Doctrina política de la Iglesia. Por el Padre Iraburu (V)

gobierno_23184

¿Gobierno enfermo de liberalismo?

 

Posibilidades actuales de la política cristiana

A la hora de aplicar la doctrina católica recordada a la situación histórica presente, pueden sacarse muchas y muy diversas conclusiones. Yo indicaré solamente algunas, que ya no serán, por supuesto, doctrina de la Iglesia, sino apreciaciones prudenciales mías. Siempre o casi siempre será hoy posible y conveniente que los cristianos colaboren abnegada y audazmente en la pequeña política de alcaldías, juntas de vecinos, asambleas de padres en las escuelas, ateneos y fundaciones, etc. Vuelvo en seguida sobre esto. Pero son, en cambio, actualmente muy escasas para los cristianos las posibilidades de actuar cristianamente en la gran política, al menos en el Occidente descristianizado.

Por dos razones sobre todo:

Primera.- Porque no existen grandes partidos políticos de inspiración realmente cristiana. Y sin ellos, no es fácil el acceso a la alta política. Al menos en Occidente todos los grandes partidos están más o menos enfermos de liberalismo -herejía tantas veces condenada por la Iglesia (Cto.-M 132-134)-. Y sus dirigentes, también más o menos, son cómplices activos o pasivos de innumerables leyes inicuas, que han causado y causan enormes daños al pueblo. Para integrarse en tales partidos, al menos en cargos de responsabilidad, un cristiano debe aceptar el acuerdo tácito de que jamás pronunciará el nombre de Dios en sus actividades políticas; jamás argumentará apoyándose en las verdades objetivas de la naturaleza -nunca, por ejemplo, cometerá el horror de afirmar que el matrimonio es lo natural y que la pareja homosexual va contra la naturaleza-; y sobre todo que jamás incordiará con obstinadas campañas para suprimir las leyes inicuas ya vigentes -divorcio, aborto, homosexualidad, asfixia de la enseñanza católica, etc.-, o bien para reducir en todo lo posible su maldad. El cristiano que esté dispuesto a pagar este peaje, que entre en la autopista de un gran partido con gobierno o con esperanza real de conseguirlo.

Segunda.- Porque el liberalismo que impera en Occidente ha creado una vida política enteramente cerrada a la acción cristiana de los políticos, tan cerrada o más que lo estuvo el Imperio romano en los tres primeros siglos de la Iglesia. La orientación política implacable hacia el enriquecimiento acelerado, así revienten los países pobres; la dedicación al placer y la evitación del sufrimiento por el medio que fuere, y otras orientaciones anexas semejantes, alzan ídolos que exigen absolutamente el culto de los grandes partidos del Occidente apóstata. Todos los políticos son conscientes de que se quedan sin votos si no pretenden esos objetivos. Todos los políticos saben perfectamente que sin aceptar «el sello [de la Bestia del liberalismo] en la mano derecha y en la frente, nadie puede comprar o vender» nada en ese mundo (Ap 13,16-17). Hay valores cristianos, es cierto, como los referentes a una mejor justicia distributiva entre los ciudadanos -no tanto en referencia a los pueblos pobres- que sí pueden hoy afirmarse en una labor política realmente cristiana, pues los grandes partidos se comprometen en esa causa de uno u otro modo, por la cuenta que les trae. Sin embargo, es tan fuerte y universal la tendencia hacia los bienes materiales, que la ausencia de los cristianos en los grandes partidos de poder no parece que vaya a comprometer seriamente los adelantos que los más desfavorecidos hagan en esa vía de la justicia distributiva. Que las posibilidades cristianas de la política son hoy muy escasas en el Occidente descristianizado puede afirmarse también no por una tercera razón, sino más bien por un dato de experiencia histórica:

Tercero.- De hecho, el empeño de los políticos cristianos de nuestro tiempo ha dado frutos muy escasos y muy amargos. Cuando se ve que políticos cristianos a veces honestos, con buena formación doctrinal y con no poca habilidad y dedicación -que también los hay-, han prestado tan escasísimos servicios al Reino de Cristo, la piedad más benigna nos lleva a pensar: «es que no será posible». He recordado en otro escrito el caso de la democracia cristiana en Italia que, en medio siglo de gobierno no ha hallado nunca coyuntura política oportuna, por ejemplo, para conseguir -para intentar siquiera con todo empeño- leyes que hagan viable el derecho a la enseñanza privada. No es éste un valor confesional, que resulte comprometido propugnar: es un derecho natural evidente de los padres de familia. ¿Cómo es posible que en medio siglo un gran partido cristiano, estando en el gobierno, no haya podido afirmar en la vida política ese derecho?… «Será que realmente no es posible». El presidente italiano Scalfaro, por ejemplo, un católico que se confiesa públicamente como tal, fue varios años ministro democristiano de educación, sin intentar ni conseguir el derecho aludido. Insisto: lo más benigno será pensar: «es que hoy no es posible»… (Cto.-M 162-163). En otro lugar he señalado que «llevamos medio siglo elaborando la teología de las realidades temporales, hablando del ineludible compromiso político de los laicos, llamando a éstos a impregnar de Evangelio todas las realidades del mundo secular. Y sin embargo, nunca en la historia de la Iglesia el Evangelio ha tenido menos influjo que hoy en la vida del arte y de la cultura, de las leyes y de las instituciones, de la educación, la familia y los medios de comunicación social» (Cto.-M 163). ¿Será, pues, que no es posible?

El éxodo cristiano a partidos de oposición y a servicios políticos privados Como hemos visto, las posibilidades cristianas son hoy muy escasas en los partidos empeñados en alcanzar o conservar el gobierno político. No significa eso, sin embargo, que los cristianos especialmente llamados por Dios al servicio del bien común deban alejarse de las actividades políticas.
¡ que arda tu corazón!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s