La Sagrada Tradición sigue siendo el criterio para discernir lo católico de lo que no es católico

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Como ya llevamos explicando en este humilde portal, la situación de la Iglesia clama al cielo.

El humo de Satanás impide ver con claridad que nuestra batalla no solo es con los de fuera, con la modernidad que nos aleja de Dios, con la política que pretende construir un mundo sin Dios, un mundo con leyes a espaldas de Dios; nuestra batalla es también con los de dentro, con los pusilánimes que se esconden tras el manto de la falsa paz,  el humo de Satanás les impide ver al rebaño perdido, que anda como ovejas sin pastor. Son cobardes porque evitan la lucha, no saben que son Iglesia militante.

Y también nuestra batalla es con los de dentro, con aquellos eclesiásticos que pretenden cambiar la Iglesia, que quieren acabar con la tradición, que quieren silenciar a Santo Tomás y que hablan de la Nueva teología . Que no saben distinguir la verdadera santidad, aquella santidad heroica de la que siempre ha hablado la Iglesia. Ahora la santidad se arrastra por caminos insospechados de discernimiento y de culto al hombre. La santidad se disfraza de antropocentrismo y de humanismo.

Uno de los intelectuales que más luz aporta ante esta situación es sin duda Roberto di Mattei. El acuña el término de Catacumbismo . Leamos parte de una entrevista esclarecedora

Muchos creen que ya no se puede hacer nada más que esperar esa intervención divina…

Desde luego, es Dios, y nadie más que Dios, quien guía la historia y efectúa transformaciones en ella. Ahora bien, Dios exige la cooperación de los hombres, y si los hombres dejan de actuar, la Gracia divina también cesará. En este sentido, considero que uno de los mayores peligros es cierta actitud de catacumbismo que se está extendiendo en círculos católicos.

¿Qué quiere decir con eso de catacumbismo?

Como expliqué hoy en mi conferencia Tu es Petrus: la verdadera devoción a la cátedra de San Pedro, el catacumbismo es la actitud de quienes se retiran del campo de batalla y se esconden creyendo engañados que podrán sobrevivir sin luchar. El catacumbismo consiste en rechazar un concepto combativo del cristianismo.  Rechazar este concepto combativo es aceptar el principio de irreversibilidad del proceso histórico. Mediante el catacumbismo se pasa inevitablemente al progresismo y el modernismo. Los catacumbistas oponen la Iglesia constantiniana a la Iglesia minoritaria y perseguida de los primeros siglos. Pero Pío XII, en su discurso a Acción Católica del 8 de diciembre de 1947, rechaza esa teoría, y explica que los católicos de los tres primeros siglos no eran catacumbistas sino vencedores.

Existen vocaciones al silencio, como las de los numerosos monjes y monjas contemplativos. Pero los católicos, desde los pastores hasta el último de los fieles, tienen el deber de dar testimonio de la Fe con sus palabras y con su ejemplo. San Atanasio y San Hilario no se quedaron callados ante los arrianos, ni San Pedro Damián guardó silencio ante los corruptos prelados de su tiempo. Santa Catalina de Siena no calló ante los papas de su época. En tiempos recientes hemos visto ejemplos de otros que hablaron y no guardaron silencio, como Clemens August von Galen, obispo de Münster , ante el nazismo, o el cardenal Josef Mindszenty, primado de Hungría, ante el comunismo.

Usted también ha hablado de la estrategia del silencio…

. Hoy en día existe una estrategia del silencio como alternativa a la lucha. Un silencio que nos predispone al disimulo, la hipocresía y la rendición final. Día tras día, mes tras mes, año tras año, la política del silencio se convierte en una cárcel que encierra a muchos conservadores. En este sentido, el silencio no es sólo un pecado de hoy sino también un castigo por los pecados de ayer. Actualmente, los que han callado durante muchos años son prisioneros del silencio. Mientras que los libres son quienes a lo largo de los últimos cincuenta años han hablado sin pelos en la lengua negándose a transigir, porque la verdad nos hace libres (Jn. 8,32).

Entonces, ¿cuándo debemos hablar?

Hablar significa, ante todo, dar testimonio público de la propia fidelidad al Evangelio y a las inmutables verdades católicas, denunciar los errores que se les oponen. En tiempos de crisis, la regla a seguir es la propuso Benedicto XV contra los modernistas en la encíclica Ad Beatíssimi Apostolorum Principis, del 1º de noviembre de  1914: «Nada se innove sino lo que se ha transmitido»: nihil innovetur nisi quod traditum est. La Sagrada Tradición sigue siendo el criterio para discernir lo católico de lo que no es católico y poner    de manifiesto las notas visibles de la Iglesia. La Tradición es la Fe de la Iglesia que los pontífices han mantenido y transmitido a lo largo de los siglos. Pero la Tradición tiene preeminencia sobre el Papa, y no el Papa sobre la Tradición.

Por tanto, no basta con hacer una denuncia genérica de los errores que se oponen a la Tradición de la Iglesia. Es preciso que demos a conocer el nombre de quienes en el seno de la Iglesia profesan una teología, una filosofía, una moral o una espiritualidad que se opongan al Magisterio perenne de la Iglesia, sea cual sea el cargo que ocupen. Y hoy en día debemos reconocer que el propio Papa promueve y difunda errores y herejías dentro de la Iglesia. Necesitamos el valor para decirlo, con toda la veneración debida al Sumo Pontífice. La verdadera devoción al Papado se manifiesta en una actitud de resistencia filial, como la de la Corrección filial que se elevó al papa Francisco en 2017.

En la actual crisis, a toda profesión de fe y declaración de fidelidad que no tenga en cuenta la responsabilidad del papa Francisco le falta fuerza, claridad y sinceridad. Necesitamos el valor para decir: Santo Padre, vuestra santidad es responsable de la confusión que reina hoy en la Iglesia; Santo Padre, vuestra santidad es el primer responsable de las herejías que circulan actualmente en la Iglesia. El mayor, pero no el único responsable. La responsabilidad hay que ampliarla aplicándola a quien se engalana con el título de Papa emérito, que declara la continuidad entre este pontificado y el anterior, en aquel quien es la causa de este pontificado: Benedicto XVI.

¡ que arda tu corazón!

 

https://adelantelafe.com/roberto-de-mattei-habla-de-la-conferencia-adonde-vas-iglesia-catolica/

2 comentarios

  1. Frase de película:
    “- ¿No se ha enterado, señor Becket? Este es el fin. ¿Dónde preferiría morir? ¿Escondiéndose o peleando?

    (Titanes del pacífico)

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