Mi celo me consume cuando mis enemigos olvidan tu palabra.(Salmo 119)

ideologia

 

Una de las ideas que mejor cuajó en la mente católica después del CVII fue el tema del liberalismo.

Digamos que el liberalismo como buen instrumento del enemigo para destruir la fe, se ha presentado disfrazado de mil maneras distintas desde aquel primer “Seréis como dioses conocedores del bien y del mal”.

El liberalismo siempre ha sido una tentación del hombre y en gran parte responsable de muchos de los males de la Iglesia.

La ventaja que el enemigo ha tenido con esta forma de pensamiento, es que lo presenta como una conquista, como algo digno de alcanzar, como un logro. Así realmente se presentó en el jardín del Edén, cuando el comer la fruta prohibida, conllevaba alcanzar el conocimiento y salir de las “limitaciones” impuestas por el Dios creador.

Hoy el liberalismo ha arraigado de forma escandalosa en la mente del católico, incluso, en muchos que se consideran conservadores y ortodoxos, y así presumen de ello, como si de un trofeo se tratase. También formas erróneas de la libertad se han escondido detrás de nuevas  espiritualidades y movimientos laicales contribuyendo de forma muy dañina a que el liberalismo se extendiera como una plaga, creyendo con su nueva careta, que era un logro del católico moderno, que al fin había conseguido recapacitar, ser consciente de su identidad y alcanzar la mayoría de edad.

De esta manera oímos a muchos católicos que cada uno es libre de votar al partido que le dé la gana, aunque la elección de dicho partido entre en colisión con la identidad católica. También encontramos católicos para los que los mandamientos de la ley de Dios o la ley natural, sólo obligan a nivel individual, pero no tienen cabida ni en los estados, ni en las sociedades.

Así los católicos liberales como buenos hijos de la democracia defenderán las leyes democráticas independientemente de que atenten contra la ley natural. Ocultarán las leyes justas que vienen de Dios y alardearán de las leyes que oprimen al hombre, escondidas tras ropajes de conquistas de  libertad.

Unos fragmentos del Salmo 119 para iluminar las inteligencias

Hablaré de tus órdenes delante de los reyes y no tendré vergüenza.

Me lleno de indignación ante los malhechores, que abandonan tu ley.

Las redes de los malhechores me han aprisionado, pero yo no he olvidado tu ley.

Los orgullosos me acusan falsamente, yo guardo tus preceptos con todo el corazón; tienen el corazón embrutecido, pero yo me deleito en tu ley.

¿Cuándo harás justicia con los que me persiguen? Los soberbios me han cavado fosas, en contra de tu ley.

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