Cuando los viejos liberales quitaron la mordaza a las herejías

rahner-karl

 

Dice Chesterton  “Cuando los viejos liberales quitaron la mordaza a las herejías, la idea que los guiaba era abrir paso a los descubrimientos religiosos y científicos. Pensaban que la verdad cósmica era tan importante que cada uno debía dar testimonio por sí mismo, con independencia de los otros.”

Y creo que exactamente eso fue lo que pasó con aquellos teólogos que quisieron ser más listos que Jesús, más listo que el Espíritu Santo que guía a la Iglesia y más listos que la tradición. Cada uno creyó encontrar la sabiduría en su suprema inteligencia así que empezó a filosofar. Hay que tener en cuenta que para que fueran aceptadas sus teorías antes había que poner en duda todo lo anterior y había que inventarse palabras como “hermeneútica”  y “aggiornamento” y había que decir que la tradición era viva para poder colocar sus monstruos. Es lo que se hizo y lo que se sigue haciendo. A veces pienso que todos aquellos que considerábamos nuestros pastores y han tragado con ruedas de molino y quieren hacernos tragar, han olvidado ellos mismos toda la fe de la Iglesia; conservan pequeños  detalles, pero les da miedo abrir el tesoro de la tradición.

Yo me pregunto: ¿y no tienen miedo a perder el alma?

Uno de los teólogos más influyente en nuestro tiempo fue Rahner. Les dejo con la entrada de Alonso Gracián

 

Karl Rahner, en su escrito Limitaciones de la Iglesia (1964) —incluido posteriormente en Peligros en el catolicismo— hace un balance negativo de las virtualidades que tiene la recta doctrina para transformar la realidad.

Rahner habla de esos católicos triunfalistas que

«creen en una Iglesia que conoce el Derecho natural y que aspira a someter a la ley del Evangelio no sólo los sentimientos de nuestro corazón, sino también la realidad concreta de la vida y de la historia» (Karl RAHNER, Peligros en el catolicismo, Cristiandad, Madrid 1964, p. 121)

2.- La crítica rahneriana a este supuesto triunfalismo tradicional se difundió notablemente durante el posconcilio.Tomó la forma de un escepticismo jurídico-teológico que se puede resumir, justamente, en esta afirmación rahneriana:

«Ni la Iglesia docente ni los fieles “oyentes” deben sobrevalorar la posibilidad de esa toma de posición de la Iglesia con respecto a las necesidades y problemas concretos de la situación terrena (Ibíd., p.122)»

Esta toma de posición triunfalista, a la que se refiere el teólogo, coincide con la pastoral clásica. Y se la refiere, además de al derecho, a

«los terrenos de la historia, de la cultura, de la economía, de la política y de la convivencia de los pueblos en nuestros días (Ïb., p.122)»

Es decir, sobre todo a los terrenos que, en la perspectiva clásica, se interpretaban según la doctrina de la realeza de Cristo.

3.- Más adelante, amparándose en el Concilio, explica su crítica del triunfalismo clerical relacionando la toma de posición tradicional con el clericalismo:

«Aquí se trata solamente de la posibilidad de que los representantes oficiales de la Iglesia sobrevaloren el alcance y la significación de la doctrina recta que presentan e inculcan […] De aquí nace ese triunfalismo clerical que el Concilio ha deplorado y combatido» (Ib. p.122-123)

Vemos cómo para Rahner la confianza tradicional en la doctrina recta forma parte de un peligro para la Iglesia que, según dice, se ha de combatir, y que de hecho, afirma el teólogo, combate el Concilio. (Rahner, gracias a su inmensio prestigo, sobre todo entre el clero y los religiosos, tuvo un papel fundamental en la configuración del espíritu del Concilio).

4.- Este derrotismo rahneriano, que desconfía de la eficacia social de la doctrina recta, ha tenido y tiene un inmenso peso en la Iglesia. Ha contribuido no poco a que doctrinas tan esplendorosas y fructíferas como el reinado social de Cristo, o la teología ascético-mística, hayan sido eclipsadas por un personalismo católico intimista y doméstico, que ha encontrado en el constitucionalismo de la nueva cristiandad laica de Maritain su contexto ideal.

5.- Gran parte de las dudas que han afectado al clero durante estos últimos decenios, no hay duda que radican, de alguna manera, en este complejo de triunfalismo, en este temor a no confiar  en las grandes riquezas que para la vida eclesial, social y politica posee la doctrina recta.

La falta de plena confianza en la doctrina católica tradicional, y en su apoyo conceptual clásico, es un gran mal que daña la mente católica. Porque cuando el católico en general, y sobre todo los pastores, creen que no deben confiar en exceso en la rectitud doctrinal, se abre la puerta a muchos monstruos. Y es entonces cuando, poco a poco y sin darse cuenta, se comienza a navegar en las aguas territoriales del Leviatán.

No cabe, sin embargo, derrotismo. Porque la Iglesia es Casa del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad (1 Tim 3, 15). Y esto no es triunfalismo sino la pura realidad.

http://www.infocatolica.com/blog/mirada.php/1810011106-300-karl-rahner-y-el-miedo-al

 

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