A Pablo VI , no le gustó la reforma de la liturgia. ¿Alguien se lo cree?

imagesXR53XMDH
Misa antes de la reforma

 

Es curioso como el razonamiento que se utiliza para resistir la huella que va dejando Francisco , no es el mismo que el utilizado para resistir las pequeñas o grandes huellas que han ido dejando a su paso otros pontífices . No olvidemos que la pérdida de fe de la Iglesia, en los creyentes, en la familias, la perdida de vocaciones, de asistencia a misa dominical etc… todo esto no se gesta en cinco años , ni  siquiera en diez. Todo esto es fruto de una demolición a conciencia de los enemigos de la Iglesia que trabajan sin descanso.

Es cierto que lo de estos cinco últimos años clama al cielo. No estábamos preparados para esta palabrería hegeliana, para este sí, pero no, en un romano pontífice. No sólo no estábamos preparados, sino que la mente católica abonada de una papolatría irracional ha ido preparando el camino para que la demolición siga su curso con la bendición y sin apenas resistencia de las nuevas mentes conservadoras.

Un ejemplo de ello es la Nueva Misa impuesta por Pablo VI. Arrasar con una tradición litúrgica de cientos de años, es algo que ni Francisco se hubiera atrevido a hacer. Entre otras cosas porque no es su táctica. El prefiere por ejemplo dar una catequesis a los padres exhortándolos a que no se olviden de bautizar a sus hijos , para luego a continuación hablarles a unos niños con un buenismo pelagiano que pone los pelos como escarpias sobre la idea ya introducida desde el comienzo de su pontificado de que todos somos hijos de Dios, contradiciendo la doctrina bimilenaria de la Iglesia, el catecismo y todo lo que se le ponga por delante, pero sin darle demasiada importancia y sin que a nadie parezca importarle demasiado.

El otro día leíamos a Sandro Magister explicarnos el sufrimiento de Pablo VI ante la “imposición” que durante su pontificado se hizo de la nueva misa.

Aquí entra en juego ese razonamiento que hablaba al principio. Es curioso como le atribuimos a Francisco todas estas huellas que va dejando y sin embargo consideramos a Pablo VI víctima de un colaborador de dudosas intenciones, por supuesto hablamos de Bugnini. Parece ser que Pablo VI fue víctima de un “engaño” y que él mismo se fue dando cuenta del “error” cometido con la nueva liturgia. Sin embargo también es verdad que parece ser que poco hizo para restaurar dicho engaño, es más se dedicó a perseguir a Mons Lefebvre, defensor a ultranza de la misa tradicional, y sin embargo dejó florecer la teología de la liberación como ni los mismos artífices de tamaña ideología hubieran soñado. No olvidemos que estos mismos apegos a la teología de la liberación pueden tener su origen en aquel pacto de Mezt, en el que Pablo VI también fue protagonista y en el que , mejor no juzgar las intenciones, se decidió no condenar el comunismo en ni un solo de los documentos del CVII, mientras los hermanos católicos que vivían tras el telón de acero eran torturados y asesinados, ante la mirada no demasiado resistente de la Iglesia ortodoxa.

Parece  ser, según nos cuenta Sandro Magister , que Pablo VI se dio cuenta que la nueva misa no era todo lo “correcta” y en línea con la tradición de lo que él hubiera querido , pero también es verdad que hizo muy poco para parar tamaña demolición.

Es muy significativo como Pablo VI se iba dando cuenta de todas las deficiencias de la nueva misa:

Nos cuenta Sandro Magister:

Por ejemplo, el 3 de junio de 1971, después de la misa de conmemoración de la muerte de Juan XXIII, Pablo VI comentó:

“¿Cómo es posible que en la liturgia de los difuntos ya no se hable de pecado y expiación? Falta totalmente la imploración a la misericordia del Señor. También esta mañana, para la misa celebrada en las Grutas [vaticanas], aun teniendo textos hermosísimos, faltaba en ellos el sentido del pecado y el sentido de la misericordia. ¡Pero tenemos necesidad de esto! Y cuando llegue mi última hora, ¡pedid misericordia para mí al Señor, porque la necesito!”.

Y en 1975, después de otra misa en memoria de Juan XXIII:

“Ciertamente, en esta liturgia faltan los grandes temas de la muerte, del juicio…”.

La referencia no es explícita, pero Pablo VI se lamentaba, entre otras cosas, de la exclusión de la liturgia de los difuntos de la grandiosa secuencia “Dies irae” que, efectivamente, en la actualidad no se recita ni se canta en las misas, sobreviviendo sólo en los conciertos, con música de Mozart, Verdi y otros compositores. En otra ocasión, era el 10 de abril de 1971, al finalizar la vigilia pascual reformada, Pablo VI comentó:

“Ciertamente, la nueva liturgia ha aligerado mucho la simbología. Pero la simplificación exagerada ha eliminado elementos que, antes, prendían en el ánimo de los fieles”.

