Un católico no puede militar en un partido de ideología marxista si es un buen hijo de la Iglesia .

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Para acelerar la paz de Cristo en el reino de Cristo [25], por todos tan deseada, ponemos la actividad de la Iglesia católica contra el comunismo ateo bajo la égida del poderoso Patrono de la Iglesia, San José.(Pio XI)

Vivimos tiempos en los que Dios ha sido relegado cada vez más al ámbito de lo privado.

Hoy parece que la incoherencia en la forma de vivir y pensar es una constante en la vida del católico corriente, incluso en aquellos que se consideran buenos católicos.

Parece que la doctrina de la Iglesia solo debe inmiscuirse en determinados ámbitos y otros , pongamos el tema de la política, del pensamiento o de la filosofía, la Iglesia debe dar “barra libre” para pensar aquello que cada uno quiera. Hoy muchos de  los católicos que conozco , están totalmente de acuerdo en la moral de la sexualidad de la Iglesia, condenan los anticonceptivos, el aborto…`pero en otros muchos temas tienen un pensamiento totalmente liberal. Consideran que votar o militar en partidos de ideario marxista o ampliamente liberal  que se han apuntado a lo políticamente correcto en temas tan cruciales como la ideología de género y el adoctrinamiento en las aulas no está reñido con ir a misa todos los domingos. Lo consideran una forma de sobrevivir en Babilonia.

Es verdad que apenas se ha predicado sobre eso , muchas veces los católicos sólo oímos en misa, vaguedades  vacías que no terminan de profundizar en absolutamente nada y no sólo no aportan formación, sino que no ayuda para la vida espiritual.

Uno de los temas de los que apenas hablan los sacerdotes en las homilías, no un poco, sino absolutamente nada es el tema del comunismo.

Vivimos gobernados por partidos de ideología marxista, además las ideas que adoptan los partidos opositores son de corte marxista, (tómese como ejemplo la ideología de género y el feminismo) y sin embargo aún estoy esperando oir a un sacerdote condenar el comunismo como una de las ideologías más dañinas, demoníacas y que más masacres ha cometido en nombre de las ideas.

Una de las causas de esta falta de predicación por parte de tantos sacerdotes fue el CVII, ya hemos recordado en este blog cómo durante el concilio , se firmó en la ciudad de Metz un pacto en las que en ningún documento del CVII se condenaría el comunismo y cómo ya hemos dicho, en una época en la que miles de seres humanos eran asesinados y torturados en su nombre.

Por supuesto este pacto que las autoridades soviéticas y el comunismo lo celebró como un triunfo de su ideología y un acomplejamiento y una rendición por parte de la Iglesia ante tamaña ideología, podríamos decir que también fue una de las causas por las que miles de católicos consideraron, que bueno, que si la Iglesia no lo condenaba, algo bueno debería tener.

No podemos olvidar que la Iglesia , como madre custodia de la Verdad, quiere que sus hijos lleguen al conocimiento de la misma, porque sólo en la verdad plena está la auténtica santidad.

La iglesia , como madre quiere que sus hijos caminen por el camino de la Verdad¿ qué diríamos de una madre que deja que sus hijos beban pócimas extrañas con peligro para la salud? ¿ Concebiríamos una madre que deja que sus hijos jueguen al lado del precipicio con riesgo de precipitarse al vacío? Pues esta es la madre que muchos parece que conciben en su mente a la hora de pensar en la Iglesia.

Muchos documentos anteriores al concilio condenaron el comunismo, avisando a sus hijos del peligro de tamaña ideología.

Leamos algunos párrafos:

I. POSICIÓN DE LA IGLESIA FRENTE AL COMUNISMO

Condenaciones anteriores

4. Frente a esta amenaza, la Iglesia católica no podía callar, y no calló. No calló esta Sede Apostólica, que sabe que es misión propia suya la defensa de la verdad, de la justicia y de todos aquellos bienes eternos que el comunismo rechaza y combate. Desde que algunos grupos de intelectuales pretendieron liberar la civilización humana de todo vínculo moral y religioso, nuestros predecesores llamaron abierta y explícitamente la atención del mundo sobre las consecuencias de esta descristianización de la sociedad humana.

