Carta de un lector al director de la revista Nuestro Tiempo.

CALL

Un lector de nuestro blog nos pide que publiquemos esta advertencia sobre la película

Call Me By Your Name.

Este lector escribió una carta al director de la revista NT avisándole que en la crítica a dicha película no aparecía ninguna referencia a la exaltación que hace sobre la homosexualidad. Consideramos que es nuestra obligación avisar sobre dicho contenido tan dañino en la corrupción de las costumbres.

También creemos en nuestra humilde opinión que una revista no puede hacer propaganda de películas tan dañinas por muy buena calidad técnica que tengan.

 

 

 

Estimado señor Iriarte.

Me ha llamado la atención que, en el artículo de Alberto Bonilla sobre Sufjan Stevens, en la columna derecha, apartado Nominado al Oscar, no se haga referencia alguna a que la película Call Me By Your Name, con crítica harto favorable y con música del compositor de Michigan, es toda una exaltación de la homosexualidad efébica-pederástica.

Ruego que, en el siguiente número, se recoja alguna aclaración al respecto, por mucho que NT no comparta necesariamente la opinión del articulista.

Un cordial saludo.

Ramón

 

 

Este correo ha merecido la siguiente contestación, recibida el martes 6 de noviembre:

 

Buenas tardes,

Le escribo en respuesta al correo electrónico que se recoge abajo. Siento el retraso.

Teniendo en cuenta que, como dice, la revista no comparte necesariamente la opinión de sus articulistas y que la valoración que usted hace no ha sido expresada por ningún otro lector, tras pensar el asunto he visto oportuno no aludir a su sugerencia en el siguiente número de la revista.

Le agradezco su mensaje; no lo digo de forma protocolaria, pues en NT valoramos mucho el contacto con nuestros lectores. Agradeceré otros correos electrónicos que estime oportuno enviar.

Un saludo,

Miguel Ángel Iriarte

Dice León XIII en su encíclica Libertas sobre la libertad de expresión y de imprenta:

Libertad de expresión y libertad de imprenta

18. Digamos ahora algunas palabras sobre la libertad de expresión y la libertad de imprenta. Resulta casi innecesario afirmar que no existe el derecho a esta libertad cuando se ejerce sin moderación alguna, traspasando todo freno y todo límite. Porque el derecho es una facultad moral que, como hemos dicho ya y conviene repetir con insistencia, no podemos suponer concedida por la naturaleza de igual modo a la verdad y al error, a la virtud y al vicio Existe el derecho de propagar en la sociedad, con libertad y prudencia, todo lo verdadero y todo lo virtuoso para que pueda participar de las ventajas de la verdad y del bien el mayor número posible de ciudadanos. Pero las opiniones falsas, máxima dolencia mortal del entendimiento humano, y los vicios corruptores del espíritu y de la moral pública deben ser reprimidos por el poder público para impedir su paulatina propagación, dañosa en extremo para la misma sociedad. Los errores de los intelectuales depravados ejercen sobre las masas una verdadera tiranía y deben ser reprimidos por la ley con la misma energía que otro cualquier delito inferido con violencia a los débiles. Esta represión es aún más necesaria, porque la inmensa mayoría de los ciudadanos no puede en modo alguno, o a lo sumo con mucha dificultad, prevenirse contra los artificios del estilo y las sutilezas de la dialéctica, sobre todo cuando éstas y aquéllos son utilizados para halagar las pasiones. Si se concede a todos una licencia ilimitada en el hablar y en el escribir, nada quedará ya sagrado e inviolable. Ni siquiera serán exceptuadas esas primeras verdades, esos principios naturales que constituyen el más noble patrimonio común de toda la humanidad. Se oscurece así poco a poco la verdad con las tinieblas y, como muchas veces sucede, se hace dueña del campo una numerosa plaga de perniciosos errores. Todo lo que la licencia gana lo pierde la libertad. La grandeza y la seguridad de la libertad están en razón directa de los frenos que se opongan a la licencia. Pero en las materias opinables, dejadas por Dios a la libre discusión de los hombres, está permitido a cada uno tener la opinión que le agrade y exponer libremente la propia opinión. La naturaleza no se opone a ello, porque esta libertad nunca lleva al hombre a oprimir la verdad. Por el contrario, muchas veces conduce al hallazgo y manifestación de la verdad.

Entendemos que cuando se oscurece el concepto de libertad católica, ya no hay trabas para publicar cualquier cosa.

 

 

5 comentarios

  1. En modo alguno satisfecho con una contestación que lanza balones fuera, le he replicado en la misma fecha, poco después, cuanto sigue:

    Estimado señor Iriarte

    Jesucristo quizás fue el único que criticaba a los escribas y fariseos hipócritas, pero no por ser el único sus críticas se apartaban de la Verdad. ¿Ha elegido Nuestro Tiempo la pauta de las mayorías sociales como línea editorial ? ¿Se va a conformar al pensamiento único y al gender o quizás ya se ha conformado ?

    Un cordial saludo.

    Ramón

    Hasta la fecha no ha habido nueva contestación.

    ¿Es tan sólo una mera anécdota ? Creo que no. Recientemente un profesor de antropología de la escuela de Arquitectura de la propia Universidad y sacerdote fue desautorizado nada menos que por el rector, Alfonso Sanchez Tabernero, por el mero hecho de suscitar un debate entre los alumnos acerca de la homosexualidad en orden a un mayor y mejor conocimiento de la doctrina católica, tan desconocida, especialmente entre la gente joven.

    Espero y deseo que este correo haga recapacitar a la Universidad de Navarra, la primera Universidad del Opus Dei, en la que se miran todas las demás erigidas por la Prelatura y a la propia Prelatura.

    Algo no va ni se corresponde con las tres campanadas de su santo fundador, Josemaría Escrivá, hijo predilecto de Pamplona.

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  2. El hecho que ningún lector de la revista haya protestado indica dos cosas , o que el grado de anestesia es preocupante o que no leen la revista

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  3. Se oscurece así poco a poco la verdad con las tinieblas y, como muchas veces sucede, se hace dueña del campo una numerosa plaga de perniciosos errores. Todo lo que la licencia gana lo pierde la libertad.

    Magnífico, belén, el texto que recoges de Leon XIII. Gracias por sacarle tanta punta al tema.

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  4. Se dá además la circunstancia de que , en el mismo número de la revista, el 699, que lleva por título Tierra, Belleza, Compromiso, se aborda El suicidio, un drama silenciado, desde diversas perspectivas, con un total de 10 páginas. Ni qué decir tiene que la perspectiva moral brilla por su ausencia. ¿ Casualidad ? Considero que el Opus Dei debe preguntarse seriamente en este momento histórico ¿ Porqué y para qué la Universidad de Navarra ? ¿ Porqué y para qué la revista Nuestro Tiempo ? Si no lo tiene claro apaga y vámonos. San Josemaría Escrivá parece que lo tenía clarísimo. Ni le gustaba perder el tiempo ni hacerlo perder a los demás. Cuando Don Eduardo Ortiz de Landázuri, en proceso de canonización, le dijo en una tertulia numerosa al fundador ” Usted nos pidió hacer la Universidad de Navarra y aquí está “, san Josemaría le respondió ” Yo no os pedí hacer la Universidad de Navarra sino haceros santos haciendo la Universidad de Navarra “. Lamentablemente parece que está elevada perspectiva se ha perdido, al menos en gran parte.

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