Medea en la Universidad(4). Respuesta a Alex

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Sirva esta entrada como parte de la contestación a Alex en uno de los comentarios, aunque seguiremos.

Estimado Alex, no soy filosofo, ni sé hablar en los términos que habla usted. Sin embargo intentaré plasmar de la forma más simple mi punto de vista. Entiendo que mi forma de tolerar una escena sensual no tiene que coincidir con la suya o ¿quizás debe haber una forma universal de afrontarla?

La base de todo mi planteamiento gira en torno a las emociones que puede provocar una escena sensual entre dos personas extrañas entre sí, sin ningún vínculo sentimental . Escena en la que fingen tocarse y estimularse sexualmente delante de un público que observa la escena. 

¿Sería lícito que dos personas extrañas en nombre del arte, en el contexto de una obra de teatro o de una película, fingieran estimularse sexualmente y provocar esas emociones en el espectador? ¿De qué dependería que esa escena fuera arte o no lo fuera? ¿ A partir de qué edad unos actores podrían representar este tipo de escenas? ¿Sería necesario hacerles un test de madurez en virtudes para valorar si son capaces de representar esa escena sin caer en una inmoralidad? Si fuera arte no sería pecaminosa, pero si no fuera arte sí sería pecaminosa . ¿ Es objetivamente bueno este tipo de escena? ¿ Es objetivamente mala?

¿Quién pondría el límite y quien decidiría qué es arte y qué no es arte? ¿ El director, el público, el escenario? ¿Dónde está o quién marca el límite y decide que un espectáculo es o no deshonesto? ¿ La mirada del espectador? ¿La interpretación de los que realizan el espectáculo?

Como le contesté al director de la obra, no me gustaría ver a mis hijos, ni a mi marido representar en un teatro ese tipo de escenas . Entiendo esa manifestación, en la INTIMIDAD entre dos personas ,cuyos sentimientos sean lícitos y verdaderos. Pero no la entiendo en público, no consigo entenderlo, ¿Será cuestión de educación? ¿Será cuestión de falta de sensibilidad?

Entiendo que a usted le pueda gustar ese tipo de escenas , pero desde mi punto de vista no las entiendo, creo que van contra el pudor y la pureza.

Creo que de ahora en adelante podrían advertir en el MUN para futuras representaciones que habrá escenas de tipo sensual, es algo que se advierte en webs de películas cuando se pretende calificarlas para que el espectador no se encuentre con lo que no quiere o con lo que cree que no está preparado para ver.

Ahora voy a contestar a las preguntas que me ha hecho:

1.Usted me pregunta: ¿Deberíamos de tapar los pechos de los documentales de las TV2?

Y yo le contesto: No, cuando estoy viendo el documental, pero si fuera paseando por Pio XII y me encontrara por la calle una señora sacada de ese documental estoy casi segura que me llamaría la atención , más que por escándalo por sorpresa y por verla fuera de contexto. No entiendo qué tiene que ver esta pregunta con una escena sensual explícita en una obra de teatro.

2Usted dice: El argumento de los niños no me parece de peso.

Yo le contesto : A mí sí porque no estoy hablando de unos niños en general sino de los que se escandalizaton viendo la obra y conozco su nivel de formación.

3.Usted dice: Me parece más preocupante que estos menores de edad, se escandalicen antes por un beso que por la interpretación de la muerte de niños de forma muy violenta.

Yo le contesto: Los menores de edad en general están acostumbrados a ver escenas de todo tipo , sensuales, sexuales y violentas en la TV y en el cine y creo que tanto unas como otras cuantas menos vean mejor para ellos. En concreto en mi casa no tenemos televisión.

4.Usted dice: Es por ello incorrecto pensar que tiene el mismo efecto el desnudo femenino de las Venus de Milo sobre un hombre virtuoso que sobre un hombre vicioso.

Yo le contesto: No tengo ni idea qué efecto puede producir la Venus en uno y en otro. ¿Usted lo sabe?

5.Usted dice: Entiendo que hable usted de que una pintura es un objeto inerte, sin embargo, me gustaría proponerle el siguiente ejemplo: Imaginemos, por un lado, un desnudo hiperrealista de Antonio López y, por otro, una fotografía de una persona desnuda. Es prácticamente imperceptible la diferencia, sin embargo, siguiendo su razonamiento, la segunda opción sería moramente reprobable. ¿Por qué? ¿Estaría mal por el hecho del desnudo o por el daño que produce al espectador?

