El hombre tiene obligación de proponerse, como fin último y absoluto de su vida, la glorificación de Dios.

vic

No se debe sobrevalorar la logoterapia de Viktor Frankl como si fuera católica

 

 

Llevo una temporada oyendo alabanzas en ambientes católicos de este libro. Cuando veo un denominador común en ciertos sectores y ambientes lo entiendo como contagio de alguna enfermedad que se extiende por esos sectores. De repente todo el mundo habla de este señor, es como la marca de la casa: “Yo leo a Viktor Frankl o a sus discípulos”. ¿Ansias de modernidad? ¿Ansias de desembarazarse de lo clásico?¿ Ansias de  huir de la tradición?… es lo que pienso cuando los oigo hablar y alabar a estos autores que ni de lejos rozan la Verdad.

«El hombre tiene obligación de proponerse, como fin último y absoluto de su vida, la glorificacion de Dios; de suerte que comete grave desorden cuando intenta otra suprema finalidad contraria o distinta de ésta» (ROYO MARÍN OP, Teología moral para seglares, BAC, Madrid 1957, p. 24).

Les enlazo de la crítica del libro que hace Alonso Gracian por si alguno puede interesarle.

Me preocupa la sobrevaloración, en el ámbito católico,  de los conceptos básicos de la logoterapia contenidos en El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl. Sobre todo la sobreestimación personalista de algunos de sus conceptos, que han sido recibidos como aptos para la cosmovisión católica. Una recepción que me parece un tanto acrítica, en general.

Los principios básicos de la logoterapia, tal y como los expone el autor en este libro, no parecen lo suficientemente consistentes como para fundar una psicología apta para el catolicismo, si es que es lo que se pretende.

Teniendo en cuenta, ante todo, que el sentido de la vida de que habla Frankl puede ser confundido con el sentido de la vida tal y como lo entienden los católicos, esto es, referido siempre al fin último, que es la glorificación de Dios.

Cito algunos pasajes de esta obra, en la edición de Herder 2004, que suscitan una gran perplejidad.

«Jamás se podrá responder a las preguntas sobre el sentido de la vida con afirmaciones absolutas» (p.101)

«La búsqueda por parte del hombre del sentido de su vida constituye una fuerza primaria y no una “racionalización secundaria” de sus impulsos instintivos. Este sentido es único y específico, en cuanto es uno mismo y uno solo quien ha de encontrarlo; únicamente así el hombre alcanza un fin que satisfaga su propia voluntad de sentido» (p. 121)

«En otras palabras, la voluntad de sentido para muchas personas es cuestión de hecho, no de fe» (122)

«[…] apelo a su voluntad: a la libertad del hombre para elegir entre aceptar o rechazar una oportunidad que la vida le plantea; o dicho de otra manera, la libertad para completar un determinado sentido o para rechazar ese mismo sentido» (p. 123)

«Nunca el hombre se siente impulsado a responder con una preestablecida conducta moral; en cada situación concreta decide actuar de una forma determinada» (p. 123)

«el hombre no actúa para satisfacer su impulso moral, y silenciar así los reproches de su conciencia; […] Si obrara con el fin de acallar su conciencia se convertiría en un fariseo y, en ese instante, ya no sería una persona verdaderamente moral»

«Conviene insistir y recalcar que en el léxico de la logoterapia el término espiritual se encuentra ajeno a cualquier connotación religiosa: describe y define (antropológicamente) la dimensión específicamente humana» (p. 124)

«La logoterapia contempla desde niveles espirituales los temas espirituales, como pueden ser el afán del hombre por encontrarle un sentido a la vida o la frustración de ese sentido» (p. 124)

«el sentido de la vida difiere de un hombre a otro, de un día a otro y de una hora a otra» (p.131)

«no deberíamos perseguir un sentido abstracto de la vida, pues a cada uno le está reservada una precisa misión, un cometido a cumplir» (p. 131)

«el hombre no debe cuestionarse sobre el sentido de la vida, sino comprender que la vida le interroga a él» (p. 131)

«la esencia de la existencia consiste en la capacidad del ser humano para responder responsablemente a las demandas que la vida le plantea en cada situación particular» (p. 131)

«El ser humano no es un objeto más entre otros objetos; las cosas se determinan unas a otras, pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante. Lo que alcance a ser —considerando el realismo de la limitación de sus capacidades y de su entorno— lo ha de construir por sí mismo» (p. 153)

Si consideramos el sentido de la vida tal y como lo perfila Frankl en estos presupuestos, pero bajo un punto de vista cristiano, y referido (como a veces se hace) al fin último, es difícil entonces no encontrar huellas de individualismo, relativismo y subjetivismo en ellos. No entro a considerar ahora otras obras del autor, en que profundiza y amplía estos conceptos y les otorga cierto sabor de apertura a lo transcendente. Limitándome a lo escrito en este divulgadísimo libro, creo que está claro que no se deben utilizar estos conceptos para explicar contenidos de la fe cristiana.

Porque no parece que Frankl hable, de ninguna manera, del sentido de la vida tal y como lo entendemos los católicos. Parece hablar de un sentido funcional de la existencia, siempre individual y cambiante, cuyo papel es proteger a la persona del vacío existencial, que dice el autor.

Esto plantea serias dudas. Pues dada la condición actual del hombre, herido en su naturaleza por el pecado, y ofuscada su razón por la falta de fe y la apostasía, sabemos que solamente Cristo con su gracia puede liberarle del mal que le aqueja —principalmente del pecado, que es lo que en verdad produce ese vacío existencial de cual habla el autor (p. 128).

Creer que un propósito de vida meramente funcional, espiritual pero no propiamente religioso —aunque pueda estar abierto a lo transcendente—, y descubierto experiencialmente sin participación de la razón ni de la fe, puede liberar al hombre de su frustración existencial, parece un proyecto aquejado de pelagianismo.

Por tanto, la acogida de este libro, en ámbitos católicos, si es referida al sentido de la vida tal y como lo entendemos los cristianos, me parece algo que puede confundir mucho.

 http://www.infocatolica.com/blog/mirada.php/1801141004-239-sobrevaloracion-frankl#more35170

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