Esencia de la Herejía Progresista por Fray Alberto García Vieyra, O.P.(I)

vieyra

 

Bucear en las causas , tiene sus consecuencias y su común denominador. Siempre salen los mismos nombres y una fatídica tentación: La Nueva Teología. En esta entrada y en las siguientes presentaremos un texto muy claro que puede ayudarnos a entender porqué estamos, como estamos.

 

En rigor, el tema pedido y que nos toca desarrollar es: La posición del Progresismo Católico en el cuadro de los pecados contra la fe.

En verdad, el tema desborda el Progresismo Católico como movimiento político- social. Procúrase la explicación de algo más amplio, que llamaríamos las raíces teológico-filosóficas del mismo movimiento, presentado como búsqueda de adaptación de la Iglesia al mundo contemporáneo. Aquellas raíces han llegado a nutrirse con la savia malsana de la Teología Nueva, oscureciendo en lo posible la Teología auténtica y la fisonomía espiritual de la Esposa de Jesucristo.

Algún lugar debe ocupar este movimiento de adaptación, “aggiornamiento” y teología historicista entre los pecados contra la fe; tiene en su haber la muerte espiritual de muchos hermanos nuestros en el sacerdocio y fuera de él; tiene en su haber la agonía de un catolicismo vigoroso, incapaz de enfrentar las insolencias del error contra la Iglesia Católica y aun contra la catequesis más elemental.

El problema actual de este movimiento1 es identificar o confundir: lo sagrado y lo profano; lo natural y lo sobrenatural; la Iglesia y el mundo; la Teología reducida o sustituida por una antropología naturalista; la concepción de un Dios lejano que no interviene en el mundo del hombre. Todo esto está en pugna con la teología católica y las enseñanzas auténticas de la Iglesia. Para aclarar digamos: el hombre se vuelve cristiano por el carácter sacramental del bautismo; buen cristiano por la gracia santificante y las virtudes infusas.

El problema actual de lo sagrado y lo profano, de la Iglesia y el mundo, etcétera, no puede resolverse en un problema de tensiones entre sagrado-profano, Iglesia-mundo (Schillebeeckx-Metz); o bien por el grado mayor o menor de autonomía de hombres o instituciones con respecto a la fe o a la religión; tampoco es problema para ser resuelto por las circunstancias históricas. Por eso es menester destacar el carácter de cristiano que el hombre recibe en el bautismo; por el cual deja el paganismo para entrar en el mundo nuevo de la fe.

Para la nueva iglesia, para la iglesia del progresismo católico, el hombre nace cristiano o semi-cristiano; para la Iglesia Católica, el hombre nace pagano; y en el acto del bautismo recibe el carácter y la gracia de cristiano.

Se ha buscado una teología que justifique la adaptación de la Iglesia al mundo, de lo sobrenatural a lo natural, que ha abierto los caminos a los pecados contra la fe, a la herejía y a la apostasía; por lo menos, propone una “renovación de la vida religiosa” (como en las publicaciones CLAR), que conduce al abandono de la vida religiosa.

La teología “buscada” tiene, por lo menos, muchas afinidades con la de Miguel du Bay (Bayo) condenado por San Pío V el 1 de octubre de 1567.

Continuará…

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1 Primero se procuró promover los derechos de la sociedad laica y naturalista frente a la Iglesia. Es la etapa Lammenais-Maritain (Cf. JULIO MEINVIELLE: De Lammenais a Maritain. Ed. Theoría. Bs. As., 1967; IVÉS M. CONGAR: Jalons pour une Theologie du laicat. Les Ed. du Cerf. París, 1953; A. LEONAHD: Dialogo entre Cristianos y No Cristianos. Trad. Heroica, Bs. As., 1961. HABVEY COX: The Secular City. Macmillan. New York, 1965; J. GIBARDI: Cristianismo y Liberación del Hombre. Ed. Sigúeme. Salamanca, 1973).

En segundo lugar para no caer en el naturalismo clásico, se ha buscado explicar la independencia del mundo frente a la fe y a la Iglesia, tomando posiciones muy afines con el seudo sobrenaturalismo de Bayo (Rahner-Metz) en los lugares mencionados más abajo.

En tercer lugar, el marxismo adoptado por la teología latinoamericana o de la liberación. El proceso termina prescindiendo de la misma teología (Cf. JUAN Luis SEGUNDO. Ed. Lohlé, Bs. As., 1975, con imprimatur de Mons. Haroldo Ponce de León, Montevideo: Liberación de la Teología).

 

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