La tolerancia es la virtud de los hombres sin convicciones. Chesterton

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La tolerancia lo tiñe todo de colores grises y rosáceos

Decía Chesterton que la tolerancia es la virtud de los hombres sin convicciones.

El católico actual lo tolera todo menos la doctrina de la Santa Madre Iglesia. El católico actual cree que todo puede cambiar, hasta el dogma y por eso los obispos, teólogos y cardenales cuando quieren cambiarlo utilizan giros y palabrería barata como; evolución del dogma, cambio de paradigma …para justificar que lo que van a decir ahora está en clara contradicción con el anterior, pero eso no les importa porque ahí está el espíritu de Hegel para iluminarles.

El católico del siglo XXI puede oir, leer y escuchar todo tipo de barbaridades sin inmutarse (porque no lo olvidemos le han educado en la tolerancia). Por ejemplo este católico ha aprendido que hay que  creer en  la indisolubilidad del matrimonio, pero el espíritu de Hegel actuando en su tierno corazoncito le dice que siempre hay excepciones y que la misericordia llega donde la intolerancia con su rigidez e incomprensión no puede llegar y que la vida es más rica que la normas… y frases ridículas por el estilo para tumbar de un zarpazo todo lo anterior y así ponemos todo patas arriba con el beneplácito de los malos y la indiferencia de los buenos, todo puede cuestionarse; la doctrina de la gracia, de la pureza, la doctrina de la transubstanciación, la eutanasia, las uniones de homosexuales… todo está sujeto al subjetivismo del individuo y a sus circunstancias…

Lo que no se dan cuenta (o sí) estos católicos que han renegado de la tradición, es que abriendo la puerta a un solo caso de indisolubilidad de un matrimonio te cargas el matrimonio, abriendo la puerta a un solo caso de tolerancia de escena burda y sin gusto en un espectáculo te cargas la doctrina de la pureza, abriendo la puerta a un solo caso de intercomunión con protestantes te cargas la creencia en la transubstanciacion. Hoy vivimos una crisis  de autoridad en la Iglesia, en que la casuística se ha cargado todas y cada una de nuestras convicciones y el católico medio, con su corazoncito tan susceptible a sentimentalismos y comprensiones cree que la tolerancia en forma de misericordia todo lo puede. El católico medio, sin fe en nada auténtico, ha conseguido decir que solo existe el gris, le asusta el blanco y no digamos el negro .

“Decía Chesterton que la iglesia siempre ha mantenido los colores intensos bien diferenciados , coexistentes, pero siempre puros. El blanco y el rojo, el blanco y el negro. Siempre ha exaltado el tener hijos (en el seno de la familia) y el no tenerlos (en el celibato sacerdotal). La iglesia ha ordenado a unos el combate y estos fueron como rayos terribles y a otros la sumisión y a estos les tocó someterse como sufridas estatuas. Por eso a la Iglesia no le van los grises, ni los tintes sonrosados, esa falsa combinación de dos colores que es el más lamentable expediente de los filósofos”.

Y hoy por desgracia está todo teñido, difuminado y todo se confunden sin saber muy bien de qué color estamos hablando; ¿ Hoy qué vemos? Hoy se discute el celibato en algunos casos de los sacerdotes, hoy se discute el tener o no tener hijos en algunos casos de los matrimonio. Hoy la Iglesia se tiñe de sonrosados colores, colores que deberían ser la vergüenza de los hombres que la gobiernan.

En el cristianismo deben enfrentarse las más opuestas pasiones y cada una debe seguir su cauce.  Una hace grande a la otra y ambas se complementan.El optimismo de San Francisco con el pesimismo de San Jerónimo.  El Orgullo con la humildad.  La protesta con la sumisión. La ira y la caridad, la misericordia con la justicia. Todo se cruza en un enorme tejido de ángulos rectos y formando cruces .

Pero algo tentó al hombre y le dijo que no necesitaba ser pesimista, que era mejor ser siempre optimista y eliminó a San Jeronimo , que todas las pasiones que se complementaban  no era tal y así eliminó de la cruz el palo vertical y quiso reducir la Iglesia a la horizontalidad de las pasiones humanas. Así eliminó la virilidad, la lucha, la justica, el orgullo, la santa ira y se fue quedando con todo aquello que le alejaba más y más de Dios .

Subjetivismo y falsa misericordia van unidas y cuando le damos entrada todo se difumina y confunde porque se apoderan del blanco, del rojo, del negro y anulan sus pasiones paralelas, si la misericordia no se enfrenta a la justicia , es anarquía, si el optimismo no se enfreta al pesimismo es irreal. Si la ira no se complementa con la caridad pues tenemos lo que tenemos, una Iglesia de color gris.

¡ que arda tu corazón!

16 comentarios

  1. Magnífico post, Belén. La tolerancia, en todos los ámbitos temporales, incluida la política, siempre ha sido la característica de los hombres podridos que no creen en nada. Y, ahora, en la Iglesia, tambien es característica de los cobardes que renuncian a defender el sagrado depósito de la Fe.

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    • La mayoría de la gente de hoy equipara la tolerancia con la aprobación. Por lo tanto, cuando muchos demandan o piden “tolerancia” lo que realmente demandan es aprobación.

      Pero la tolerancia es del latín tolerare: soportar, afrontar, o sufrir. Como tal, se refiere a la resistencia condicional o, al menos, a la no interferencia con creencias, acciones o prácticas que se considera erróneas.

