Nuestra Señora del tiempo del Anticristo. Fray Roger Thomas Calmel

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Fragmento de la predicación de Fr. R.-Th Calmel OP en enero de 1970.

 

Quisiera vivir en el tiempo del Anticristo, escribió Santa Teresita en su lecho de muerte(exactamente: “Al pensar en los tormentos que serán el lote de los cristianos en tiempos del Anticristo, siento que mi corazón se estremece de alegría y quisiera que esos tormentos estuviesen reservados para mí”. Carta a Sor María del sagrado Corazón)

No cabe duda que la Carmelita que se ofreció como víctima de holocausto al amor misericordioso deba interceder especialmente cuando el Anticristo se levante; no cabe duda que ya intercede especialmente en nuestra época, cuando los precursores del Anticristo entraron en el seno de la Iglesia; no cabe duda, especialmente, de que su oración se pierde en una súplica que es, por así decirlo , mucho más poderosa: la de la Virgen Madre de Dios.

Ella que aplasta al Dragón por su Inmaculada Concepción y su Maternidad virginal: Ella, que es glorificada hasta en su cuerpo y que reina en los cielos junto a su Hijo; Ella domina como soberana todos los tiempos de nuestra historia, y particularmente, el tiempo más terrible para las almas; el tiempo de la venida del Anticristo, o aquel de la preparación de esta venida por sus diabólicos precursores.

María se manifiesta , no sólo como la Virgen poderosa y consoladora en las horas de angustia para la vida terrena y corporal, sino especialmente en lo que representa como la Virgen que socorre, fuerte como un ejército en orden de batalla, en los tiempos de devastación de la Santa Iglesia y de agonía espiritual de sus hijos.

Ella es Reina para toda la historia del género humano, no sólo para los tiempos de angustia, sino también para los tiempos de Apocalipsis .

(….)

La gran guerra fue un momento de angustia. Henos aquí que entramos en un tiempo de Apocalipsis. No cabe duda de que aún no estamos en la tormenta de fuego que aterroriza los cuerpos, pero ya estamos en la agonía de las almas, porque la autoridad espiritual parece no ocuparse de defenderlas, parece desinteresarse tanto de la verdad de la doctrina  como de la integridad del culto, por el hecho de que renuncia ostensiblemente a condenar a los culpables.

Es la agonía de las almas en la Iglesia Santa, minada desde el interior por los traidores y los herejes todavía no condenados.

(…)

Toda gracia, la gracia para hacer frente a las tentaciones y a las tribulaciones, que jalonan las existencias más unidas, pero también la gracia de perseverar, de levantarse, de santificarse en las peores pruebas; las pruebas del agotamiento del cuerpo  y las pruebas, mucho más oscuras , de la agonía del alma; los tiempos también en que la ciudad carnal cae presa de los invasores y , especialmente, los tiempos en que la Iglesia de Jesucristo debe resistir la autodestrucción.

(…)

En la Iglesia de Jesús, presa del modernismo incluso entre los jefes, en todos los niveles de la Jerarquía, el sufrimiento de las almas, las quemaduras del escándalo alcanza una intensidad abrumadora; este drama no tiene precedentes; pero la gracia del Hijo de Dios Redentor es más profunda que este drama

Para leer la homilía completa:

http://www.traditio-op.org/biblioteca/Calmel/Nuestra_Senora_del_tiempo_del_Anticristo,_Fr._Roger-Thomas_Calmel_OP.pdf

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