Sobre la predestinación. Doctrina católica(I)

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Que los católicos, en su inmensa mayoría, ya no creen en la Predestinación, o no saben lo que es, es un hecho. Mucho tiempo sin ser predicada, mucho tiempo sin ser enseñada, trae consigo un silenciamiento que contrasta con una de las más bellas peticiones de la Liturgia: ¡Señor, cuéntanos entre tus elegidos!

Para los tiempos que corren, sin embargo, la contemplación de este gran Misterio puede ser un antídodo para ciertos males que nos aquejan. Nosotros lo haremos siempre de la mano de santo Tomás de Aquino y su gloriosa escuela.

***

Una vida cristiana aplastada por el peso del pelagianismo, que todo lo basa en el falso optimismo del yo puedo, tengo que, hay que ser capaz, etc., puede ser reconducida y liberada de obstáculos por una vida cristiana centrada en el amor enteramente gratuito de Dios, que gratuitamente entrega en su Hijo, con el poder del Espíritu Santo, unos dones que tiene preparados para sus elegidos desde toda la eternidad. A su Primogénito encarga no perder a ninguno de los que le ha confiado:

Juan 10, 28
ellas no perecerán jamás
y nadie las arrebatará de mis manos.

Esta eficacia misteriosa con que el Señor guarda y protege a sus elegidos nos sitúa frente al tema más apasionante de todos, en mi opinión: la gracia de elección, incondicionada, según la presciencia, gracia eficaz, instrumento maravilloso de la Predestinación y benefactora desinteresada de la libertad humana, que encuentra en ella su más perfecta aliada.

Nunca se meditará bastante el gran favor que el Señor nos ha hecho al regalarnos una gracia cuya eficacia no sólo no contradice nuestra libertad, sino que sirviendo a sus planes providenciales, activa nuestra voluntad trocándola de mala en buena y sintonizando con lo más secreto de las entrañas de nuestro libre albedrío. Como explica el Magisterio de la Iglesia, con palabras impresionantes:

“Denzinger 141: “Ahora bien, por este auxilio y don de Dios, no se quita el libre albedrío, sino que se libera, a fin de que de tenebroso se convierta en lúcido, de torcido en recto, de enfermo en sano, de imprudente en próvido. Porque es tanta la bondad de Dios para con todos los hombres, que quiere que sean méritos nuestros lo que son dones suyos, y por lo mismo que El nos ha dado, nos añadirá recompensas eternas . Obra, efectivamente, en nosotros que lo que El quiere, nosotros lo queramos y hagamos, y no consiente que esté ocioso en nosotros lo que nos dio para ser ejercitado, no para ser descuidado, de suerte que seamos también nosotros cooperadores de la gracia de Dios.”

Tremendo.

Lo que son dones suyos, Dios lo considera méritos nuestros. Y así en verdad lo son, por participación.

Lo que Él quiere que hagamos, hace que lo hagamos nosotros queriendo hacerlo y sea plenamente nuestro. Y así en verdad lo es, por participación.

Lo que nos da, lo considera como dado por nosotros.Y así en verdad lo damos, por participación.

Es el Misterio de los Misterios. La eficacia de la gracia, instrumento de la Predestinación, por la que hacemos con total libertad lo que Dios nos tiene preparado y guardado.

Gracia eficaz. Gracia infalible. Gracia de elección. Gracia predestinante. Gracia de predilección. Gracia liberadora. Gracia incondicionada. La pluralidad de nombres no alcanza a manifestar la belleza de un misterio de vivificación profunda, interior, desde dentro, que lleva al Señor a guiar a sus elegidos infalible y certísimamente, a que hagan libremente Su voluntad. De forma que cuando los elegidos hacen la voluntad de Dios, es Dios mismo Quien con su voluntad eficaz opera en ellos y con ellos hacia la meta última, hacia la orilla bendecida. Como recuerda Garrigou-Lagrange OP, en “La predestinación de los santos y la gracia”, un libro que nos servirá de mucha ayuda: la gracia no se nos da “como una manta arrojada sobre un muerto“, como decía Lutero, sino como vida, como vida verdadera. Como enseña el Magisterio:

Denz196 «De la voluntad de Dios y del hombre. Los hombres hacen su voluntad y no la de Dios, cuando hacen lo que a Dios desagrada; mas cuando hacen lo que, quieren para servir a la divina voluntad, aun cuando voluntariamente hagan lo que hacen; la voluntad, sin embargo, es de Aquel por quien se prepara y se manda lo que quieren»

Por la gracia de Dios soy lo que soy [1 Cor. 15, 10]

Es por la gracia y su eficacia que se desarrollan temporalmente todos los efectos de la Predestinación: la vocación, la justificación, los méritos.