Yo le contesto: Creo que las redes de pornografía reparten fotografías de mujeres desnudas, no creo que exista ninguna red de pornografía que haya sido denunciada por repartir pinturas hiperrealista de Antonio Lopez o igual sí, vaya , no estoy puesta al día en redes pornográficas. Todo se andará.

6.Usted dice: La moralidad o incorrección de un acto, a mi entender, se debe de argumentar en base al bien que éste nos hace como personas. Aquello que nos mejora, lo objetivamente bueno para el cristiano, le acercará a Dios.

Yo le contesto: ¿Cree usted sinceramente que una escena sensual de ese tipo, acerca a Dios? Yo sinceramente creo que no. pero como dicen; Hay gente para todo.

Ya no me extiendo más.

  1. Sigo sin entender ese tipo de escenas
  2. Les aconsejaría vivamente que calificaran las obras para que el espectador supiera con qué se va a encontrar. Continuará…

24 comentarios

  1. Una pregunta, no sobre la cuestión de la sensualidad, sino sobre la cultura cristiana. Es de suponer que el museo de la UNAV se ha concebido como una manera de aportar algo a la cultura cristiana. Medea ¿ aporta algo a la cultura cristiana ? ¿ qué visión hay en Medea del hombre,el matrimonio, la familia, el destino, la fatalidad, el libre albedrío, la eternidad, la procreación, el aborto, la naturaleza, la sexualidad, la religión, Dios, los dioses ?

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  2. Por lo que se ve, en el fondo toda la cuestión es sobre si las escenas sensuales de Medea deberían ser censuradas en el MUN. Me gustaría citar la respuesta de San Josemaría -ya que la autora se empeña en referenciarlo continuamente- a una pintora joven en una tertulia de Argentina en 1974:

    “Yo no tengo inconveniente en decirte que a mí el desnudo clásico me gusta mucho y me lleva a Dios. Hay una Venus, la Venus Capitolina, que está en el Capitolio, en Roma. Y no la ha recogido Satanás… la recogieron los Papas, y la pusieron allí, en ese museo. Y está en una sala, sola y sin ningún vestido. Yo la miré, en su desnudez casta, y bendije a Dios, porque las mujeres sois tan hermosas. Ningún mal pensamiento, ningún mal deseo. Y ellos [tus colegas artistas] lo saben. Saben que tienen que envilecer sus pinceles y sus lápices, para convertirlos en cosas brutales y obscenas. Hija mía, tú sé artista. ¡Artista del alma y artista de los colores! Y diles con cariño que no sean toscos. Que pudiendo ser criaturas de Dios, no se hagan bestias. Y que has oído a un sacerdote que quiere mucho a la Santísima Virgen, que es Madre Castísima y Virgen Inmaculada, decir que ha admirado, con agradecimiento a Dios Nuestro Señor, nada menos que… a una Venus: la Venus Capitolina”

    Así que, en vez de discutir sobre si es lícito o no representar una escena sensual, más convendría pensar en que la medida del escándalo está en los ojos del que mira. Una persona con la mirada pura no tiene por qué escandalizarse por la representación de escenas violentas o sensuales -lo cual sucede en la gran mayoría del mejor teatro, porque son ingredientes básicos de cualquier drama- que no tienen intención de provocar un estímulo sexual. En Medea, las acciones y emociones de los actores fueron acordes con la función representativa del teatro. Pretender una censura del ya del vestuario y las escenas de Medea -ya de por sí equilibradas- revela una ignorancia muy grande de la función del arte en el mundo y, más en concreto, de la relación de los cristianos con el mundo. Por citar de nuevo a San Josemaría, en Amigos de Dios:

    “Nos hemos de ver como una pequeña levadura que está preparada y dispuesta para hacer el bien a la humanidad entera, recordando las palabras del Apóstol: un poco de levadura fermenta toda la masa, la transforma. Necesitamos aprender a ser ese fermento, esa levadura, para modificar y transformar la multitud.

    ¿Acaso el fermento es naturalmente mejor que la masa? No. Pero la levadura es el medio para que la masa se elabore, convirtiéndose en alimento comestible y sano.”

    Lo dicho. Dejemos los tribunales de la Santa Inquisición para el siglo en que se inventaron.

