Ellos son los precursores del anti-Cristo

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Son liberales, no nos van  a rescatar.

Es la conclusión a la que llego cada vez que hablo con algún sacerdote de los nuevos modernistas bergoglianos. Es lo que pienso cada vez que algún sacerdote se sube al púlpito para beatificar al difunto del que celebra el funeral y nombra la última frase del papa Francisco para apoyar su “nuevo dogma de fe”, recién salido de la factoría papal. Porque son así, creen que el papa es infalible hasta cuando llama a la inmigración indiscriminada.

Observan cómo el mundo de la tradición, de los dogmas , es atacado sin descanso y ellos se limitan a verlo pasar con la indiferencia de filósofos de salón. Su olfato se ha acostumbrado al olor a perro muerto y no saben dónde está el foco de podredumbre.

Aman la modernidad , no se dan cuenta que hay una batalla feroz por destruir la cristiandad, piensan que todo lo que traiga el espíritu de los tiempos es bueno, y no ven la destrucción del espíritu católico, de la civilización cristiana y, en último análisis, de la propia Iglesia.

Por eso no leen los diarios de noticias católicos, no les importa que en el referéndum del aborto de Irlanda el papa no haya dicho nada. Para estos neomodernistas bergoglianos su razonamiento es el siguiente: “sus razones tendrá” “es cuestión de estrategia”.

Tampoco les importa , ni siquiera lo saben , que el día en el que el Congreso discutía la ley del aborto en Argentina, el papa Francisco tenía su audiencia pública y catequesis semanal que, casualmente, trató el tema de la vida. No dijo una sola palabra sobre el aborto . Peor aún, con un cinismo difícil de entender, afirmó que “el mayor peligro en la vida es la mediocridad y la pusilanimidad”.

Tampoco les importa que en la jornada de las familias de Irlanda quizás el aborto ni se mencione, pero sí se mencionará el LTBG, pero no para condenar tan diabólica ideología, sino para acoger, integrar y discernir. Podríamos decir que ese es el lema de la nueva Iglesia . Una caridad sin Cristo. El Anticristo.

A estos sacerdotes les ha tragado el espíritu de la modernidad y no saben juzgar los signos de los tiempos.

¡Qué lejos su actitud de las palabras que Plinio Correa pronunciaba ante la demolición de la cultura cristiana a la edad de 12 años: ”Este mundo y yo somos enemigos irreconciliables. Yo estaré a favor de la pureza, de la Iglesia, de la jerarquía; yo defenderé la compostura,la dignidad, el decoro… Incluso si debiera quedar como el último de los hombres, aplastado, triturado, destruido, ¡estos valores se identifican con mi vida!”.

Muchos de estos clérigos son liberales y ya no entienden el lenguaje que siempre ha utilizado la Iglesia, no reconocen donde está el enemigo, es más ellos no reconocen al enemigo. Se ríen jocosamente cuando les hablas de la demolición, ellos piensan que cualquier tiempo pasado fue peor y por eso viven alimentados por su optimismo ideológico, sin ver que la barca de Pedro se tambalea.

A este proceso bien se le pueden aplicar las palabras de Pío XII relativas a un sutil y misterioso “enemigo” de la Iglesia: “Él se encuentra en todo lugar y en medio de todos: sabe ser violento y astuto. En estos últimos siglos intentó realizar la disgregación intelectual,moral, social, de la unidad en el organismo misterioso de Cristo.Quiso la naturaleza sin la gracia, la razón sin la fe; la libertad sin la autoridad; a veces, la autoridad sin la libertad. Es un ‘enemigo’ que se volvió cada vez más concreto, con una ausencia de escrúpulos que aún sorprende: ¡Cristo sí, la Iglesia no! Después: ¡Dios sí, Cristo no! Finalmente el grito impío: Dios está muerto; y hasta Dios jamás existió. Y he aquí la tentativa de edificar la estructura del mundo sobre las bases que no dudamos en señalar como las principales responsables por la amenaza que pesa sobre la humanidad: una economía sin Dios, un derecho sin Dios, una política sin Dios” (1).

