El optimismo es la adulteración de la esperanza. Nicolás Gómez Dávila

faro

 

NO HABLO DE DIOS PARA CONVERTIR A NADIE, SINO PORQUE ES EL ÚNICO TEMA DEL CUAL VALE LA PENA HABLAR. Nicolás Gómez Dávila

 

Últimamente sólo me gustaría hablar de Dios y me alegra, me alegra porque es lo que le pedía. Me aburren las reuniones banales y anodinas en las que solo se habla de superficialidades, me aburren las homilías en las que el cura no nombra a Dios, me aburren las personas que solo creen en ellas mismas, me enojan aquellos que sólo hablan CON Dios en sus capillas y luego cuando salen a la calle lo esconden y se lo quieren guardar solo para ellos. Me exasperan los que quieren reconciliar la modernidad con Dios olvidando lo medieval. Me entristecen quienes buscan a Dios dónde no está, quienes no entienden qué es la libertad, quienes no entienden el lenguaje de Dios y se dejan contaminar de la mundanidad. Me enferman quienes hablan del hombre como si Dios no existiera. Me exasperan los optimistas ideológicos. Me aburren los que no saben hablar de Dios…A veces pienso que no tengo remedio. 

 

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