Y le preguntó a su ceremoniero: ”

“¿Esta liturgia de la vigilia pascual es definitiva?”.

A lo que Noè respondió: “Sí, Santo Padre, ya se han impreso los libros litúrgicos”.

“Pero, ¿se podrá cambiar algo?”, insistió el Papa, claramente nada satisfecho.

Otra vez, el 24 de septiembre de 1972, Pablo VI replicó a su secretario Pasquale Macchi, que se lamentaba de lo largo que era el canto del “Credo”:

“Debe haber algún punto en común en el que todos se encuentren: por ejemplo, el ‘Credo’, el ‘Pater noster’ en gregoriano…”.

El 18 de mayo de 1975, tras haber observado en más de una ocasión que durante la distribución de la comunión, en la basílica o en la plaza de San Pedro, había quién pasaba de mano en mano la hostia consagrada, Pablo VI comentó:

“¡El pan eucarístico no puede ser tratado con tanta libertad! Los fieles, en estos casos, se comportan como… ¡infieles!”.

Antes de cada misa, mientras se revestía con los paramentos sagrados, Pablo VI siguió recitando las oraciones previstas en el misal antiguo “cum sacerdos induitur sacerdotalibus paramentis”, también después de que fueran abolidas.

 

Y un día, el 24 de septiembre de 1972, le preguntó sonriendo a Noè:

“¿Está prohibido recitar estas oraciones mientras se ponen los paramentos?”.

“No, Santo Padre: se pueden recitar, si uno quiere”, le respondió el ceremoniero.

Y el Papa: “Pero estas oraciones ya no están en ningún libro y en la sacristía ya no hay carteles… Así, ¡se perderán!”.

 

 

Después de la Nueva misa, nadie quiso ser perseguido, ni misericordiado, todos se alinearon como un solo hombre ante tamaña tropelía a la liturgia y apenas se escucharon voces resistentes. Seguíamos viendo que la disciplina se guardaba para los que eran fieles a la tradición, sin embargo apenas se aplicaba para todos aquellos que con sus escritos y actitudes dañaban la doctrina y la ortodoxia. Se podía ser partidario de la teología de la liberación, bailar un tango en el altar durante la misa, cantar y bailar rock, hacer la consagración con pan  fermentado, leer y vender libros totalmente heréticos pero no se podía defender la misa tradicional como hicieron algunos “nostálgicos”, eso era “dividir” y alterar la paz.

Muchos optaron por una postura intermedia. Callar y esperar a que pase el temporal. Son los mismos que ahora también callan ante este pontificado, pero no se dan cuenta que nadie puede permanecer aislado, que al final si no luchas contra el error, este termina por extenderse como un cáncer por todo el cuerpo.

¡ que arda tu corazón!

http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2018/04/19/pablo-vi-y-la-reforma-liturgica-la-aprobo-pero-le-gustaba-poco/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

i

4 comentarios

  1. Lo cierto es que hubo bastante resistencia a la reforma de Pablo VI…lo que hace más inverosímil el artículo de Magister.

    Así a bote pronto, está el análisis crítico de Ottaviani y Bacci. 2 pesos pesados, la carta o concentración (no recuerdo) de varios cientos de sacerdotes españoles, los artículos de los conversos ingleses más eminentes, Boyer se lo manifestó personalmente a Pablo VI o las preguntas a Bugnini cuando expuso la reforma.
    Uno de los presentes, antes la exposición de Bugnini sobre las partes que se eliminaban preguntó “Si estoy entendiendo bien ¿la Misa durará sólo 10 minutos? A lo que Bugnini respondió “si queréis podemos añadir algo más”. Bugnini como el salchichón “si quieres te pongo unos gramos más que a mí me da igual”

    Está también lo manifestado por José María Escrivá de Balaguer que dió orden de guardar los Misales antiguos pues la Misa de siempre volvería.
    En tiempos había muchas cajas de ellos en los sótanos del seminario Bidasoa que quedaron olvidados…bueno, eso es otra historia.

    Capitán Ryder

    iotaunum@com

    Me gusta

  2. Nefasto Pontificado.

    Si lo que cuenta Magíster fuese cierto, Pablo VI habría sido un hombre sin carácter. Esta sería la solución más caritativa para juzgar a Pablo VI. Desgraciadamente, es muy poco verosímil.

    Me gusta

  3. Podríamos decir que hubo una ligera resistencia pero nada efectivo. Tenía la iglesia recursos para haberse opuesto a dicha reforma?. Según Benedicto XVI nunca estuvo prohibida la misa tradicional. Por qué nadie dijo que la antigua misa no se podía eliminar? No sé, son preguntas que me hago

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s