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      • Gustavo desde mi punto de vista no he criticado hasta ahora ninguna venus de Milo de decorado en la obra de teatro ni ningún cuadro hiperrealista de Antonio Lopez. He criticado las escenas sensuales. Creo que hay una diferencia abismal o por lo menos yo y otros como yo la ven. Respeto que usted no la vea. No tiene nada que ver un cuadro de la maja desnuda con una escena sensual fingida entre dos personas con emociones(digo personas porque no son cosas, los actores son personas). Gracias por participar en el foro.

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  3. Gustavo, esa Medea que a Ud. tanto le ha gustado, se entendería en un teatro comercial. En la Universidad de Navarra, sobra. En la Universidad de Navarra sobran torsos desnudos y vestuario sugerente.
    Se pueden representar muchísimas obras de teatro sin recurrir a torsos desnudos y vestuario vaporoso. Es tan fácil como eso. ?Sabe Ud. que a determinadas personas una determinada mirada les puede inducir al pecado?. Que a Ud. no le produzca ese efecto, no significa que todos los espectadores sean como Ud.

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    • Por supuesto, Carlos, también podría representarse con ropa desde el cuello hasta los tobillos. Pero resulta que la Universidad de Navarra no impone a nadie una regla sobre los centímetros de cuerpo expuesto porque respeta la libertad esencial del artista.
      El director no puede rebajarse a tratar de no herir las sensibilidades del público. El arte debe suscitar el asombro, la inquietud, la reverencia, la manifestación del misterio de la Creación y el descubrimiento de la belleza. Una de esas formas es la contemplación del misterio de la sexualidad humana, del gozo de nuestra condición. Por citar a Juan Pablo II en la Carta a los artistas (se la recomiendo vivamente):
      “La belleza es clave del misterio y llamada a lo trascendente. Es una invitación a gustar la vida y a soñar el futuro. Por eso la belleza de las cosas creadas no puede saciar del todo y suscita esa arcana nostalgia de Dios que un enamorado de la belleza”

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  4. Se trata del mismo jucio, que es sobre arte. La Venus de desnuda -pintura- y las escenas sensuales de una obra (por cierto, los actores de Medea iban bastante más cubiertos que la Venus) – son dos formas de representación artística.
    Ea muy sencillo: poco valor tendría la Venus de Milo si no nos suscitara emociones, lo mismo que hacen los actores de una obra de teatro. Y en este caso, las emociones son exactamente las mismas: la belleza sexual del cuerpo humano. Si a usted le parece que la sexualidad humana -sea representada en yeso o en un escenario sin intención obscena – no debería ser expuesta al público, entenderé que le parece impuro, lúbrico, todo aquello que tenga que ver con el sexo.

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    • No entiendo nada de lo que me está diciendo . Le vuelvo a escribir mi razonamiento anterior.Gustavo desde mi punto de vista no he criticado hasta ahora ninguna venus de Milo de decorado en la obra de teatro ni ningún cuadro hiperrealista de Antonio Lopez. He criticado las escenas sensuales. Creo que hay una diferencia abismal o por lo menos yo y otros como yo la ven. Respeto que usted no la vea. No tiene nada que ver un cuadro de la maja desnuda con una escena sensual fingida entre dos personas con emociones(digo personas porque no son cosas, los actores son personas).

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      • Parece que no entiende las reflexiones más elementales. Pero quizás lo que debería hacer es leer algo más. Lea a Lope de Vega, a Calderón y a Tirso (ya que solo acepta la cultura cristiana), entienda de qué va el teatro. Si se sigue escandalizando -y estoy seguro de que tendrá escenas suficientes para hacerlo- escriba otra entrada sobre lo perverso que ha sido, es, y será el teatro.

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      • Gustavo, las reflexiones que no entiendo son las suyas, quizás por ser tan elementales. No se enfade por no compartir su punto de vista. Siguen sin gustarme y siguen sin parecerme bien las escenas sensuales explícitas, por muy elegante que sea el escenario.

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  5. Sería una pena que la UNAV perdiera sus raíces cristianas para homologarse con el pensamiento único, el politically correct y el gender, que estos sí que constituyen una auténtica inquisición que impone penas de retirada de la patria potestad, multas, cárcel .. La desautorización por la UNAV del profesor de antropología de la escuela de arquitectura, sin defender la libertad de cátedra y poniéndose de rodillas ante el lobby mafioso lgbt resulta demasiado elocuente.