Difusión

Deslumbradoras promesas

15. Pero ¿a qué se debe que un sistema semejante, científicamente superado desde hace mucho tiempo y refutado por la realidad práctica, se difunda tan rápidamente por todas las partes del mundo? La explicación reside en el hecho de que son muy pocos los que han podido penetrar la verdadera naturaleza y los fines reales del comunismo; y son mayoría, en cambio, los que ceden fácilmente a una tentación hábilmente presentada bajo el velo de promesas deslumbradoras. Con el pretexto de querer solamente mejorar la situación de las clases trabajadoras, suprimir los abusos reales producidos por la economía liberal y obtener una más justa distribución de los bienes terrenos (fines, sin duda, totalmente legítimos), y aprovechando principalmente la actual crisis económica mundial, se consigue atraer a la zona de influencia del comunismo aun a aquellos grupos sociales que por principio rechazan todo materialismo y todo terrorismo. Y como todo error contiene siempre una parte de verdad, esta parte de verdad que hemos indicado, expuesta arteramente en condiciones de tiempo y lugar, aptas para disimular, cuando conviene la crudeza repugnante e inhumana de los principios y métodos del comunismo bolchevique, seduce incluso a espíritus no vulgares, que llegan a convertirse en apóstoles de jóvenes inteligentes poco preparados todavía para advertir los errores intrínsecos del comunismo. Los pregoneros del comunismo saben aprovecharse también de los antagonismos de raza, de las divisiones y oposiciones de los diversos sistemas políticos y hasta de la desorientación en el campo de la ciencia sin Dios para infiltrarse en las universidades y corroborar con argumentos seudocientíficos los principios de su doctrina.

El liberalismo ha preparado el camino del comunismo

16. Para explicar mejor cómo el comunismo ha conseguido de las masas obreras la aceptación, sin examen, de sus errores, conviene recordar que estas masas obreras estaban ya preparadas para ello por el miserable abandono religioso y moral a que las había reducirlo en la teoría y en la práctica la economía liberal. Con los turnos de trabajo, incluso dominicales, no se dejaba tiempo al obrero para cumplir sus más elementales deberes religiosos en los días festivos; no se tuvo preocupación alguna para construir iglesias junto a las fábricas ni para facilitar la misión del sacerdote; todo lo contrario, se continuaba promoviendo positivamente el laicismo. Se recogen, por tanto, ahora los frutos amargos de errores denunciados tantas veces por nuestras predecesores y por Nos mismo. Por esto, ¿puede resultar extraño que en un mundo tan hondamente descristianizado se desborde el oleaje del error comunista?

Amplia y astuta propaganda

17. Existe, además, otra causa de esta tan rápida difusión de las ideas comunistas, infiltradas secretamente en todos los países, grandes y pequeños, cultos e incivilizados, y en los puntos más extremos de la tierra; una propaganda realmente diabólica, cual el mundo tal vez nunca ha conocido; propaganda dirigida desde un solo centro y adaptada hábilmente a las condiciones peculiares de cada pueblo; propaganda que dispone de grandes medios económicos, de numerosas organizaciones, de congresos internacionales, de innumerables fuerzas excelentemente preparadas; propaganda que se hace a través de la prensa, de hojas sueltas, en el cinematógrafo y en el teatro, por la radio, en las escuelas y hasta en las universidades, y que penetra poco a poco en todos los medios sociales, incluso en los más sanos, sin que éstos adviertan el veneno que está intoxicando a diario las mentes y los corazones.

San José, modelo y patrono

86. Finalmente, para acelerar la paz de Cristo en el reino de Cristo [25], por todos tan deseada, ponemos la actividad de la Iglesia católica contra el comunismo ateo bajo la égida del poderoso Patrono de la Iglesia, San José.

87. San ,José perteneció a la clase obrera y experimentó personalmente el peso de la pobreza en sí mismo y en la Sagrada Familia, de la que era padre solícito y abnegado; a San José fue confiado el Infante divino cuando Herodes envió a sus sicarios para matarlo. Cumpliendo con toda fidelidad los deberes diarios de su profesión, ha dejado un ejemplo de vida a todos los que tienen que ganarse el pan con el trabajo de sus manos, y, después de merecer el calificativo de justo (2Pe 3,13; cf. Is 65,17; Ap 2,1), ha quedado como ejemplo viviente de la justicia cristiana, que debe regular la vida social de los hombres.

 

https://w2.vatican.va/content/pius-xi/es/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19370319_divini-redemptoris.html

2 comentarios

  1. Me decepciona Iraburu cuando afirma que San José perteneció a la clase obrera y vivió el peso de la pobreza.
    Un Iraburu no puede tener esta idea tan peregrina.
    La Sagrada Familia no era pobre en particular, con respecto al resto de los judíos En aquella época, en la que no había Universidades, solamente los levitas y pocos más, tenían estudios.
    La inmensa mayoría se ganaba el pan con las manos.
    Que se deje Iraburu de demagogias fáciles, impropias de un hombre como el. La pobreza evangelica no es la de los pobres materiales, sino la de los pobres de espíritu. Ya estoy cansado de oír siempre la misma tontería sobre los pobres.

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