La sabiduría de lo alto es locura para el mundo

el anillo de poder

Dice Nicolás Gómez Dávila en uno de sus escolios:

Lo que irrita al cristiano actual en el Medievo es el cristianismo.

Es verdad que la época medieval en la que todo estaba orientado a la ciudad de Dios, interpela al cristiano del S. XXI. Este cristiano tan actual que quiere estar en la cresta de la ola, que quiere vivir hasta la última sensación que le proporciona la modernidad, no deja de sentirse interpelado por el cristiano del medievo. El cristiano del medievo supo compaginar el Ora et Labora de la cristiandad y ese labora le llevó a construir las catedrales y las iglesias y no solo eso sino que explosionó en la ciudad civil. El cristiano medieval sabía que sólo teniendo a Dios como centro puede transformar la sociedad.

El cristiano actual quiere invertir los términos, quiere legitimar , quiere hacer bueno todo lo malo que lo aparta de Dios, quiere hacer buena la modernidad, quiere hacer bueno el liberalismo, sobre todo el económico, quiere en un arrebato de locura hacerse poseedor del anillo de poder. El cristiano víctima de la modernidad no quiere renunciar a nada y por eso piensa que no es necesario destruir el anillo. Ha sucumbido a la tentación de que no existe el mal, de que no existe el pecado. En definitiva ha ignorado la mitad del evangelio, la mitad que habla de la división, de la ley, de la existencia del mal, del sacrificio, de la redención y por eso víctima de los “valores” de la ilustración, víctima del protestantismo , lo mismo que Boromir intenta apropiarse del anillo sin saber que lo destruirá.

El cristiano del S XXI no termina de encontrar su papel en la historia porque no quiere renunciar al anillo.

“Como no podría ser de otro modo, la principal tentación de Frodo,

a lo largo de su viaje, es la de rechazar, o al menos postergar, la «cruz».

Un momento culminante es cuando debe decidir abandonar a sus compañeros

(…) El papel del tentador le cabe aquí a Boromir, quien le ofrece

«consejo», que parecería sabio “si el corazón no me dijese que he de

estar prevenido”, al decir de Frodo:

–¿Prevenido? ¿Prevenido contra quién? –dijo Boromir con tono

brusco.

–Contra todo retraso. Contra lo que parece más fácil. Contra la tentación

de rechazar la carga que me ha sido impuesta. Contra… bueno,

hay que decirlo: contra la confianza en la fuerza y la verdad de los Hombres.

(ESA, I, pp.565-566)

La sabiduría de lo alto es locura para el mundo. Boromir insiste:

–¡Vamos, vamos, mi querido amigo! –dijo Boromir con una voz más

endulzada–. ¿Por qué no librarte de él? ¿Por qué no librarte de tus dudas

y miedos? Puedes echarme la culpa, si quieres. Puedes decir que yo era

demasiado fuerte y te lo quité. (ESA, I, p. 568)

Es entonces cuando Frodo se decide:

(…)

Frodo comprende que su carga puede poner en peligro a sus amigos

de un modo que antes no sospechara. El mal del anillo está trabajando

entre ellos.

(Apuntes cogidos del libro: Leyendo a Tolkien)

 

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