Parece ser que todos lo sabían…

Parece ser que ya ha salido a la venta el nuevo libro del Cardenal Sarah. Vaya en primer lugar, como he dicho muchas veces, mis respetos por su persona y por la valentía que ha demostrado en muchas ocasiones defendiendo la moral y la fe.  Pero así como en el primer libro debo decir que sus continuas referencias a Francisco me dejaban un poco desorientada, he podido ver que ha seguido esa línea incluso en los momentos en los que Francisco ha demostrado ser parte del problema. No podremos esperar por parte de Sarah  ninguna corrección , tipo San Pablo.

Creo que en esa actitud  de Sarah, podríamos descubrir una de las raíces de la crisis que padecemos. Justificar al líder en todo momento aunque diga que dos más dos son cinco, o también decir que dos más dos son cuatro, contrariando al líder , pero ignorando que es el mismo Francisco el que causa el problema. Es ese concepto de “autoridad” totalmente viciado fruto del personalismo, en el que la autoridad siempre sale limpia de mancha y culpa diga lo que diga. Y con esa actitud no podemos ir a ningún sitio.

Dice el comentarista del libro:(1)

“Sarah vuelve a menudo a Juan Pablo II, pero sobre todo a su maestro, Benedicto XVI, sin olvidar a otras referencias que han ido conformando su visión del mundo y del hombre, como los francófonos Bernanos y De Lubac o el también profético disidente ruso Solzhenitsyn.”

Realmente es preocupante volver  a De Lubac con su teología más que dudosa, a Juan Pablo II que con su “magisterio” de los derechos humanos, con sus gestos y discursos sobre libertad religiosa, laicidad y suma y sigue,  sembraron el indiferentismo religioso a derecha e izquierda y   fueron una bomba para toda la doctrina política y social de la Iglesia , primer baluarte a demoler antes de llegar a la moral, que es lo que está ocurriendo ahora. Realmente preocupante. Podríamos hablar de Benedicto pero mejor no me alargo. Ya hemos comentado muchas veces que quizás Benedicto no era lo que creíamos y que además fue uno de los artífices del CVII. En su defensa podríamos hablar de restaurar el rito antiguo de la misa, pero hasta eso, fruto de un profundo clericalismo, lo puso en manos de los obispos, quienes saben ejercer su “autoridad” controlando en todo lo posible, y dejando claro que esa misa no es para “todos”.

Aunque muchas de las frases y párrafos  del libro puedan llegar a ser brillantes, si no se apunta a la raíz de la crisis nunca saldremos de ella. Y ni Juan Pablo II, ni Benedicto XVI que ya tuvieron su oportunidad para hacerlo, lo harán , por mucho que los tengamos de maestros y ya ni te digo De Lubac. Estas referencias son una explicación de la profundidad del agujero en el que estamos metidos.

A continuación les ofrezco un artículo, quizás dicho artículo sí sea una de las causas de esta profunda crisis , que en el fondo más que causa es producto de ella. Son los malos frutos de unos hombres de Iglesia que se han comportado y siguen haciéndolo como lobos . Y devoran a las ovejas y echan veneno en los pastos para envenenarlas …

 

frantelevisa

Dice que no se acuerda si Mons. Viganò le hablo del ex-cardenal

Papa Francisco: «De McCarrick yo no sabía nada, obviamente, nada, nada»

El mismo día en que salió a la luz la correspondencia privada de Theodore McCarrick que prueba que la Santa Sede le impuso restricciones en el año 2008, se publicó una entrevista al papa Francisco en la que el Pontífice asegura que no sabía nada sobre el ex-cardenal y no recuerda que Mons. Viganó le contara la verdad.

(InfoCatólica) La correspondencia obtenida por Crux de un ex secretario personal de Theodore McCarrick, ex cardenal dimitido del estado clerical por inmoralidad y abuso sexual, confirma que el Vaticano le impuso restricciones en el año 2008. Restricciones que el propio McCarrick acabó ignorando tanto durante el pontificado de Benedicto XVI como durante el de Francisco, a quien escribió sobre sus viajes a China.

Sin embargo, el Pontífice argentino ha asegurado en una entrevista concecida a Valentina Aazraki para Televisa que no sabía nada del caso McCarrick:

Yo tengo que hacerla siempre esa, porque en un juicio abierto rige la presunción de inocencia incluso para los jueces más anticlericales, para todos. Pero hay que explicarle a la gente, hay que explicarle. Ahí hay que explicarle. En vez, en otros casos como el de McCarrick donde era evidente ahí corté por lo sano antes del juicio. El juicio recién, cuando salió, hace un mes el juicio McCarrick en la quita del estado clerical y yo le quité el cardenalato y todas.

P.- Bueno, el tema de McCarrick me trae otro tema que quería yo preguntarle. Usted nos aconsejó en uno de los últimos viajes que leyéramos cartas de la tribulación: yo me lo he leído, he hecho mis deberes. He visto muchas veces escrita la palabra silencio, y la explicación de cómo a veces el silencio sea necesario, según usted, es como un momento de gracia casi. Pero decirle a un periodista que el silencio es necesario cuando nosotros hace creo que… (risas). No se ría Papa Francisco es así. Si usted hace, se acuerda hace 8 meses cuando le preguntaron: A ver, aquí hay una acusación, del ex nuncio Carlo María Viganò, que dice que él mismo le dijo a usted en una audiencia al principio de su pontificado quién era Mc Carrick, usted no hizo nada, y usted dijo «no voy a responder, juzgan ustedes, ya en su momento responderé». Ese silencio ha pesado mucho, porque para la prensa y para mucha gente cuando uno se calla es como marido y mujer ¿no?: tú pillas a tu marido y no te contesta y dices «aquí hay gato encerrado». Entonces por qué ese silencio ha llegado ya el momento de contestar esa pregunta que le hicimos en el avión, han pasado creo que más de ocho meses Papa Francisco.