      Y aquí, precisamente, está el meollo del error para los católicos que aceptan que el significado de la palabra tolerancia es únicamente APROBACIÓN. En pocas palabras, lo que llaman tolerancia , es una forma de indiferencia . En lugar de anunciar alegre y celosamente la verdad revelada por Dios, muchos adoptan una falsa tolerancia que es indiferente a la verdad o incluso afirman el error. Y luego, para colmo, se jactan por la “superioridad moral” de su tolerancia. Los respetos humanos y el miedo a ser tachado de FUNDAMENTALISTA , incluso entre los mismos católicos es lo que prima en esta Falsa tolerancia.

      Los católicos hemos dejado que nos arrebaten el auténtico significado de la palabra Tolerancia.

      Los católicos también necesitan darse cuenta de que cuando muchos hoy de los que demandan tolerancia de nosotros, no tienen intención de extenderla a nosotros. Muchos de los mismos grupos de interés que demandan tolerancia y nos tachan de fundamentalistas están intentando IMPONER sus propias ideologías y están trabajando para erosionar la libertad religiosa y cada vez son más reacios a tolerar puntos de vista religiosos cuando se exponen públicamente.

      Nuestra cesión a la falsa tolerancia sólo tiene como objetivo dar paso a una gran oscuridad y presión para conformarse o aprobar un pecado grave.

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  2. Pero en el sentido de tolerancia con otras religiones en un país ¿deben permitirse los cultos islámicos o budistas en España, por ejemplo?

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  3. Claramente, la primera encíclica ha sido superada… ¡es de 1888! La Dignitatis humanae, que además emana del Conclio Vaticano II, es de 1965. Tan solo con la cuestión cronológica ya debe saber el católico con qué debe quedarse.

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    • Martín, creo que las encíclicas no se superan. con esa lógica no te digo yo donde podemos acabar. Yo necesito otra explicación. Igual a tí te vale con la lógica de superar lo anterior, pero a mí no. No sé, no termino de verle el razonamiento. Gracias por tu aportación. No olvides que el CVII fue un concilio pastoral, no dogmático. Vaya como la AL, sólo pastoral, no dogmática y mira donde estamos con la exhortación de marras. Sin más pido humildemente que alguien lo razone y lo explique.

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      • Las encíclicas no se superan, pero están escritas para su tiempo. Hoy en día no podemos creer que el liberalismo es pecado, como a finales del siglo XIX, o aceptar que “la libertad de cultos es muy perjudicial para la libertad verdadera, tanto de los gobernantes como de los gobernados”. Hoy en día vivimos en sociedades multiculturales y parte del respeto al otro es permitir la libertad de su fe. La encíclica Dignitatis humanae deja bien clara la máxima: ” en el ejercicio de sus derechos, cada uno de los hombres y grupos sociales están obligados por la ley moral a tener en cuenta los derechos de los otros, los propios deberes para con los demás y el bien común de todos. Con todos hay que obrar según justicia y humanidad.”

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  4. Martín, la libertad religiosa esta reconocidisima por la Iglesia, pero solamente una es la Religión Verdadera. Las demás Religiones son erróneas, pero la Iglesia las respeta porque entiende el derecho de todo hombre a practicar su fe, aunque sea errónea.
    La tolerancia que censura la titular del blog, es la de los católicos indiferentes y muchas veces cobardes, que no defienden
    el depósito de la Fe.

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  5. Por otra parte, Martín, se tiende a confundir, como muy bien afirma El Oriente en llamas, tolerancia con aprobación, que son conceptos totalmente diferentes.
    Tolerar el error, no es lo mismo que aprobarlo. La tolerancia es la “virtud” de arrostrar, por necedidad, una desgracia. Por ejemplo yo me veo obligado a tolerar la impudicia, pero no la apruebo y la rechazo. Lo que ocurre con los indiferentes y cobardes es que, al final, por connivencia, dan carta de naturaleza al error y, por ende, terminan por aprobarlo.

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    • Yo respeto la autoridad de la Iglesia, eso es todo. Y obedezco al Papa Francisco como obedecí a Juan Pablo II. Si usted quiere quedarse, como Lefevre, en Pablo VI o antes pontífices, es cosa suya.
      Personalmente, opino que la libertad de cultos es un bien para la Iglesia y para el desarrollo de la humanidad. Que hayamos desligado el trono y el altar nos ha dado una mayor libertad en todos los sentidos. El Vaticano ya no tiene que aceptar imposiciones del Estado y el Estado no tiene por qué imponer una única religión. Si tuviéramos verdadera libertad religiosa en todo el mundo – porque en Oriente Medio, África y Asia prácticamente no existe – el cristianismo podría avanzar aún más en todos estos sitios.

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  6. Para mí la clave de este artículo es ma frase que dice “Hoy vivimos una crisis de autoridad en la Iglesia, en que la casuística se ha cargado todas y cada una de nuestras convicciones y el católico medio, con su corazoncito tan susceptible a sentimentalismos y comprensiones cree que la tolerancia en forma de misericordia todo lo puede”.
    No hay nada más que explicar, simplemente sublime.

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  7. El pensamiento único, y la misericorditis con él, es muy tolerante con el mal, tan tolerante que hasta lo aprueba y promociona. En compensación es tremendamente intolerante con el bien. No lo soporta. Por eso lo persigue, en especial a los católicos, porque ese bien los deja en evidencia.

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