Son nuestros hijos.

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Cuando los fieles empezamos a conocer los abusos sexuales perpetrados por sacerdotes y poco a poco fuimos conociendo historias , nombres y lo peor de todo, los encubrimientos, empezamos a sospechar que solo una punta del iceberg se nos había dado a conocer.

El domingo, Mons. Viganó soltaba una bomba atómica acusando al Santo Padre de haber ocultado y encubierto los abusos cometidos por el cardenal McCarrik, y no solo eso sino que le levantó las sanciones impuestas por Benedicto XVI, durante su pontificado.

En el vuelo de vuelta ante las preguntas de los periodistas sobre el caso Viganó el papa en su habitual estilo, decidió no responder y lanzar la pelota al tejado de todos los fieles que esperábamos una aclaración.

No debe entender el Santo Padre en primer lugar, que estamos hablando de nuestros hijos, estamos hablando de miles de vidas que han sido destrozadas y cientos de vocaciones tiradas por la ventana. Tampoco debe entender el Santo Padre que las enseñanzas de la Iglesia han quedado empañadas y manchadas por una cultura homosexual que el papa, no termina de entender el daño que hace. Desde el “quien soy yo” ha dejado claro que la homosexualidad no es un problema para él y así ha promocionado directamente a obispos abiertamente favorables a la cultura LTBG dentro de la Iglesia, ha promocionado a obispos abiertamente homosexuales con escándalos a sus espaldas de relaciones con otros hombres  y ha ignorado que la homosexualidad es precisamente una de las causas de  los muchos de los abusos perpetrados.

No debe entender el papa que estamos hartos de juegos políticos, de contestaciones políticas y de palabras vacías. Los fieles queremos hechos y respuestas claras. Que guarde sus silencios y su mirada torva para Obama, para la Merckel y sobre todo para todos esos políticos que están destrozando tantos países de Sudamérica. Nosotros somos los hijos de la Iglesia y son nuestros hijos a quienes queremos salvar. Por eso queremos que el Santo Padre responda .

5 comentarios

  1. Mt 23, 23-26: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera.»

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  2. O sea que ahora el problema de la pederastia en la Iglesia se debe a una cultura homosexual? Cuando los abusos se producen desde los años sesenta? Pero qué clase de loca es usted?

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