Sí, los que hicieron el derecho romano dicen que el silencio es una manera de hablar. El caso este de Viganò, yo vi, no había leído toda la carta, vi un poco y ya sé lo que es, y tomé una opción: yo confío en la honestidad de los periodistas y les dije: «Miren, acá tienen todo, estudien ustedes y saquen ustedes las conclusiones». Y eso es lo que hicieron porque el trabajo lo hicieron ustedes, sobre eso fue genial, y me cuidé muy mucho de decir cosas que no estaban ahí pero después las dijo, tres o cuatro meses después, un juez de Milán cuando lo condenó.

¿Lo de su familia dice?

Claro. Me callé, para que voy a ensuciarlo. Que los periodistas encuentren la cosa. Y ustedes lo encontraron, encontraron todo ese mundo. Fue un silencio de confianza hacia ustedes, más aun, esa es una de las razones, dije: «Acá tienen, estúdienlo, esto es todo». Y el resultado fue bueno, fue mejor que si yo me pusiera a explicar, a defenderme… Ustedes juzgaron con las pruebas en la mano. Segundo, hay otra cosa que a mí siempre me impresionó: los silencios de Jesús. Jesús siempre respondía, incluso a los enemigos cuando le venían con chicanas: «pero se puede esto, aquello»… y a ver si pisaba el palito y caía…Y ahí les contestaba. Pero cuando hubo clima de ensañamiento que fue el viernes santo, ese ensañamiento de la gente y ya, cerró la boca. A tal punto que el mismo Pilato dice: «Pero ¿no me contestás?» O sea, delante de un clima de ensañamiento no se puede contestar. Y esa carta era un ensañamiento como después ustedes se dieron cuenta por los resultados, que era una cosa incluso… alguno de ustedes publicó que era pagada, no sé, esto no me consta, no, pero voy a las consecuencias de algunos.

Hay otros que siguen pensando que es cierta y le siguen preguntando que por qué, que si usted sabía o no de McCarrick. En la prensa hay de todo, obviamente.

De McCarrick yo no sabía nada, obviamente, nada, nada. Lo dije varias veces eso, que yo no sabía, ni idea. Y que cuando esto que dice que me habló aquel día, que vino… Y yo no me acuerdo si me habló de esto. Si es verdad o no. ¡Ni idea! Pero ustedes saben que yo de Mc Carrick no sabía nada, sino no me hubiera quedado callado, ¿no? Pero este porqué de ese silencio: primero porque las evidencias estaban ahí, juzguen ustedes. Fue un acto de confianza realmente. Y segundo, por esto de Jesús, que en momentos de ensañamiento no se puede hablar, porque es peor. Todo va a ir contra de uno. El Señor nos enseñó ese camino y yo lo sigo.

Estas fueron las palabras de Viganó sobre sus conversaciones con el Papa sobre McCarrick:

Recordemos las explicaciones de Viganò: Entonces, el Papa me preguntó con tono muy cordial: “¿Cómo es el cardenal McCarrick?”. Le respondí con total franqueza y, si lo desean, con mucha ingenuidad: “Santo Padre, no sé si usted conoce al cardenal McCarrick, pero si le pregunta a la Congregación para los Obispos, hay un dossier así de grande sobre él. Ha corrompido a generaciones de seminaristas y sacerdotes, y el Papa Benedicto le ha impuesto retirarse a una vida de oración y penitencia”. El Papa no hizo el más mínimo comentario a mis graves palabras y su rostro no mostró ninguna expresión de sorpresa, como si ya conociera la situación desde hace tiempo, y cambió enseguida de tema. Pero, entonces, ¿con qué fin el Papa me había hecho esa pregunta: “Cómo es el cardenal McCarrick”? Evidentemente, quería saber si yo era aliado o no de McCarrick.

Y:

No satisfecho con la trampa que me había tendido el 23 de junio de 2013 al preguntarme sobre McCarrick, unos meses después, en la audiencia que me concedió el 10 de octubre de 2013, el Papa Francisco me tendió una segunda, esta vez respecto a otro protegido suyo, el cardenal Donald Wuerl. Me preguntó: “¿El cardenal Wuerl cómo es, bueno o malo?”. “Santo Padre –le respondí–, no le diré si es bueno o malo, pero le contaré dos hechos”. Y le conté los dos hechos que he mencionado anteriormente, relacionados con la indiferencia pastoral de Wuerl ante las desviaciones aberrantes en la Universidad de Georgetown, y la invitación que hizo la archidiócesis de Washington a jóvenes aspirantes al sacerdocio a un encuentro con McCarrick. También en esta ocasión el Papa no tuvo ninguna reacción.

(1) http://www.infocatolica.com/blog/archipielago.php/1905280525-lo-ultimo-del-cardenal-sarah#more37921

http://www.infocatolica.com/blog/archipielago.php/1905280525-lo-ultimo-del-cardenal-sarah#more37921

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