El reinado social de Cristo es el único plan válido para los pueblos. Todos los otros planes llevan a la perdición.

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Ante ciertos acontecimientos no tengo más remedio que publicar este post.

La realeza social de nuestro Señor, Verdad ignorada y oscurecida. Disfrazada de reinados particulares y ocultos.

“¿Por qué se amotinan las naciones y los reyes hacen proyectos vanos? 2. Se levantan los reyes de la tierra, los príncipes conspiran contra el Señor y su mesías: 3. “¡Rompamos sus cadenas, sacudamos su yugo!”. 4. El que mora en el cielo se sonríe, el Señor se burla de ellos. 5. Luego les habla enfurecido, y con su ira los llena de terror: 6. “Ya tengo yo a mi rey entronizado sobre Sión, mi monte santo”. 7. Proclamaré el decreto que el Señor ha pronunciado: “Tú eres mi hijo, yo mismo te he engendrado hoy. 8. Pídeme y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra. 9. Los destrozarás con un cetro de hierro, los triturarás como a vasos de alfarero”. 10. Ahora, pues, oh reyes, sed sensatos; dejaos corregir, oh jueces de la tierra. 11. Servid al Señor con reverencia, postraos temblorosos ante él, 12. para que no se irrite y os veáis perdidos, pues su cólera se inflama en un instante. ¡Dichosos los que en él buscan refugio!”
Salmos, 2

Les dejo con la entrada de Alonso Gracián:

«El reinado social de Cristo es el único plan válido para los pueblos. Todos los otros planes llevan a la perdición. » (P. José María IRABURU, (37) Cardenal Pie, obispo de Poitiers –V reino de Cristo y mundo secular).

1. Realeza de Cristo, doctrina grandiosa

Nuestro Señor Jesucristo es Rey

Su Iglesia debe orar y trabajar para que reine sobre los hombres y también sobre las sociedades. Doctrina clásica, perenne y luminosa, cuya riqueza se extiende a temas como «el deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera religión y la única Iglesia de Cristo» (Dignitatis humanae, 1), o la importancia de «lograr que la ley divina quede grabada en la ciudad terrena» (Gadium et spes, 43).

La realeza de Cristo, doctrina necesaria

Nunca ha sido sido tan urgente respetar los intereses de Nuestro Señor Jesucristo,  salvaguardar los deberes que toda ciudad terrena tiene para con la ley divina, para con el orden creado, para con la naturaleza de las cosas, para con la vida humana. Si las sociedades reconocieran a su Rey, que es poderoso Soberano de vida y no de muerte, ¿quién osaría derramar, al amparo de las leyes, sangre inocente?

La realeza de Nuestro Señor es uno de los temas centrales de la Sagrada Escritura. Ha escrito al respecto el P. José María Iraburu :

«Cristo es Rey, y la Iglesia ora y labora para que reine sobre los hombres y sobre las naciones. Como ya confesamos en posts anteriores (20-21), Cristo es el Rey del mundo: a Él le ha sido dado «todo poder en el cielo y en la tierra» (Mt 28,18); ya en el presente histórico «vive y reina por los siglos de los siglos», y sabemos además con absoluta certeza de fe que finalmente «todas las naciones vendrán a postrarse en su presencia» (Ap 15,4), y que «su reino no tendrá fin» (Lc 1,33). Esta verdad grandiosa es uno de los temas centrales de la sagrada Escritura, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.» (35) Cardenal Pie, obispo de Poitiers –III el naturalismo anti-cristo)

La realeza de Cristo forma parte del único plan redentor. Es un plan sólido y consistente, fuera del cual no existe sino el Mundo Caído. 

2. Realeza de Cristo, doctrina ignorada

El fatalismo invade a muchos católicos

No creen, ya, que Él pueda o deba reinar. Cansaron su esperanza en planes y valores, dejaron de creer que la redención tiene un plan único. Se volvieron escépticos, aceptaron, como irremediable, el poder totalitario del estado positivista moderno, y cuanto hicieron, fue docil a sus párametros, que hicieron suyos como si no tuvieran Rey. Creen que es erróneo que Cristo reine, y por eso callan la necesidad de su reinado.

