Discípulo de Cristo o discípulo de Maritain.

maritain

 

Es curioso cómo un filósofo tan implicado con el campo de la política ha podido tentar a tantos intelectuales, que a sí mismos se consideraban ajenos a la política.

Es curioso como un filósofo que  según Leopoldo Eulogio Palacios dirige toda su máquina guerrera contra los que desean eternizar el ideal histórico del sacro imperio, esto es, de la subordinación ministerial del Estado a los fines de la Iglesia, haya tenido su caldo de cultivo en tantas personas e intelectuales que al menos conocedoras de su historia deberían haber defendido o al menos ver como sospechosa una premisa de ese calibre en un filósofo cristiano.  Dirigir toda su maquinaria contra aquellos que desean eternizar el milenio europeo cristiano -el de las catedrales y las Summas, el del ideal caballeresco, el que eliminó la esclavitud y suavizó las costumbres de romanos y bárbaros, el que produjo la unidad europea en una fe, una lengua y una cultura no deja de ser muy sospechoso- En respuesta el Padre Iraburu podría contestarle a Maritain:

El cristiano mundanizado, que ve la paja en el ojo del cristianismo antiguo y no ve la viga del actual, deseoso de integrarse a fondo en el mundo moderno, está constreñido a la necesidad de repudiar el pasado, de cortar, en todo lo que venga exigido, con la tradición de la Iglesia. Y en el mejor de los casos, decide simplemente ignorar, o si se quiere, olvidar la miserable historia del pueblo cristiano, desentendiéndose de ella. Borrón y cuenta nueva. No tenemos por qué cargar con la vergonzosa historia de la Iglesia. Vivamos el cristianismo, pero sin lastres de tradición, partiendo de un Evangelio entendido a la luz del mundo moderno, no de los Padres antiguos, y menos aún del Magisterio apostólico.

Se da en esto una paradoja muy curiosa. Muchos que prestan apasionado interés a la historia sagrada de Israel, y ven continuamente en ella las intervenciones del «fuerte brazo de Yavé», consideran, por el contrario, con una visión secularizada la historia sagrada de la Iglesia, dirigida continuamente por el Cristo glorioso, Señor de la historia, a quien ha sido dado «todo poder en el cielo y en la tierra» (Mt 28,18). Es decir, no quieren en modo alguno entender la historia de la Iglesia como historia de Cristo, porque ello les enfrentaría con el mundo. Y, por lo demás, suelen mostrarse convencidos de que, si queremos proceder seriamente, debemos prescindir de toda intervención histórica de la Providencia divina, y explicarlo todo en términos culturales, ideológicos o economicistas. En pocas palabras: «debe negarse toda acción de Dios sobre los hombres y sobre el mundo» (Pío IX, 1864, Syllabus 2).

La condena del pasado -la condena, se entiende, del pasado cristiano-: éste es el pasaporte que a los cristianos hoy se les exige para circular libremente por el mundo. Sin él quedan hundidos en la masa irrecuperable de los retrógrados, es decir, de los nostálgicos del pasado. Por tanto, para adquirirlo están dispuestos a pasar por todos los trámites que se les exijan.

 

Pero si además ese filósofo mantiene una postura, que debería molestar al menos a aquellos que se consideran españoles y se sienten orgullosos de serlo, porque como bien dice Leopoldo Eulogio Palacios se opone al reconocimiento de la grandeza católica de nuestro Imperio.

Felipe II es, para el insigne francés, “la réplica artificial y atormentada de San Luis”, como dice en Religión et Culture,o, lo que es igual, un hombre extemporáneo, que quiere todavía, en plena Edad Moderna, seguir un anacrónico impulso de cruzado.

Esta simpática manera de ver las cosas parece haber sido también la causa de la actitud de Maritain durante la guerra civil española, y su obstinación en negar a priori la posibilidad actual de una cruzada.

Tengo que decir que sólo conocer estas premisas de un filósofo francés debería provocar al menos mucha sospecha del resto de su pensamiento y es curiosa la admiración y el “furor” que sus ideas han ocasionado en tanta intelectualidad .

En este blog publicamos un artículo de crítica a todos aquellos que se consideran de una manera u otra discípulos de Maritain:

https://es.scribd.com/document/120087103/Los-Neomaritaineanos-Aproximacion-al-Nuevo-Liberalismo-Catolico-Fernando-Romero-Moreno

El ilustre teólogo Julio Menville publicó un libro De Lamennais a Maritain y un querido escritor y pensador católico español, Leopoldo Eulogio Palacios, escribió otro criticando también el pensamiento de Maritain El mito de la nueva cristiandad.

Tengo que decir que Leopoldo Eulogio Palacios en el tiempo que publicó su libro no creo que hubiera sido tan comprensivo y condescendiente si hubiera sabido las consecuencia de aplicar ese nefasto Humanismo cristiano y ese nefasto Estado laico cristiano que muchos intentan llevar a la práctica al menos como ideal, contradiciendo y oscureciendo partes imprescindibles de la doctrina social de la Iglesia.

Las ideas de Mariatin colonizaron muchas de las filosofías de los padres conciliares, Pablo VI fue amigo íntimo de Maritain. Negar a estas alturas la deriva antropocéntrica del pensamiento de Pablo VI serían ganas de discutir por discutir. Y luego la sombra de este filósofo se fue extendiendo con el personalismo de los siguientes pontificados oscureciendo el concepto de libertad, dignidad humana y bien común entre otros. Hasta hoy.

Es curioso como muchas personas, quizás sin haber leído, ni oído hablar nunca de Maritain, sean auténticamente neomaritaineanos y es curioso como un pensamiento, una filosofía de la que quizás se podrían haber sacado ideas provechosas para el filósofo católico, sin embargo contradiciendo la frase: “Examinadlo todo y quedaros con lo bueno”, se quedaron con lo peor.

Les iré comentando, el libro de Eulogio Lopez, “El mito de la nueva cristiandad “.

Leyendo este libro y mirando qué supuso en España la democracia liberal, el estado aconfesional y la separación Iglesia- Estado, todo ello en contradicción con la doctrina perenne de la Iglesia, una no deja de preguntarse hasta qué punto estas ideas de influencia mariteniana influyeron de manera decisiva en la descristianización de España . Leer la historia en clave de Cristo es fundamental. ¿Qué pasa con un país que excluye a Dios de sus leyes, de sus instituciones? ¿ qué pasa con un país que quiere construirse de espaldas a Dios? Por mucho que multitud de católicos liberales vayan diciendo que rezan y van a misa. ¿Si no sacamos a Cristo de las sacristías cómo va a transformar la sociedad?

Volvamos a las sendas antiguas de la tradición. Todo lo que no es tradición es TRAICIÓN.

Continuará…

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