El buen hidalgo de Cristo concibe su libertad como elección teleológica del bien. Alonso Gracian

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Reflexiones sobre el “liberalismo Católico”.

 

No por ponerle la etiqueta de “católico” a una ideología pasa automáticamente a ser católica. Por ejemplo marxismo católico, capitalismo católico, socialismo católico… como decía  Peter Kwasniewski,”La izquierda socialista y la derecha capitalista se han apropiado de la enseñanza social de la Iglesia, cada una para sus propios propósitos, mientras temas fundamentales como los que encontramos en León XIII, como por ejemplo, la relación ontológica e institucionalmente necesaria entre la Iglesia y el Estado, son ignorados o caricaturizados.”

Tan dañino es un liberalismo económico por mucho que intenten cuadrarlo y ponerle el adjetivo de católico como una teología de la liberación que coloca un crucifijo , pegado y atornillado en una hoz y un martillo. Solo a la fuerza se pueden compaginar ambas ideologías y solo llamando católico a lo que no lo es se pueden compaginar ambas ideologías. Por eso podemos encontrar un sacerdote que dice y grita : “Libertad, igualdad y Fraternidad” y sus hermanos en la fe, no sólo no lo corrigen sino que creen que está ejerciendo su derecho a la libertad . Este sacerdote no me gustaría que se acercara a mis hijos porque  es motivo de escándalo para tantas almas que confían en él. Las falsas ideologías matan el alma. Además ya nos lo advirtió nuestro Señor; No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”(Mat 10-28).

Así como tantas órdenes se han corrompido, como tantas instituciones de fundadores santos se han corrompido por secularizarse y abandonar el espíritu de sus santos fundadores, como tantas almas de laicos han sido escandalizadas por pastores y teólogos y llevadas por el camino del error y del pecado , deberíamos aprender de los errores; el liberalismo en todas sus vertientes lleva a la apostasía, es pedirle a Dios permiso, en el caso del liberalismo moderado, para que se aparte de mi camino en el campo de la economía, de la medicina, de la física, de la filosofía…es pensar que sin Dios es posible un Estado, es posible una economía. Es pensar que si metemos a Dios coartamos la libertad de los que no creen.

Estos liberales no entienden que es imposible, que la pólvora ya se inventó y que o se está con Cristo o contra Él y que el que no recoge desparrama. Estos liberales  creen que algo puede subsistir en la verdad, en el orden, en la justicia, sin contar con la Verdad. Prefieren vivir bajo la marca de la bestia. Prefieren tener un gobernante como Rajoy, como la Merckel, como Obama o cómo Pedro Sánchez que jura su cargo sin el crucifijo y sin la Biblia, pero a la vez favorece la cultura y la inmigración musulmana, la ideología de género, el aborto y la eutanasia. No es que sean aconfesionales, sino que son contra confesionales católicos porque a los hijos de la bestia les repele todo lo que huele a Cristo.

Muchos liberales aunque se consideren católicos, enarbolan la bandera de la mentalidad laical, pero le dan un giro de tuerca y se pasan de rosca porque  degeneran en un laicismo de impronta masónica, que trata de condenar lo religioso y su simbología a una especie de arresto domiciliario en el foro interno de la conciencia individual y dentro de los templos.

Los liberales son víctimas de filosofías voluntaristas y antropocéntricas, tienen desactivado el catolicismo ; confunden llevar a Cristo a todas las realidades temporales con estar ellos  (yo, me , mi , conmigo) en todas las realidades temporales. Piensan ellos que una sociedad laical  y secularizada sin Dios es posible porque según ellos hay que respetar los derechos de los hombres que no creen .

Como dice Alonso Gracián en su blog: “La hidalguía le viene al cristiano de servir a su Rey, no de plagiar la modernidad, por complejo o con buena intención, pero plagiarla al fin y al cabo. Por gentilhombre, quiere servir a su Señor en todo, colaborando para que Retorne, que es grande gracia y merced. Sabe que no ha sido criado para hacer su voluntad, sino la voluntad de su Señor, y en esta tarea tan grande encuentra su misión y el único sentido de su vida. Sabe, por la razón y por la fe, —y porque sus antepasados, con hechos y palabras, así se lo han transmitido— que «no debe tomarse nada para sí, que no le fuere dado de lo Alto (Jn 3, 27)». Sabe, por tanto, como buen caballero de la fe, con el Doctor Angélico, que «Dios obra en lo más íntimo de todas las cosas» (S Th I, q105, a5).

 

Sigue Alonso Gracián: ” el buen hidalgo de Cristo concibe su libertad como elección teleológica del bien. Esto es, como una opción coherente con su fin último, que es su Señor. No pasa por su cabeza autodeterminarse, ni autodefinirse, ni autoengrandecerse haciendo su voluntad al margen de la de su Señor. La libertad del cristiano no es fin en sí misma, sino destello y fulgor de la realeza de su Rey, reconocimiento de su soberanía, y plenitud, anticipada, del fin último. 

¡ que arda tu corazón!

 

 

 

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