Más de lo mismo. Esta vez D.Luis Argüelles García.

CEE

Ya hay, desde hace tres días, nuevo Secretario y Portavoz de la CEE -con 45 votos sobre 80 no ha arrasado-: el actual obispo auxiliar de Valladolid, don Luis Argüelles García.

Sus primeras palabras con “el corazón partido” -como “reza” la cancion: lo ha dicho él-, tras los agradecimientos de rigor, han sido para acotar con precisión los parámetros con los que se va a manejar, pues afronta su misión con animo de “escuchar a la sociedad y a los obispos” para transmitir fielmente lo que “la comunión de los obispos respire en cada momento”. Bien por el portavoz: escuchar para hablar. Hasta aquí, nada que objetar, al contrario: es un primer punto como referente de inteniciones, que le honra.

El segundo punto: “en lugar de lamentarnos por la disminución de los católicos debido a la secularización” -ojo al análisis del señor obispo auxiliar: la “secularización” ha venido porque sí y nadie, en la Iglesia, y menos si es jerarca, sabe cómo ha sido; y menos aún el neo-, “debemos caer en la cuenta de que la Iglesia tiene que aprender a vivir y a colaborar en un mundo plural”.

Aquí empiezan los disparates y, por tanto, hay que detenerse y aquilatar este “tirarse de la moto” gratuitamente del portavoz; que, como tenga esta vista de lince o de rapaz cazadora que demuestra, vamos apañados. Claro que es lo que tienen todos estos de la progrez: que pontifican como nadie, y lo que dicen “va a misa”. Lo pongo con minúscula a propósito.

Porque, alma de cántaro -lo digo con lenguaje coloquial-: ¿la Iglesia Católica nunca -hasta ahora, que lo ha descubierto y denunciado el obispo Luis- se ha encontrado en un “mundo plural”? ¿Nació acaso cuando el mundo era ya, todo él, católico? ¿Nunca tuvo que enfrentarse al paganismo o a las persecuciones? ¿Las autoridades con las que ha lidiado antes de que naciera el profe de Administrativo eran todas católicas y estaban por la labor? Y ¿nunca jamás la Iglesia ha colaborado, lealmente, con autoridades y sociedad?

Da la impresión -es ya un hecho frecuente y, por tanto, constatable e innegable- que para bastantes en la Iglesia Católica, la tal “iglesia” nació, a más tardar, con el papa Francisco. La “nueva”: la anterior, si ha existido no existe ya.

Me da que, desde hace ya bastantes años, todo esto se ha cultivado -plantado, regado y cosechado- en los seminarios supuestamente católicos, donde se debe estudiar más el tratamiento de los plásticos que el mas sencillito y elemental de los Catecismo -no vaya a ser que “se rompan” los jóvenes seminaristas con el esfuerzo-; y de teología, no pasan de algo así y como mucho de “una aproximación al hecho teológico”; que, curiosamente y en estos ambientes tan enrarecidos y tan disminuidos, siempre se traduce en “alejamiento” y, por tanto, nunca se acaba de llegar al “hecho teológico”: nunca lo pillan; curiosamente, o cosa de la secularización, quizás; o del clericalismo… Luego, claro, salen curas, hacen carrera y largan estas sandeces. Y los jerarcas que por edad estudiaron lo que debían, hace muchos años -a lo que se ve, se oye y se lee, de/en ellos- que renunciaron a todo eso, y se han hecho “ex novo” que es lo que se lleva: el “prêt à porter” vaticano-eclesial.

Y se me plantea una duda con todo esto: no sé si los de la progrez son ignorantes por sectarios o sectarios por ignorantes; bueno, o ignorantes al cuadrado y con estudios: licenciaturas como mínimo; eso sí: largan como auténticos ayatolás en activo.

Finalmente, el Portavoz ha declarado que va a empeñarse para que “la Iglesia siga trabajando por el diálogo y la concordia social”. Ni siquiera ha cerrado con un “amén” por si a alguien le sonaba a clerical y a clericalismo: “vade retro”, satanas!

