Masonería y libertad religiosa.

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Hablar de masonería diciendo y repitiendo: “Qué malos son los malos”, lo hace cualquiera . Pero sacar el bisturí y analizar hasta qué punto el pensamiento masónico está contaminando, la mentalidad de muchos católicos sin ellos saberlo, es más difícil. Porque lo de coger al toro por los cuernos es combatir y el combate es algo que llevan muy mal , aquellos que buscan la conciliación a toda costa y sobre todo aquellos que quieren ser más bondadosos que el mismo Cristo. Hoy el combate no se lleva. Muchos dicen que al demonio se le ignora, es verdad. Pero más grave es reconocer que existe y considerar que nuestro mundo moderno ya no necesita combatir contra él. Lo vemos cada día dialogando hasta con el mismo diablo, dialogando con la ONU, dialogando con la ideología de género y es que para tener la conciencia tranquila y la paz del nirvana no hay como decir, que ahora el enemigo es muy civilizado y que lo tenemos todo controlado.

Durante el CVII, algo que no se hizo fue condenar explícitamente la masonería. No sólo no condenaron la masonería abiertamente sino que dejaron que ideas como la libertad religiosa(entendida como la libertad a practicar cualquier religión y a hacer proselitismo de cualquier religión)fuera ,uno de los temas clave en la discusión de un concilio, que no pretendía ser dogmático sino pastoral.

En el libro de Roberto de Mattei del Concilio Vaticano II explica así el tema de la masonería y su relación con la libertad religiosa:

El Cardenal Dante y Mons Lefebvre recordaron que los orígenes de la libertad religiosa había que buscarlos fuera de la Iglesia , en los sedicentes filósofos del siglo XVIII: Hobbes, Locke, Rousseau, Voltaire, y que en vano , a mediados del siglo XIX, Lamennais y los católicos liberales intentaron adaptar esta concepción a la doctrina de la Iglesia y fueron condenados por Pío IX y por León XIII.

Fue en el año 1965 en el que el masón Yves Marsaudon  publicó un libro l’oecumenisme vu par un franc macon de tradition. En dicho libro el autor expresa el deseo de los masones de que nuestro Concilio proclame solemnemente la libertad religiosa. . Dicho libro estaba dedicado a Juan XXIII y debía servir como “puente” entre la Iglesia y la masonería. Decía entre otras cosas:(1)

Aún recientemente, nuestro hermano Franklin Roosevelt pidió para todos los hombres la posibilidad de adorar a Dios siguiendo cada uno sus principios y sus convicciones. A esto se le llama tolerancia y también ecumenismo. Nosotros Francmasones de tradición, nos permitiremos parafrasear y trasponer estas palabras de un célebre hombre de Estado , adaptándolas a las circunstancias: católicos, ortodoxos, protestantes, israelitas, musulmanes, hinduistas, budistas, liberpensadores, librecreyentes, no son , para nosotros más que nombres y Francmasón el apellido.

Marsaudon se remitía, pues, explícitamente a la “revolución de la libertad de conciencia” querida por Juan XXIII.(2)

No nos parece que un Francmasón digno de ese nombre, que se empeña en practicar la tolerancia, pueda dejar de alegrase sin restricción alguna, por los irreversibles resultados a que el Concilio ha llegado hasta ahora.(3)”

  • (1)Vemos como lo de los puentes dentro de la Iglesia , no es algo nuevo.
  • (2)Yo creo que la elevación a los altares de Juan XXIII causó mayor alegría entre las filas masónicas que entre las católicas

 

(3) Claramente se les olvidó lo de con Cristo o contra Cristo. Hace tiempo que los enemigos de la Iglesia empezaron la demolición. Lo malo, que los de dentro ayudaron bastante.

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