El liberalismo es pecado contra la fe y contra los Mandamientos de la ley de Dios

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El liberalismo , siendo cómo es un grave pecado , es quizás uno de los más extendidos y tolerados. Por falta de predicación por parte de tantos sacerdotes liberales, por ignorancia de la doctrina, por mentalidad modernista que cree que doctrinas como los deberes del Estado con la Iglesia (unión Iglesia- Estado) , doctrinas como la condena de  libertad de cultos y de conciencia, doctrinas como la condena del liberalismo económico en el magisterio continuo etc. , prescribieron después del CVII, cuando el cambio de paradigma que muchos quisieron para la Iglesia, lo quisieron hacer suyo.

En este campo del liberalismo, uno de los pensadores que quizás hizo más daño fue Maritain, sobre todo porque en ambientes ortodoxos se dejaron influenciar por dicho pensamiento, ambientes que al cabo de los años se convirtieron en el sumidero del liberalismo católico.

Maritain fomentó como ya lo hemos ido diciendo el liberalismo católico, la superioridad de la laicidad del Estado sobre el estado confesional, el oscurecimiento del Reinado social de Cristo y el aborrecimiento de la Edad Media como edad oscura y dominada por la Iglesia.

Es curioso cuando uno se para a pensar cómo este pensador francés contribuyó a extender ideas ilustradas, de raíz masónica que a lo largo de los años a los nuevos maritainenanos les han hecho asumir los ideales de la revolución francesa;” Libertad, igualdad y fraternidad”. A continuación seguimos informando y formando sobre este grave pecado que corroe las mismas entrañas del catolicismo de la mano de d. Felix Sardá:

SI ES PECADO EL LIBERALISMO,Y QUÉ PECADO ES.

El Liberalismo es pecado, ya se le considere en el orden de las doctrinas, ya en el orden de los hechos.

En el orden de las doctrinas es pecado grave contra la fe, porque el conjunto de las doctrinas suyas es herejía, aunque no lo sea tal vez en alguna que otra de sus afirmaciones o negaciones aisladas. En el orden de los hechos es pecado contra los diversos Mandamientos de la ley de Dios y de su Iglesia, porque de todos es infracción.

Más claro. En el orden de las doctrinas el Liberalismo es la herejía universal y radical, porque las comprende todas: en el orden de los hechos es la infracción radical y universal, porque todas las autoriza y sanciona.

Procedamos por parte en la demostración.

En el orden de las doctrinas el liberalismo es herejía.

Herejía es toda doctrina que niega con negación formal y pertinaz un dogma de la fe cristiana. El liberalismo doctrina los niega primero todos en general y después cada uno en particular. Los niega todos en general, cuando afirma o supone la independencia absoluta de la razón individual en el individuo, y de la razón social, o criterio público, en la sociedad. Decimos afirma o supone, porque a veces en las consecuencias secundarias no se afirma el principio liberal, pero se le da por supuesto y admitido. Niega la jurisdicción absoluta de Cristo Dios sobre los individuos y las sociedades, y en consecuencia la jurisdicción delegada que sobre todos y cada uno de los fieles, de cualquier condición y dignidad que sea, recibió de Dios la Cabeza visible de la Iglesia. Niega la necesidad de la divina revelación, y la obligación que tiene el hombre de admitirla, si quiere alcanzar su último fin. Niega el motivo formal de la fe, esto es, la autoridad de Dios que revela, admitiendo de la doctrina revelada sólo aquellas verdades que alcanza su corto entendimiento. Niega el magisterio infalible de la Iglesia y del Papa, y en consecuencia todas las doctrinas por ellos definidas y enseñadas. Y después de esta negación general y en global, niega cada uno de los dogmas, parcialmente o en concreto, a medida que, según las circunstancias, los encuentra opuestos a su criterio racionalista. Así niega la fe del Bautismo cuando admite o supone la igualdad de todos los cultos; niega la santidad del matrimonio cuando sienta la doctrina del llamado matrimonio civil; niega la infalibilidad del Pontífice Romano (en continuidad con el magisterio  bimilenario)cuando rehúsa admitir como ley sus oficiales mandatos y enseñanzas, sujetándolos a su pase o exequatur, no como en su principio para asegurarse de la autenticidad, sino para juzgar del contenido. En el orden de los hechos es radical inmoralidad. Lo es porque destruye el principio o regla eterna de Dios imponiéndose a la humana; canoniza el absurdo principio de la moral independiente, que es en el fondo la moral sin ley, o lo que es lo mismo, la moral libre, o sea una moral que no es moral, pues la idea de moral además de su condición directiva, encierra esencialmente la idea de enfrentamiento o limitación Además, el Liberalismo es toda inmoralidad, porque en su proceso histórico ha cometido y sancionado como lícita la infracción de todos los mandamientos, desde el que manda el culto de un solo Dios, que es el primero del Decálogo, hasta el que prescribe el pago de los derechos temporales a la Iglesia, que es el último de los cinco de ella. Por donde cabe decir que el Liberalismo, en el orden de las ideas, es el error absoluto, y en el orden de los hechos, es el absoluto desorden. Y por ambos conceptos es pecado, ex genere suo, gravísimo; es pecado mortal.

 

Un comentario

  1. JOHN HENRY NEWMAN: UN CARDENAL ANTILIBERAL

    Al error del liberalismo en el ámbito religioso él lo consideraba «una gran catástrofe», una «trampa mortal», que se estaba extendiendo por toda la tierra: «El liberalismo en el campo religioso es la doctrina según la cual no existe ninguna verdad positiva en la religión, sino que un credo vale tanto como otro, y esta es una convicción que cada día adquiere más crédito y fuerza. Es contrario al reconocimiento de una religión como verdadera. Enseña que todos debemos ser tolerantes, porque para todos se trata de una cuestión de opinión. La religión revelada no es una verdad, sino un sentimiento y una preferencia personal; no es un hecho objetivo o milagroso; es un derecho de cada individuo de hacerle decir todo aquello que afecta a su fantasía. La devoción no se fundamenta necesariamente en la fe. Se puede frecuentar la Iglesia protestante y la Iglesia católica, sentarse en la mesa de ambas y no pertenecer a ninguna. Se puede fraternizar y tener pensamientos y sentimientos espirituales en común, sin ni siquiera colocarse el problema de una doctrina común o sentir la exigencia. Ya que entonces la religión es una característica tan personal y una propiedad tan privada, se debe absolutamente ignorarla entre las personas. ¿Si también uno cambiara de religión cada mañana, a quien ello debería importarle? Indagar sobre la religión del otro no es menos indiscreto que indagar sobre sus recursos económicos o sobre su vida familiar. La religión no es en absoluto un nexo de la sociedad» (Biglietto Speech, texto de agradecimiento a la congratulación del protocolo por la entrega del capelo cardenalicio concedido por León XIII en mayo de 1879).

    https://adelantelafe.com/john-henry-newman-un-cardenal-antiliberal/

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