Otros son tan políticamente correctos que  creen  que todas las discriminaciones religiosas son antipáticas porque ofenden la fundamental igualdad entre los hombres. Por esto creen que las diversas religiones deben tener un tratamiento rigurosamente igual. El que una religión se pretenda verdadera con exclusión de las otras es contrario a la mansedumbre evangélica e impolítico. Por eso dicen con alegría que la Iglesia al fin ha reconocido el derechos del hombre(2), por encima de los derechos a la Verdad. La Verdad no tiene derechos, sólo los individuos .Según ellos el Estado no debe proteger a la verdadera religión. Dios ha dejado de tener derechos. Niegan el reinado social de Cristo porque lo consideran incompatible con un estado Moderno. Son liberales . Para ellos es el estado Moderno quien tiene los derechos. No saben que o se está con Cristo o contra Él y que el que no recoge desparrama. «Las leyes civiles tienen su fundamento en la ley natural, en un orden moral objetivo, instaurado por Dios, Creador y Señor de toda la creación, también de la sociedad humana. De otro modo, es inevitable el positivismo jurídico, propio del liberalismo, que lleva necesariamente al relativismo moral.» (José María IRABURU, (97) Católicos y política –III. principios doctrinales. )

Cristo fue el redentor , pero para ellos esto suena demasiado fuerte y muchos de ellos prefieren ser los bienhechores de la humanidad, como decía Vladimir Soloviev, Relato sobre el Anticristo, 1900 Al principio [el Anticristo] no odiaba a Jesús. Ellos creen que Cristo dividió a los hombres mediante los conceptos del bien y del mal, y ellos con su liberalismo y su modelo de Estado moderno lejos del influjo de la Iglesia serán quienes llevan a la humanidad a un nuevo amanecer, con las nuevas leyes del Estado Moderno..

Es suficiente con darse cuenta de que una muchedumbre inmensa de clérigos, Dios les perdone, están ansiosos de acoger y bendecir todo aquello que destruye la familia, ya sea el adulterio, la fornicación, el mismo aborto o cualquier otra indignidad. No contentos con eso, tratan de convencer a los fieles de que es imposible no pecar, de que la fidelidad en momentos difíciles no tiene sentido, de que pecar es precisamente lo que Dios quiere que hagan. Y lo hacen en nombre de la misericordia, porque se creen más misericordiosos que Jesucristo.(3)

Señor líbranos de los sacerdotes liberales, de los sacerdotes que no aman la Verdad y que no creen en la redención de Cristo, ni en la gracia y que se dejan influir por el espíritu de los tiempos. Han desfigurado tanto el catolicismo que ya no hablan de Cruz, ni de Verdad, ni de gracia, ni de la libertad que libera, ni del pecado que esclaviza, ni de la ira de Dios, ni del infierno , ni de tradición, ni de dogmas, ni de Cristo Rey. Son los precursores del anti- Cristo.

¡ que arda tu corazón!

(1) Alocución a la Unión de Hombres de la Acción Católica italiana, 12-X-1952,

Discorsi e Radiomessaggi, vol. XIV, p. 359.

(2) Hace meses cuando Mons Sánchez Sorondo hablaba de que al fin los objetivos de la Iglesia estaban en línea con los objetivos de la ONU, en realidad sólo repetía lo que tantos curas liberales han ido pregonando con su liberalismo estos últimos años. ¿Qué son los objeticos de la ONU, sino los derechos del hombre, por encima de toda Verdad? ¿ Qué son los objetivos de la ONU, sino la elevación del hombre por encima de toda ley de Dios? Es lo que “ingenuamente” repiten los liberales en su concepto de economía y de estado.

(3)http://www.infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1806140347-icomo-sera-el-anticristo#more36058

 

 

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