La diosa misericordia. El nuevo paradigma

Fiesta-de-la-diosa-Razón

 

Vivimos momentos devastadores para la historia de los hombres, una sombra de rebeldía y pecado cubre los estados, las sociedades y los individuos.

Ayer se sometía a votación en Argentina la ley del aborto. Hemos llegado a someter a votación y lo consideramos normal votar si un niño puede ser asesinado o no, votar si una madre tiene el derecho a decidir sobre la vida de su propio hijo. Quizás no haya , ni habrá nada más atroz. El aborto tiene algo satánico, a lo que nos hemos acostumbrado.

Por otro lado en un afán por ser más misericordiosos que Jesús, ocultábamos los signos característicos de nuestra religión, ocultábamos la justicia, la expiación, y en un alarde de misericordia considerábamos que la pena capital es inadmisible, pasando por encima , no solo de los  Santos Padres, sino de las escrituras y de toda la tradición de la Iglesia. Es la nueva mentalidad de misericordia que como veneno va deteriorando la mentalidad del hombre de fe. Lo hemos visto con los abusos del clero y con la homosexualidad. Durante años los clérigos y obispos que ocultaron todos los abusos, no pensaron ni por un momento en la justicia. La víctima fue ignorada y no solo ignorada sino comprado su silencio en muchos casos. Llevamos más de cinco años de pestilente misericordia, de fabricar un Dios a la medida del hombre, de vivir en una torre de Babel en el que cada día se ataca una verdad de fe, no solo por parte del papa Francisco, sino por los lobos que merodean alrededor del rebaño. Hemos pasado de decir que el error no tiene derechos a dialogar hasta con los masones. Todo en nombre de la misericordia y en considerar que somos mejores que Jesús y que nuestra sociedad no necesita justicia.

En nombre de la misericordia pueden cometerse actos atroces, los gobiernos en su nombre legalizan la eutanasia, el aborto y ahora en la Iglesia católica el mismo papa Francisco decide eliminar del catecismo un artículo de fe.

Decía Chesterton que los hombres  piden misericordia y en cambio los niños piden justicia.

¿Acaso no fue la muerte del Hijo un acto de Justicia divina para  aplacar la ira del Padre y restaurar el orden caído? Es necesario que uno muera…

Al decir que la pena de muerte es inadmisible, el Santo Padre está pensando como los hombres y no como Dios.

 

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