¿Quién, en su sano equilibrio psíquico y moral no va a estar por el “diálogo” y la “concordia social”? Pero ya se sabe que, cuando estos de la progrez -de cualquir signo y nicho ecológico-, salen con lo del “díalogo” y la “concordia social” es lo primero que se cargan. Como cuando saltan con lo de “todo para el pueblo”: nunca pasa más hambre el pueblo, ni ellos dejan de hacerse ricos más rápidamente..

Dejando aparte que mucha gente -es un dato perfectamente constatable- está por lo contrario: la imposición y el desgarro social -ahí están desde el PSOE al PP, pasando por C’s, los marxs, los arco iris, los nacionalistas y demás compinches de la progrez polítika y kultural-, que las PRIMERAS PALABRAS de un portavoz de la CEE que, para más inri, es ‘obispo de la Iglesia Católica’, no deja de tener pelendengues. O a mí me lo parece.

Palabras que podrían haber pronunciado un tal Sánchez -si algún “negro” se las hubiese escrito-, o incluso el ínclito y nunca suficientemente bien ponderado Zapatero, “hijo predilecto de Venezuela” ahora mismo. El mismo Rajoy, o Casado y la Susana… Hasta Rufián, si se hubiese lavado antes la boca, claro.

¡Pero es que estamos hablando -porque está hablando él mismo- de un miembro de la Jerarquía Católica en España!

Claro que todo tiene su explicación. A este miembro la cosa le viene de largo: trae pedigrí. Quizá por eso ha tenido una “karrera klerikal” bastante rapidita: de AVE, por poner una comparación.

En el ABC (20-11-2018) se entusiasman con su gran currículum, que tiene -ABC dixit- como destacadisima virtud y méritos, haber militado en la progrez rojelia ya desde la misma Universidad de Valladolid -allá por los años setenta-, primero como alumno y luego como profe. Y, abundando en sus méritos, el diario destaca que ese “compromiso por lo social” le llevó a ir al seminario de Valladolid, y ordenarse presbítero.

Para qué quieres más Carmela!, como dice mi prima Encarna, la del pueblo.Todas las puertas eclesiales se le abrieron de par en par y desde el primer momento, hasta ser consagrado obispo y quedarse de auxiliar en la ciudad. Convertiéndose luego en la mano izquierda de Blázquez, como era de suponer. Además, el ABC se adelanta a los envidiosos y malpensados -que siempre hay-, y aclara que toda su carrera “intra ecclesiam” fue fruto exclusivo de sus méritos personales y no de su amistad con Delicado antes y Blázquez después. ¿Pero alguien había pensado algo distinto?

De todo este discursito, ¿echan en falta algo? ¿Les parece un lenguaje eclesial; o sea,:sobrenatural, espiritual, moralmente trascendente, valido para el crecimiento interior de las almas todas en orden a la salvación? Si todo el bagaje de ideas del señor obispo auxiliar podría igualarlo o, incluso, mejorarlo cualquier mindundi político, ¿no les parece que algo falta y falla?

¿Pero es que cuando este pseudo-lenguaje del que ha desaparecido hasta la más mínima referencia a Dios, se pretende instalar, y se instala de hecho, en la Iglesia Católica, qué sucede?

Algo trágico, como se constata por los mismos miembros de esa misma Jerarquía: que el público DESAPARECE; y, además, en todas sus instituciones se instala la DESERTIZACIÓN; porque esos parámetros, al no ser eclesiales ni haciendo un esfuerzo fuerte y continuado por “entenderlo”, arrasa con almas y conciencias.

Pero es lo que hay y es lo que se lleva. ¿No había dicho dos días antes el presidente Blázquez que la Iglesia se sentía cómoda con esta democracia? Pues eso.

Estos jerarcas nuestros no corren el peligro de que el Presidente Sánchez les llame esa cosas tan feas que sí han llamado a sus colegas de Jerarquía en Venezuela o en Nicaragua. ¡Pero que ningún peligro, oigan!

Así duermen de tranquilos: como unos benditos.

A rezar, por fa. Con sentido de imperiosa urgencia, porque nos “morimos” ya de hambre y sed de Dios.

http://www.infocatolica.com/blog/nonmeavoluntas.php/1811221109-por-el-dialogo-y-la-concordia

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