El concepto de libertad religiosa según el paradigma personalista.

MEZQUITA BENEDICTO

 

Dice Alonso Gracián en su Facebook sobre el “derecho” a la libertad religiosa que erróneamente se ha extendido en la mayoría de católicos:

La libertad religiosa suele fundamentarse en el deber que tiene toda persona de buscar la verdad sin sufrir coacción.

La tesis afirma que dado que el hombre tiene que buscar la verdad, ha de poder hacerlo autónomamente por razón de su dignidad, sin ser coaccionado en un sentido o en otro. Para ello debe poder elegir, o sea le debe ser reconocido el derecho a escoger la religión o creencia que le parezca, en ese momento, conveniente.

La tesis en mi opinión es parcialmente falsa, tendenciosa y pelagiana.

Parcialmente falsa. Es verdadero que cuando no se tiene la verdad de un asunto general o particular que requiere clarificación, existe obligación de poner los medios necesarios para alcanzarla. Que en eso propiamente consiste buscar.
Resaltamos especialmente la condición de la búsqueda, que es no disponer de la verdad.

Tendenciosa porque presupone que el individuo ha de buscar la verdad sin tener un deber que ya ha contraído previamente para con la religión verdadera, de la que puede haber apostatado.
Es tendencioso presuponer, sin mencionarlo, que la persona es libre para apostatar y luego elegir la religión o creencia que prefiera.
Es tendencioso dar por sentado que no se tienen deberes para con la tradición cristiana recibida de generación en generación.
Es tendencioso presuponer que no se tiene ya la verdad, que lo que se está haciendo no es rechazarla sino «buscarla», que el accipiens no tiene un deber de fidelidad respecto al tradens (que puede ser su familia, la sociedad, su cultura, etc.).
Es tendencioso suponer al sujeto aislado y huérfano de entorno y tradición, desnaturalizar a la persona en clave constructivista, suponiéndola desligada de saberes previos.

Es pelagiana porque no tiene en cuenta el desorden que el pecado introduce en la búsqueda de la verdad, ofuscando la razón, persuadiéndola del error, sometiéndola al influjo del príncipe de la mentira.
Es pelagiana porque confía en exceso en las posibilidades del hombre en estado de enemistad con Dios, sin el socorro moralmente necesario de la divina Revelación, del auxilio sobrenatural de la gracia y del modo sobrehumano de los dones.

Nota del blog:

Estamos en plena crisis de conceptos . El personalismo como constructo filosófico está deteriorando la mente católica hasta el extremo de defender el derecho a vivir en el error, de practicar una religión que no sea la Verdadera. Llevamos muchas décadas asumiendo esta tesis en conceptos como la libertad. Desde esta lógica no es extraña la deriva y el deterioro de la doctrina. Si yo puedo defender un concepto erróneo y el derecho a practicar una religión errónea,¿ porque no voy a defender el derecho a vivir en pecado porque es lo que “Dios me pide en ese momento”?

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