Y es que la voluntad, cuanto más movida, más libre. Cuanta más gracia, más libertad. De forma que el misterio de la predestinacdión es un misterio en que la libertad y la gracia que incondicionalmente la activa y vivifica para que de hecho acepte la moción, pudiendo siempre rechazarla, pero de hecho no haciéndolo por nada del mundo, es un misterio en que el ser humano da todo de sí, sin coacción, para realizar lo que Dios mismo quiere que realice. Es el misterio de la gracia eficaz, instrumento de la Predestinación.

En palabras del Doctor de la Gracia: “Gracia que no es rechazada por ningún corazón duro, pues precisamente se da para que primeramente sea quitada la dureza de corazón “· (San Agustín. De praedestinatione sanctorum, 8)

Estos son, pues, algunos beneficios de la predicación y consideración del Misterio de la Predestinación:

La vida cristiana se centra en lo que Dios puede hace en nuestra vida.

Se recupera el sentido filial de la confianza en la Providencia divina, una de cuyas partes es la Predestinación, como enseña el Angélico, I,ª c23

Cobra importancia decisiva la oración de petición -Señor, cuéntanos entre tus elegidos.-Danos tu gracia eficaz. Protégenos de nosotros mismos. No podemos solos. Pero si Tú nos eliges, nos conducirás infaliblemente a la salvación.

Así, se incrementa la confianza en la oración, medio infalible, que diría san Alfonso María de Ligorio. Aferrados al Señor, confiando no en nuestras fuerzas sino en su eficacísima voluntad, nos refugiamos a los pies de la cruz y pedimos lo que nos falta para ser santos. Y Dios, ¿no habrá de atender la súplica humilde de sus hijos, que le piden: Señor, cuéntanos entre tus elegidos, no permitas que nos perdamos, danos cuanto hemos de hacer! Porque sabemos, Señor, que con tu gracia podremos decirte:

“El Señor me ha abierto el oído, y yo no le he resistido” (Isaías 50, 5)

Considerar correctamente este gran Misterio, nos permite comprender cómo la libertad humana y su respuesta a la gracia no es un factor que escapa al designio divino, no es algo externo a la Predestinación, no es una parte del hombre de la cual Dios es mero espectador, como cree el semipelagianismo. Sino que esa respuesta no es algo externo que el hombre añade y hace eficaz la gracia desde el hombre, sino que es fruto mismo de la obra de la gracia, y por ello va incluido dentro del designio divino de elección. -¡Cuánta confianza en el Señor, cuánto temor y temblor, cuánto abandono y cuántos frutos de santidad conlleva esto, al liberanos del peso insorportable de tener que ser nosotros mismos los autores de nuestra salvación!-

CATECISMO 600 “Para Dios todos los momentos del tiempo están presentes en su actualidad. Por tanto establece su designio eterno de “predestinación” incluyendo en él la respuesta libre de cada hombre a su gracia: “Sí, verdaderamente, se han reunido en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, que tú has ungido, Herodes y Poncio Pilato con las naciones gentiles y los pueblos de Israel (cf. Sal 2, 1-2), de tal suerte que ellos han cumplido todo lo que, en tu poder y tu sabiduría, habías predestinado” (Hch 4, 27-28). Dios ha permitido los actos nacidos de su ceguera (cf. Mt 26, 54; Jn 18, 36; 19, 11) para realizar su designio de salvación (cf. Hch 3, 17-18).”

