La “hermenéutica de la reforma”, una nueva vuelta de rosca para justificar todo tipo de desmanes doctrinales

1

A estas alturas de la película, no admitir que gran parte de  la interpretación que se dio del CVII , fue una excusa para demoler el catolicismo, sería cerrar los ojos a la realidad que nos rodea. Hablar de primaveras eclesiales, de los desastres del papa de las sorpresas sería cerrar los ojos a lo que aconteció décadas antes de la llegada de Francisco. El CVII utilizó un lenguaje confuso y ambiguo y cuando el tsunami estaba en marcha solo la oración y la mortificación hubieran sido capaces de pararlo, pero incluso esas armas fueron enterradas, dejadas en el armario preconciliar para sacarlas en pequeñas dosis y sin que afectara demasiado a la modernidad que se apoderaba del catolicismo.

 

Debo decir que ya nada me sorprende de tantos sacerdotes y teólogos, pero hay algo que realmente me escandaliza y es cómo siendo ellos los que recibieron el don del sacerdocio, sean también la fuente de los mayores escándalos. Hablo desde luego de los sacerdotes teólogos liberales cuyas doctrinas fueron combatidas  por el cardenal Pie, hablo por supuesto de aquellos que incluso en muchos ambientes son considerados ortodoxos  pero que “son «católicos independientes», que excluyen «prudentemente» a Cristo de la vida social: éstos son realmente los adúlteros, que se concilian con el mundo secular, y que se alían con aquellos que rechazan el reinado social de Cristo.” (1)

 

Hace poco leía un libro en el que el autor para poder apoyar sus tesis de un estado liberal y poder encajar su brillante teoría con la doctrina “vigente” de la Iglesia- (digo vigente porque para este autor al más puro estilo neocón y sin despeinarse decía que la doctrina del CVII es la vigente y que no importa que esa doctrina postconciliar sea la doctrina que Pio IX condenó en la encíclica Quanta cura), que cuando Benedicto XVI hablaba de hermenéutica de la continuidad hablaba en realidad de la hermenéutica de la reforma porque la reforma comprende aspectos de continuidad y de discontinuidad.  En realidad reconocen que hay contradicción pero no les importa. Porque según ellos “en este juego recíproco de continuidad y discontinuidad reside la naturaleza de la verdadera reforma”(2) .No está mal, así todos contentos, los de la continuidad, los de la discontinuidad, los de la reforma y los de la contradicción. Mi pregunta es qué pretenden con ese lenguaje tan retorcido. ¿No produce acaso esta ambigüedad implícita en el lenguaje, inquietud, desazón, temor ante lo que ha de venir? ¿No es acaso este lenguaje también un signo de una profunda crisis teológica?

Se supone que los que hablan así son los guardianes de la tradición y de la ortodoxia. No me extraña que la ciudad haya sido tomada. Los vigilantes se han dormidos o han sido comprados . Han traicionado la tradición.

Como diría Enrico Maria Radaelli  Lo que se está perpetrando en la Iglesia desde hace más de cincuenta años es una rebuscada amalgama entre continuidad y ruptura”(3)

Después de leer estos “razonamientos” basados en un criterio absolutamente personal del autor (yo, me, mi, conmigo del liberalismo) entiendo porqué cuando se publicó la exhortación AL, no reaccionaron a lo que ponía. Ellos estaban acostumbrados a la gimnasia postconciliar, a los malabarismo de los círculos cuadrados, llevaban años  haciéndolo y cada uno acercándose el ascua a su sardina. La AL era un ejercicio más en el circo liberal y progresista y cada uno hizo su interpretación. Si alguien estaba esperando que estos teólogos gimnastas defendieran la verdad estaban muy equivocados. Yo fui la primera que me equivoqué.

Después del concilio silenciaron la doctrina católica sobre la libertad religiosa, tal cual la proponía la tradición de la Iglesia, silenciaron el reinado social de Cristo y manosearon el ecumenismo hasta “canonizar a Lutero”.

Como dice el cardenal Pie de estos liberales ; “El Estado liberal, socialista o comunista, como forma política y cultural impuesta al pueblo de modo suave y sutil o violento y revolucionario, pero en todo caso diabólico, se constituye como una contra-Iglesia ,apropiándose de todas las funciones del reinado de Cristo sobre la sociedad. Históricamente no surge así un Estado pagano, sino un Estado apóstata, pues nace en pueblos de secular filiación cristiana. Y no es, por tanto, un Estado neutral y simplemente laico, sino anti-cristiano, antiCristo.”Anticristo es el que dice que el cetro de Cristo, suave y bienhechor para las almas, y aun quizá para las familias, es malo e inaceptable para las ciudades y los imperios»(Oeuvres II,194)

¡que arda tu corazón!

(1) Padre Iraburu. Cardenal Pie

(2) DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
A LOS CARDENALES, ARZOBISPOS, OBISPOS
Y PRELADOS SUPERIORES DE LA CURIA ROMANA

Jueves 22 de diciembre de 2005

(3)http://www.infocatolica.com/blog/fidesetratio.php/1106180138-mas-reflexiones-en-torno-al-c

 

 

 

2 comentarios

  1. Esta cosa es una pandemia, no se han salvado ni los doctores. Si cayeran muertos estarían espantados, pero como no ven caer muertas a las almas…

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s