El Vaticano II fue un “Antisyllabus”. (Ratzinger)

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En su libro “Principios de Teología Católica”, publicado en 1982, Mons. Oliver Oravec recogió algunos textos de Ratzinger y los publicó en “Catholics forever”.

Dice que el Vaticano II fue un “Antisyllabus” (Nota 3). (págs. 457-458).(*)

Hace días hice la prueba con varias personas que conozco, todas católicas practicantes muchas de ellas muy practicantes, y les pregunté sobre el tema del Syllabus. La mayoría creían que el Syllabus ya no obligaba; vaya que había sido eliminado, otras creían que los nuevos documentos postconciliares habían anulado a los anteriores. Es más no habían leído ni un solo documento preconciliar. ¿ Para qué?. Cuando les pregunté temas concretos como el “controvertido” sobre la Separación Iglesia-Estado, haciéndoles ver que en países de larga tradición católica como había sido España, esta separación había sido una apostasía, me miraron como si fuera un fantasma salido de otra época.

Dice don Rafael Gambra:

“La separación del poder político respecto del orden moral y religioso no puede ser aceptada por un espíritu cristiano más que como apostasía o pecado (…). Un cristiano que pertenezca además a una vieja y homogénea comunidad histórica (como la España católica) no puede, a mi juicio, aceptar la laicización del poder (…) sin incurrir (consciente o inconscientemente) en una apostasía. Mucho menos propugnarla como el más adecuado hábitat del creyente”
La unidad religiosa y el derrotismo católico, Ed. Nueva Hispanidad, Mendoza, pag 168.

 

Hoy son legión los católicos liberales que defienden con uñas y dientes la laicidad del Estado, la separación del poder político del orden moral y luego lloran como plañideras antes los ataques sufridos a la familia. No se dan cuenta que cuando defiendes dejar a Dios a un lado, cuando defiendes que no se nombre a Dios, cuando te encanta el discurso pelagiano de que todo el mundo es bueno y de buena voluntad y que no necesitamos las leyes de Dios para gobernar las naciones, ni regir los pueblos. Cuando dejas a Dios las migajas de tu vida privada, pero el reinado social de Cristo te parece algo del pasado, entonces has caído en la trampa del liberalismo católico.

El syllabus fue publicado entre otras cosas para condenar ese liberalismo, del que hoy presumen y hacen gala, sacerdotes y laicos.

Saltan las alarmas cuando ese liberalismo católico se potencia y se defiende en universidades católicas y por profesores con estudios en teología que pretenden derrocar a Alvaro Dors y poner en el trono a Martin Rhonheimer. Pretender hacer ver que DH ha superado y cambiado la doctrina anterior. Consideran que separar libertad de Verdad es algo lícito y que incluso reconocen que este documento es lo que hace.

Hay un libro que me desagradó especialmente : Cristianismo y laicidad de este autor M. R. ediciones Rialp.

 

Entiendo la obsesión de muchas personas por decir que el CVII no supuso una ruptura. Pero creo sinceramente que dio pie a esa ruptura.

Es como pretender insistir que AL no ha supuesto ruptura con el magisterio anterior cuando lees lo contrario a lo que dice el magisterio perenne de la Iglesia en materia de matrimonio y moral.

Dice Rhonheimer en su libro : Como si hubiera previsto el debate actual, a continuación Benedicto XVI ejemplifica la hermenéutica de la reforma en la doctrinal conciliar sobre la libertad religiosa. El Papa realiza aquí está separación de los distintos planos que el magisterio preconciliar no había podido aún llevar a cabo…

Sigue Rhonheimer explicando . Por muchas vueltas que le demos, no se puede evitar una conclusión: esta doctrina concreta del CVII es lo que Pio IX condenó en la Encíclica Quanta cura(1)

 

 

 

(1) Parece que Martin Rhonheimer no tiene ningún empacho en denunciar lo evidente, “hubo ruptura”, pero no importa parece decir. Ahora esto es lo que tenéis que creer, lo que yo defiendo en este superlibro. No importa que anule al magisterio de la Iglesia hasta el CVII.

Hay que reconocer que lo que piensa Rhonheimer es lo que piensan gran cantidad de católicos que conozco. Estas son las nefastas consecuencias del CVII.

Tener una coartada para romper con la doctrina bimilenaria. Se supone que estos sacerdotes son teólogos de los buenos y que forman a otros sacerdotes. A mí desde luego no me gustaría que le diera clase a mis hijos.

Lo más escalofriante es que en la mentalidad del católico conservador de nuestros días triunfó la idea de que lo anterior estaba superado. También triunfó la idea que había cuestiones fundamentales de la doctrina que no obligaban ( la doctrina política y social de la Iglesia, ahora lo hemos visto con la pena de muerte también) y que tampoco pasaba nada , mientras defendiéramos la familia y la ilicitud de los anticonceptivos. Es esa mentalidad ultramontana en la que el dogma y las verdades de fe van evolucionando con los papas, mejor dicho con la mentalidad de los papas. A esta mentalidad contribuyeron estos sacerdotes, defiendo posturas liberales pero que agradaban los oídos de tantos católicos que no supieron entender la laicidad. Agradaban los oídos de tantos católicos que porque rezaban e iban a misa luego podían pensar lo que les diera la gana en cualquier materia siempre que no fuera el dogma indiscutible de la Santísima Trinidad.

