Que Dios es Celoso fuego devorador

Adan-y-Eva

 

1. Al voluntarismo nominalista y semipelagiano, que tanto ha perjudicado a los católicos desde la pérdida de la Escolástica y la victoria del empuje antropocentrista del Renacimiento, le conviene tener un Dios indiferente que espere y espere eternamente a que el hombre supuestamente haga eficaz la gracia con su voluntad, y se convierta en protagonista de la vida cristiana y la Liturgia misma. Es la visión de un cristianismo moralista como pesada losa imperativa, que denunciaba Benedicto XVI en “Elogio de la conciencia”.

2. Para curarnos de este supermolinismo terminista que nos aqueja desde hace mucho tiempo, y que tanto daño ha hecho, es importante conocer bien a Dios, bíblicotradicionalmente, y en la medida de lo posible a la recta razón auxiliada por la fe y desofuscada por la gracia. Es necesario recordar que Dios castiga, que su misericordia no es injusta ni indiferente al pecado, que su gracia es nuestra única esperanza (1 Pe 1, 13) y que Cristo y no el hombre es el centro de todo.

3. Deut 4, 24: “Porque el Señor, tu Dios, es un fuego devorador, un Dios celoso.” -Impresiona cómo lo expresa la Vulgata: quia Dominus Deus tuus ignis consumens est Deus aemulator.

4. Dios es fuego devorador, Dios es Celoso. Dios ama y es misericordioso, de una manera que es locura y escándalo al mundo. La Escritura nos enseña que Dios no es indiferente a nuestras acciones, ni que de tan bueno, renuncie a su providencia, ni a su fuerte brazo.

5. Falsa misericordia sería la suya, si no le importara ni irritara el pecado, ni enviara la gracia que necesitamos para amarle como Él desea: por encima de todas las cosas. Dios castiga porque es Padre, porque es celoso. Porque su misericordia no minusvalora el pecado. Y si nos pone boca en tierra para humillarnos, es para reorientarnos hacia su Hijo, en Quien se complace su amor celoso por los seres humanos, rehechos a imagen de su Primogénito.

__________

6. En “El Espíritu de la Filosofía medieval”, el tomista Étienne Gilson nos recuerda con palabras precisas que Dios es celoso: “nos hallamos en presencia de un Dios que, habiendo creado el Universo, lo posee. Y lo posee celosamente. No deja de proclamar y de recordar al mundo su derecho de autor, y en ese derecho se funda siempre en la Escritura el poder que Dios reivindica de conducir a su agrado los asuntos humanos. (…) la omnipotencia de Dios, manifestada en sus obras, es la que le autoriza a promulgar lo que seguirá siendo hasta en el Evangelio el primero y el mayor de los mandamientos: amarás al Señor tu Dios, y le servirás de todo corazón y con toda el alma. Este Dios celoso a quien todo pertenece es también el Dios a quien nada escapa, sondea los riñones y los corazones y los más secretos pensamientos de los hombres son suyos, como la plenitudo universi de que forman parte. (…) desdichado quien pretenda rebelarse contra Él”. (cap VIII, pág 159).

7. Dios es celoso (Éx 34, 14). Como dice la Vulgata: Deus est aemulator. No duda en competir (aemulor, competir, rivalizar) en nuestro corazón con todo cuanto pueda hacerle sombra. No quiere que amemos nada por encima de Él. Porque sabe muy bien que, tras la Caída, nuestro corazón se va detrás de cualquier bien visible, sea nuestro propio yo, una cosa, un gusto, una afición, cualquier apariencia del mundo.

8. Sólo amándole por encima de todas las cosas podremos amar verdaderamente al prójimo, a uno mismo, a sus criaturas… tener aficiones buenas y loables, goces y alegrías razonables… El amor más grande a Dios Todopoderoso en su Hijo Jesucristo. Para que el Espíritu Santo active en nosotros un verdadero amor de nueva criatura. Pero si ve que amamos algo más que a Él…

9. …entonces no duda en quitárnoslo, si quiere, y hacernos dentro el vacío de la cosa malamente amada, castigar nuestro egoísmo, purgar nuestra voluntad de detenernos y deleitarnos en algo que no sea Él. A Él y sólo a Él toda la Gloria y todo el amor. En Cristo. Y por Cristo al prójimo y a todo lo que es amable y verdadero, bueno y bello.

10. El Espíritu Santo nos mueve a abandonar todo voluntarismo buenista que provoque celos al Señor. Amigo, despréndete de todo lo que te estorba, principalmente de tu vana pretensión de salvarte a ti mismo y de querer hacer tú mismo eficaz la gracia. No olvides que en el quehacer diario el Señor es posesivo, quiere todo tu amor-, y que con la fuerza de su Espíritu quiere quemar en ti todo cuanto pueda hacerle sombra. Piensa que el Padre todo lo hace pensando en su Hijo, y si te configura con su Primogénito, es para hacerlo todo pensando en su Hijo en ti. Y si hasta el amor del Padre es cristocéntrico, el amor que te da para amarle también ha de serlo. ¡Mala cosa es provocar los celos del Señor amando a algo o alguien más que a su Hijo!

http://www.infocatolica.com/blog/mirada.php/1407270413-6-que-dios-es-celoso-fuego-de

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s