Escolios Alonso Gracián

 

crucifijo-51

 

El espíritu castrense, original, del cristianismo, hace más falta que nunca. Porque estamos en guerra contra las potestades malignas, contra el mundo, contra la carne, contra el modernismo que vuelve gaseosa la vida cristiana, infantilizándola y robándole la savia.

 

Defender la primacía del bien común es defender la realeza social de Cristo. Para que la ley moral esté presente en las leyes, en la vida social, en las instituciones. No hay remedio humano para nuestros males. ¡Venga a nosotros tu Reino!

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