Nueva Cristiandad maritainiana (…)Confina el cristianismo a la declaración de los derechos humanos.

shishkin-winter

 

Seguimos buscando las causas de esta crisis desde el blog de Alonso Gracián, muchos prefieren la “paz interior” de la ignorancia pero es cuestión de justicia conocer la raíz de la crisis, para advertir a nuestros hijos y para que no se dejen infectar de este paradigma personalista que ha dejado de sentirse iglesia militante :

1.- No más de ciencuenta años de fenomenología han bastado para hacernos entrar en crisis; para amalgamarnos a un nuevo sistema de error, que hace urgente la reforma, o su conclusión será la apostasía.

—Nos toca a nosotros, por sentido de la responsabilidad, señalar el mal; y a la autoridad correspondiente, que es la Iglesia jerárquica, disolver la nube tóxica y sanear el ambiente, hacerlo respirable, devolver a la mente católica su lustre y su brillo tradicional.

—Se precisa Escritura, Tradición y tradiciones, Magisterio y mucho Santo Tomás, para deshacer el entuerto.

2.- Porque el catolicismo está en crisis.- Y no una crisis cualquiera, sino una crisis de identidad, una crisis de fe, una crisis de indigestión de tópicos.

—Un paradigma de lugares comunes. Pero, ¿difundidos por quién? Se preguntará el lector. Y yo respondo según lo visto: además de por los propios modernistas, por los existencialistas antisustancia, los antiaristotélicos, los antiescolásticos de toda condición; por los alérgicos al polen tomista, herederos de Scoto y Ockham.

—La crisis es evidente en dos sentidos: 1º) algo va mal en la mente de la Iglesia —de lo contrario, no se generalizaría la heteropraxis; y 2º) hay una toxina filosófico-teológica que lo provoca —de lo contrario, no se generalizaría la heterodoxia.

3.- La evidencia de la crisis se manifiesta en lo que he denominado paradigma personalista de la Nueva Teología. ¿En qué consiste este paradigma? En una idiosincrasia de valores humanistas, en que se hibridan lo natural con lo sobrenatural, y de esta hibridación piadosa surge un nuevo modelo de “ortodoxia”.

—Y es que si autores como Maritain, Mounier, Rahner, Teilhard de Chardin o Blondel, por ejemplo, son considerados autores de sana doctrina y pensamiento confiable, es que, como decimos, algo va mal en la mente católica.

3.- La genealogía de la crisis.- El análisis de los lugares comunes nos remonta a su causa en la sombra, el modernismo, al que contemplamos con su intacta virulencia, suministrando el arsenal de tópicos.

—Pero, ¿cuál es la relación que existe entre modernistas y personalistas? La relación es hegeliana: por un lado, la parte heterodoxa difunde sus tópicos, y por otro la parte que pretende ser la ortodoxa los reinterpreta, como si recreándolos a su manera se trocaran en novedad católica. Y en esta dialéctica polivalente se construye el poliedro.

4.- Negar la crisis, de hecho, es un tópico: “estamos mejor que nunca”.-  Y es que el cerebro eclesial de hoy, en general, malvive inmerso en su contradicción: el pasado es malo, el presente es bueno. Es el progresismo, su idolatría por la ambivalencia de la historia, que tanto engatusaría a Maritain.

—El conjunto de tópicos que ha provocado la crisis puede representarse bajo el mapa de su Nueva Cristiandad: una Ciudad del Hombre, moderna y superdemocrática, que quiere ser teocéntrica pero no consigue serlo, y nunca lo conseguirá: porque a base de aconfesionalismo es imposible la misión, es imposible la Cristiandad, es imposible el verdadero anuncio, es imposible la fecundidad tradicional. Si no se confiesa al Logos, se termina perdiendo el logos.

5.- Hay que salir a la intemperie de la época, des-encapsularnos de su moralina revolucionaria, y adquirir suficiente perspectiva; la necesaria, al menos, para detectar los fallos del sistema y reformar la mente católica, para que no apostate.

—Porque inmersos en su Matrix no podremos ver la luz, ni escarmentar de sus proyectos aconfesionales, ni huir como de la peste de sus proclamas de igualdad, libertad y fraternidad. Somos católicos, no ciudadanos de la Ciudad del Hombre,

«Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde esperamos al Salvador y Señor Jesucristo, que transformará nuestro cuerpo miserable, conforme a su cuerpo glorioso, en virtud del poder que tiene para someter a sí todas las cosas.» (Fil 3, 20- 21)

6.- Y es que esta Nueva Cristiandad maritainiana mantiene libre de sospecha a su enemigo, el modernismo. Le da alas, le permite circular libremente, expresarse y meter cizaña. Confina el cristianismo a la declaración de los derechos humanos. La crisis, de esta forma, ha pillado desprevenido al paradigma, que por pacifista no tiene buenas armas penales, y por inconsistente no posee potencia metafísica ni objetividad para defenderse. Esta desarmado ante el Leviatán.

—Se precisa una santa reforma de la mente católica. Se precisa valor para romper las ataduras y alzar el vuelo. Se precisa gracia, se precisa lucidez, se precisa doctrina, se precisa Transubstanciación.
Se precisa una gran desenvoltura sobrenatural para mirar hacia atrás sin miedo, y darse cuenta de los fallos cometidos, y corregirlos; ejecutando fielmente un golpe de timón hacia lo siempre creído, venerable y tremendo. Será entonces cuando la verdad católica nos estremezca con su belleza, con su frescura tan antigua y tan nueva.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s