El comunismo bolchevique y ateo, pretende derrumbar radicalmente el orden social y socavar los fundamentos mismos de la civilización cristiana.(DR)

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Cuando los hombres de Iglesia se preocupaban por las almas  y advertían de los peligros de las falsas ideologías, escribían cartas y encíclicas llenas de celo pastoral, llenas de amor a Cristo.

Una de las causas de la crisis que padecemos es que los hombres de Iglesia se han acomodado en sus palacios episcopales y en sus casas parroquiales, han claudicado en su tarea de advertir. Se limitan a repetir vaguedades . Parece que la cobardía es condición sine qua non para ser obispo o pastor. Han derribado las alambradas que protegían el rebaño, las alimañas se comen los buenos pastos y los pastores pactan con el enemigo, tirando por el retrete toda la tradición custodiada y transmitida. Mientras los papólatras buscan la manera de sacar tajada de la jugada, buscarán la manera de darle la vuelta siempre sin criticar , y sin perder la paz interior porque para el papólatra lo importante es ser feliz y tener paz interior. La verdad se puede pisotear una y mil veces, mientras haya paz. Las palabras con las que empieza la encíclica Divini Redemptoris suenan como un eco lejano mientras los enemigos de Cristo y de su Iglesia intentan acallar toda voz de condena ante la traición del sucesor de Pedro a toda la Iglesia:

1. La promesa de un Redentor divino ilumina la primera página de la historia de la humanidad; por esto la confiada esperanza de un futuro mejor suavizó el dolor del paraíso perdido (Cf. Gén 3,23) y acompañó al género humano en su atribulado camino hasta que, en la plenitud de los tiempos (Gál 4,4), el Salvador del mundo, apareciendo en la tierra, colmó la expectación e inauguró una nueva civilización universal, la civilización cristiana, inmensamente superior a la que el hombre había hasta entonces alcanzado trabajosamente en algunas naciones privilegiadas.

2. Pero la lucha entre el bien y el mal quedó en el mundo como triste herencia del pecado original. y el antiguo tentador no ha cesado jamás de engañar a la humanidad con falaces promesas. Por esto, en el curso de los siglos, las perturbaciones se han ido sucediendo unas tras otras hasta llegar a la revolución de nuestros días, la cual por todo el mundo es ya o una realidad cruel o una seria amenaza, que supera en amplitud y violencia a todas las persecuciones que anteriormente ha padecido la Iglesia. Pueblos enteros están en peligro de caer de nuevo en una barbarie peor que aquella en que yacía la mayor parte del mundo al aparecer el Redentor.

3. Este peligro tan amenazador, como habréis comprendido, venerables hermanos, es el comunismo bolchevique y ateo, que pretende derrumbar radicalmente el orden social y socavar los fundamentos mismos de la civilización cristiana.

http://w2.vatican.va/content/pius-xi/es/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19370319_divini-redemptoris.html

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