muchas de las cosas, que papas como Juan Pablo II, y Pablo VI consideraron legítimo y un nuevo paradigma en la historia de la Iglesia. *

En esta situación entiendo perfectamente a aquellas personas que han decidido  poner límites a la búsqueda de la Verdad e incluso atacan a aquellos que estamos dispuestos a afrontarla y seguir preguntado porqué. Lo entiendo porque es la situación cómoda. Dejar en suspenso la razón para vivir en  la paz de la ignorancia.

 

  • Este último párrafo ha sido modificado.

 

 

Un comentario

  1. Muy bien, Belén, muy bien. Hay mucha ignorancia y mucho papanatas, gente que no conoce mínimamente la Doctrina, que no han leído el Syllabus, Quanta cura, Libertas Praestantissimum, Inmortale Dei, etc, y que prefieren vivir “dejando en suspenso la razón para vivir en la paz de la ignorancia”, como tú dices.

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