Escolios de Alonso Gracián

crucifijo-51

 

Hace falta un cristianismo fuerte y recio, cimentado en la gracia. No sólo para que regenere nuestra vida privada, sino también y sobre todo para que restaure la vida social virtuosa. Hace falta la realeza social de Cristo.

Hace falta limpiar de ambigüedad la teología católica, para que el manierismo ético desaparezca de la predicación.

Hace falta abnegarse en estado de gracia y prodigar las obras buenas, para aplacar la ira de Dios, y su merced nos devuelva.

Hace falta concentrar la mirada en Cristo Crucificado

Hace falta prohibir e impedir el mal. Existen deberes de individuos y sociedades, y se llaman ley natural, si se conocen por la razón;’ y ley divina, si se conocen por la fe.

Hace falta liberar el bien común de la lista de los valores, y restituirlo en toda su realeza. Porque no es que sea no negociable, es que es la esencia de la política cristiana.

Hace falta abandonar la jerga fenomenológica de los valores y recuperar la doctrina clásica de la virtud.

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