El liberalismo y en concreto el católico es el peor, son los adúlteros y lleva a la apostasía. Querer defenderlo y seguir publicando libros y darlos a leer como sana doctrina o como una opinión más no deja de ser una degeneración de la mente católica.

Defender el liberalismo católico, la laicidad del Estado y luego escandalizarte por el relativismo es una incongruencia sostenida , que solo cabe en cabezas círculo cuadrados de los liberales católicos que son legión…

Siempre he pensado que el liberalismo es futo de un voluntarismo pelagiano, en el que pretender que leyes impuestas por el hombre independientemente de su credo sean mejores que las leyes derivadas de la ley divina.

Luego diremos : “la doctrina no cambia, la doctrina no cambia” . Después de que algunos han cambiado tantas cosas y otros los han secundado, sinceramente habría que decirles que es lo que ellos entienden por doctrina…

 

 

 

Dice la encíclica Quanta cura:

“y por cuanto asimismo conspiran a que desaparezca aquella mutua sociedad y concordia entre el Sacerdocio y el Imperio, que fue siempre fausta y saludable, tanto a la república cristiana como a la civil (Gregorio XVI, Epístola Encíclica Mirari 15 agosto 1832). Pues sabéis muy bien, Venerables Hermanos, se hallan no pocos que aplicando a la sociedad civil el impío y absurdo principio que llaman del naturalismo, se atreven a enseñar «que el mejor orden de la sociedad pública, y el progreso civil exigen absolutamente, que la sociedad humana se constituya y gobierne sin relación alguna a la Religión, como si ella no existiesen o al menos sin hacer alguna diferencia entre la Religión verdadera y las falsas.»

«que nada es tan mortífero, nada tan próximo a la ruina, y tan expuesto a todos los peligros, como el persuadirnos que nos puede bastar el libre albedrío que recibimos al nacer, y el no buscar ni pedir otra cosa al Señor; lo cual es en resolución olvidarnos de nuestro Criador, y abjurar por el deseo de mostrarnos libres, de su divino poder» (San Inocencio, I Epístola 29 ad Episc. conc. Carthag. apud Const. pág. 891). Y no dejéis tampoco de enseñar «que la regia potestad no se ha conferido sólo para el gobierno del mundo, sino principalmente para defensa de la Iglesia» (San León, Epístola 156 al 125) y «que nada puede ser más útil y glorioso a los príncipes y reyes del mundo, según escribía al Emperador Zenón nuestro sapientísimo y fortísimo Predecesor San Félix, que el dejar a la Iglesia católica regirse por sus leyes, y no permitir a nadie que se oponga a su libertad…»

A continuación la lista de algunos de los errores condenados en el Syllabus:

 

 

Todo hombre es libre para abrazar y profesar la religión que guiado de la luz de la razón juzgare por verdadera.

(Letras Apostólicas Multiplices inter, 10 junio 1851)
(Alocución Maxima quidem, 9 junio 1862)

En el culto de cualquiera religión pueden los hombres hallar el camino de la salud eterna y conseguir la eterna salvación.

(Encíclica Qui pluribus, 9 noviembre 1846)
(Alocución Ubi primum, 17 diciembre 1847)
Encíclica Singulari quidem, 17 Marzo 1856)

Es bien por lo menos esperar la eterna salvación de todos aquellos que no están en la verdadera Iglesia de Cristo.

(Alocución Singulari quadam, 9 diciembre 1854)
(Encíclica Quanto conficiamur 17 agosto 1863)

El protestantismo no es más que una forma diversa de la misma verdadera Religión cristiana, en la cual, lo mismo que en la Iglesia, es posible agradar a Dios.

(Encíclica Noscitis et Nobiscum 8 diciembre 1849)

La obligación de los maestros y de los escritores católicos se refiere sólo a aquellas materias que por el juicio infalible de la Iglesia son propuestas a todos como dogma de fe para que todos los crean.

(Carta al Arzobispo de Frisinga Tuas libenter, 21 diciembre 1863)

Los católicos pueden aprobar aquella forma de educar a la juventud, que esté separada, disociada de la fe católica y de la potestad de la Iglesia, y mire solamente a la ciencia de las cosas naturales, y de un modo exclusivo, o por lo menos primario, los fines de la vida civil y terrena.

(Carta al Arzobispo de Friburgo Quum non sine, 14 julio 1864)

Es bien que la Iglesia sea separada del Estado y el Estado de la Iglesia.

(Alocución Acerbissimum, 27 septiembre 1852)

En esta nuestra edad no conviene ya que la Religión católica sea tenida como la única religión del Estado, con exclusión de otros cualesquiera cultos.

(Alocución Nemo vestrum, 26 julio 1855)

De aquí que laudablemente se ha establecido por la ley en algunos países católicos, que a los extranjeros que vayan allí, les sea lícito tener público ejercicio del culto propio de cada uno.

(Alocución Acerbissimum, 27 septiembre 1852)

Es sin duda falso que la libertad civil de cualquiera culto, y lo mismo la amplia facultad concedida a todos de manifestar abiertamente y en público cualesquiera opiniones y pensamientos, conduzca a corromper más fácilmente las costumbres y los ánimos, y a propagar la peste del indiferentismo.

(Alocución Nunquam fore, 15 diciembre 1856)

El Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y con la moderna civilización.

(Alocución Jamdudum, 18 marzo 1861)

 

(*) http://iotaunum.com/el-enigma-benedicto

 

 

 

 

 

Un comentario

  1. “y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. .Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. .Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.”

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