Esto nos hace comprender otro eminente fruto de la predicación de la Predestinación: la valoración adecuada de la íntima vivificación de la libertad que se produce por la eficacia de la gracia electiva, esa apropiación que hace de lo sobrenatural la voluntad, por así decir, de forma que esa vivificación permite a la libertad ser libertad, restaurarse plenamente. Como afirma el tomista Étienne Gilson, en “El espíritu de la Filosofía medieval”, siguiendo a san Agustín:

“No basta decir que (la gracia) se “agrega” (al libre albedrío) como un poder complementario, sino que modifica su estado, en que lo confirma o cura. Con la gracia, no tenemos nuestro libre albedrío más el poder de la gracia (¡semipelagianismo-añado yo) , sino que el libre albedrío, por la gracia, se hace potencia y conquista su libertad” (Obra cit., cap.15, pág. 290)

Y más adelante, explica que la posibilidad de pecar no es un rasgo propiamente de libertad, sino de esclavitud, y que la gracia reduce la posibilidad de pecar, y por tanto aumenta la potencia de voluntad, aumenta la libertad, radicando así la eficacia de la gracia.

“El hombre es libre, y hace el mal por su albedrío ,pero no por aquello que hace que su albedrío sea libre. Creado libre, el ser humano pecó por el poder que tenía de pecar, pero ese poder no forma parte de su verdadera libertad, que era la de no pecar. En otras palabras, la libertad del hombre era la de un querer creado libre de la servidumbre del pecado, su libre albedrío era, pues, al mismo tiempo, un poder eficaz. Ese albedrío abdicó de su poder pecando. ¿Diremos que esa abdicación es consititutiva de su libertad? Una libertad que se disminuye, aun libremente, es infiel a su esencia” (Obra cit. cap cit. pág 291)

Gilson recoge aquí la tesis del Doctor Angélico, que recuerda León XIII en ese documento maravilloso que es la encíclica Libertas. La gracia restaura el poder eficaz de que gozaba la libertad, que cuando elige el mal se prostituye y esclaviza aniquilándose. La eficacia de la gracia, pues, consiste en rehacer la libertad herida del ser humano a imagen de la libertad divina. La gracia reduce la posibilidad de pecar, fortalece la voluntad de manera que le otorga eficacia, y esa eficacia de la libertad humana es fruto del auxilio divino. Es locura, pues, atribuir a la gracia una eficacia extrínseca, cuando lo que sucede es, precisamente, que por la eficacia propia e intrínseca de la gracia se hace eficaz la libertad en orden al acto, al ser sanada y restaurada. Antes de ser sanada, la libertad no puede darse a sí misma la eficacia. Y si ni siquiera puede darse así misma su eficacia, cuanto menos a la gracia que ha de sanarla.

Contemplamos cuán grande es el Misterio de la Predestinación, cuyo efecto (¡y no causa!) es la libertad plena del hombre.

Nadie más libre que el elegido. Nadie más esclavo que el que rechaza voluntariamente a Dios por el pecado. Gracias a que pertenece completamente a Dios la justificación de la persona, pertenece completamente a la persona su justificación implicándola en la totalidad de su ser.

Como explica san Anselmo en “De concordia praescientiae et praedestinationis nec non gratiae cum libero arbitrio”, cap III:

“proviniendo todo bien de Dios, la determinación libre salutífera, que es un bien en todo aquello que la constituye, proviene enteramente de Dios, como proviene todo de noostros en cuanto causa segunda”

Con este post introductorio, pues, comenzamos una serie de entradas sobre Predestinación, siguiendo el hilo magistral trazado por Santo Tomás, como nos recomienda la Iglesia: ¡Id a Tomás! Eso haremos nosotros, ir al Angélico.

Sirvan estas palabras introductorias para preludiar un estudio objetivo de la Divina Predestinación, maravilloso Misterio del Amor gratuito de Dios y la vivificación de sus hijos elegidos en su Hijo, por el Espíritu Santo.

Recordando siempre, como aconseja el gran Garrigou-Lagrange, que al considerar este gran Misterio hemos de conjugar en acorde armonioso esas dos verdades:

Por una parte, nadie sería mejor que otro si no fuera más amado y más ayudado por Dios. (Suma, Iª c20, a3)

Por otra, Dios nunca manda lo imposible, sino que envia a todos gracias que hacen verdadera y realmente posible salvarse -y decimos verdadera y realmente posible con toda la carga de verdad y realidad que es posible. Pues como dice 1 Timoteo 2:4:

“Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”

¡¡Oh Señor, cuéntanos entre tus elegidos!

http://www.infocatolica.com/blog/mirada.php/1408070511-8-predestinacion-i-en-que-se

 

 

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