Fui testigo de dos mil años de tradición católica enterrada y ocultada y no me liberaste.

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Negar que de unos años a esta parte no se está transmitiendo la doctrina íntegra de la fe, es negar lo evidente. Ya hemos comentado muchas veces en este blog que la liturgia de la Nueva misa fue una auténtica ruptura y aunque el Summorum Pontificum de Benedicto XVI intentó poner un parche al problema, de ninguna manera hubo una auténtica voluntad de restaurar la liturgia al completo. Prueba de ello es que les invito a aquellas personas que deseen ardientemente oir la misa tradicional, que den los primero pasos para intentar que se celebre una en su ciudad. Se encontrarán resistencias por todos los lados, desde el obispo, hasta el último párroco que no querrá sentirse identificado con la marca de la tradición.

Que se ha adulterado la fe no hay duda, no hay más que oir las homilías dominicales de los sacerdotes de turno, no hay más que seguir despacio el ofertorio de la misa y observar cómo muchos sacerdotes se saltan todas y cada una de las rúbricas que debe realizar, desde las palabras( prefieren cantar “Una espiga dorada por el sol”) hasta el lavatorio de manos y cómo no, el sacar ya a la mesa del altar el agua mezclada con el vino. Puestos a hacer de las suyas cada uno pone su granito de arena.

Dice Peter Kwasniewski hablando de las obras de misericordia corporales y espirituales:

Al acercarnos al undécimo aniversario de la promulgación del Motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI , no puedo evitar pensar en una relectura que vaya más allá de los antiguos catecismos. Una nueva mirada a los versículos de Mat. 42-45 en el contexto de la Iglesia contemporánea sugiere un área importante de examen y reprobación que se dirigirá a muchos pastores eclesiásticos cuando se presenten ante el tribunal del Buen Pastor.

Tenía hambre de una reverente adoración divina, estaba hambrienta de lo sagrado, estaba desesperada por una misa en latín en mi área, y  no me diste de comer.

Tenía sed de la belleza y la solemnidad de la Misa, estaba hambrienta de la dignidad de los sacramentos y no me diste de beber.

Era un extraño en mi propia parroquia y diócesis, deambulaba buscando la liturgia tradicional de la Iglesia, esa nodriza de santos y fuente de santidad, y tú no me aceptaste. No quisiste tener nada que ver conmigo .

Estaba desnudo, dejado sin catecismo, expuesto a libros y películas malvadas, y no me cubriste, no me protegiste.

Estaba enfermo y en la cárcel, harto de la herejía y del compromiso constante con el relativismo secular, en la prisión de la última modernidad con su techo claustrofóbico y paredes sin ventanas, y no me visitaste.

Actuaste como si la enfermedad no fuera gran cosa y la prisión un hogar permanente. Ni siquiera trataste de ver el problema o encontrar su solución. Y a tu alrededor y dentro de ti fue testigo de dos mil años de tradición católica, esperando ser redescubierta, reaplicada a mis heridas y detonada bajo mi confinamiento. Podrías haberme liberado, pero prefieres que me tapen, sellen, neutralicen.

Entonces ellos también le responderán, diciendo: Señor,¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?

Entonces Él los responderá, diciendo: Siempre y cuando no lo hicieras a uno de estos pueblos del pueblo más pequeños, tampoco me lo hiciste a mí.

 

Cuando desde aquella apertura del CVII, el pastor de toda la Iglesia , Juan XXIII, anunciaba a los lobos que renunciaba a su oficio de guardar la Verdad, cuando en ese discurso ignoraba toda la historia de la Iglesia , en el que la Verdad siempre había necesitado para su defensa la sangre de los mártires y la vida heroica de los santos, no dejo de estremecerme al pensar en todas esas almas que se dejaron a merced de la herejía, todas esas almas que no se alimentaron con la buena doctrina, todas esas almas que se dejaron a merced de teólogos autosuficientes y orgullosos que prefirieron contaminar y dejar morir la fe de los sencillos antes que reafirmar la doctrina única e indivisible de la Verdad

(1)https://translate.google.es/translate?hl=es&sl=en&u=https://onepeterfive.com/&prev=search

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