Expone el P. Iraburu cómo el Cardenal Pie, Obispo de Poitiers combate el naturalismo y procura que Cristo reine. Nos recuerda cómo no pocos católicos de aquella época, al igual que muchos de la nuestra, incluidos obispos, sacerdotes, y sobre todo teólogos, asumen el falso convencimiento de que la Iglesia se equivoca al defender el reinado social. El Cardenal Pie no dudó en combatir este prejuicio.

«El Obispo de Poitiers combate el naturalismo y procura que Cristo reine. Como ya comprobaremos más adelante, no pocos católicos de su tiempo, también obispos, sacerdotes y teólogos, como también sucede hoy, asumen el convencimiento de que, efectivamente, Cristo debe reinar en los corazones de los hombres, pero no en la sociedad humana. Estiman que toda forma de colaboración entre Iglesia y Estado, aunque sea perfectamente armoniosa, que «dé al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22,21), es una forma de adulterio de la Iglesia, esposa de Cristo, con el mundo secular.» (35) Cardenal Pie, obispo de Poitiers –III el naturalismo anti-cristo)

Lugar común de algunos personalismos es que la Iglesia cometió un grave error en los tiempos de Constantino. A este respecto, volvía a recordar el P. Iraburu las muy potentes palabras de Mons. Pie:

«Es una proposición explícitamente condenada por la Iglesia aquella que afirma que la cristianización del poder y de las instituciones políticas por parte de Constantino y sus sucesores fue en sí misma una cosa negativa. Nada que pertenezca a la necesidad del orden y a las exigencias de la verdad puede ser negativo. La transformación cristiana del régimen social era una consecuencia que debía seguirse lógicamente a la de los miembros individuales de la sociedad. La expansión del Evangelio había de traer con el tiempo la conversión de los Césares en cuanto Césares, y no solamente como particulares. Eternizar el muro de separación entre el hombre privado y el hombre público hubiese implicado instaurar en el mundo el sistema del dualismo maniqueo, error principal contra el cual se dirigieron los primeros documentos de la polémica cristiana» (IX,168).(35) Cardenal Pie, obispo de Poitiers –III el naturalismo anti-cristo)

3. Cómo promover la realeza de Cristo

Se pueden ir dando pasos hacia adelante

Pasos que serán como hitos para salir de la crisis. Veamos tan sólo algunos ejemplos, sin agotar el tema, a modo de anticipo de próximos posteos.

Cristo reina a través de las leyes. Promover la adhesión del Derecho al derecho natural y divino será un gran paso hacia adelante. Cristo reina en el sistema de parroquias. La parroquia contribuye a la visibilidad de la Iglesia en la sociedad, socializa lo sacro y lo sacramental, por así decir. Promover su fortalecimiento y esplendor será un paso hacia adelante. Cristo reina en los sacramentales. Especialmente necesaria es su virtud contra las potestades malignas. Promover su uso social y familiar, principalmente desde la parroquia, será un paso hacia adelante. Cristo reina en el culto público de dulía. Promover veneración de reliquias, novenas, triduos, cultos cofrades, procesiones, romerías, peregrinaciones, imaginerías, pintura sacra, orfebrería y artesanía litúrgica al respecto, será un paso hacia adelante. Cristo reina en la vida inocente. Promover la vida y la potencia jurídica del quinto mandamiento será un paso hacia adelante. Etc, etc.

Nos quedan más hitos que tratar. Pero, por su dificultad, necesitarán mayor estudio y reflexión. Valga por ahora la idea, creo que central, de ir contribuyendo con pasos concretos y seguros al reinado de Cristo.

http://www.infocatolica.com/blog/mirada.php/1806160207-273-el-reinado-social-de-cris

 

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