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  6. Y ya, de paso, que el MUN entre de lleno con su programación teatral en el circuito comercial. Igual así rentabilizamos el pastizal que ha costado el MUN. Eso sí, evitemos las bendiciones, no vaya a ser que se moleste Felipe VI

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  7. La próxima vez podría empezar por ver con sus propios ojos de lo que está hablando. El 99% de los asistentes -excepto, tal vez, alguien con poca experiencia en el mundo del teatro (o en el mundo en general)- le puede asegurar que las escenas sensuales fueron del todo respetuosas y necesarias. No me enfada que no comparta mi punto de vista porque, por lo que se lee en este blog, usted no tuvo contacto visual alguno con la obra.

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  8. Al autor/a de este post:

    -Tiene usted derecho a opinar.

    -Tiene usted dudoso derecho a criticar detalles y sensaciones de una obra que no ha presenciado.

    -No tiene usted derecho a decir que han ocurrido cosas que en realidad no han ocurrido, como que “fingen tocarse y estimularse sexualmente delante de un público que observa la escena”. Dicho así, suena realmente escandaloso. Yo vi la obra. La imagen que da usted del MUN, la UNAV y los actores resulta bastante deplorable, cuando no fue así en realidad.

    Ande, vaya a tomarse un colacao, y a la cama.

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    • Intentaré respondérselas yo, si me lo permite. Antes de empezar, le aviso que no tengo más formación en teología, filosofía y arte de la que he recibido en colegios de la Obra y en la Universidad de Navarra, y de la propia que se enseña en Derecho.

      En primer lugar, es importante conocer el contexto de la obra. Medea se representó en torno al 400 A.C. En aquel tiempo, uno de los conceptos predominantes en el teatro era que los dioses eran quien dictaban el destino de las personas a su capricho, y que los seres humanos eran simples peones con muy poca libertad (y responsabilidad) sobre sus actos. El destino ya estaba prefijado por los dioses y no podía cambiarse. En cuanto a la mujer, era prácticamente un objeto, alguien que no podía convertirse en ciudadano, sometida siempre a la voluntad del padre o del marido y que sólo salía de casa para cumplir funciones religiosas (si vivía en la ciudad) o para trabajar en el campo.

      Ahora, intentaré contestar sus preguntas por orden.

      En cuanto al hombre (entendido como persona), Medea establece un giro radical respecto a la concepción de destino que he mencionado. en Medea, cada cual es plenamente libre, pero también responsable. No actúan por mandato de los dioses sino por voluntad propia. En toda la obra, no aparece ningún ser divino que ordene a nadie hacer tal o cual cosa, sino que son los protagonistas los que deciden llevar a cabo las acciones que conforman su vida. Es Jasón el que decide serle infiel a Medea (ya que, al considerarse “bárbara” por los griegos, su matrimonio no era válido) y casarse con la hija del rey Creonte para mejorar su posición. Es Medea la que decide vengarse de Jasón de todas las formas posibles, y la que cegada por el despecho y los celos comete las atrocidades que se cuentan. Pero también son ellos los que tienen que vivir con las consecuencias; no hay ningún “Deus ex Machina” que aparezca para librarlos de sus responsabilidades. Por lo tanto, el concepto que hay del hombre y del libre albedrío es perfectamente coherente con el de una visión cristiana: Dios nos hace libres, pero también responsables de nuestros actos.

      Evidentemente, en toda la obra no hay ninguna mención al Dios cristiano como tal; recordemos que es el 300 A.C.

      Otro de los temas principales es el dejarse llevar por las pasiones (entendido el término desde la filosofía), y cómo el actuar dejándose llevar por los instintos lleva, irremediablemente, a consecuencias nefastas. La venganza hace que Medea acabe con sus propios hijos con tal de herir a Jasón, aunque sabe que ese mismo acto va a desgarrarla por dentro. Hay que destacar que hay personajes que actuan como la voz de la conciencia, a la que se va acallando. En ese sentido, el tema también se adapta perfectamente a la doctrina cristiana: el dejarse llevar por los instintos acalla el alma y convierte al hombre en un animal capaz de todo.

      Y no me extiendo más, aunque alguien más capacitado que yo podría seguir durante un buen rato. Como puede observar, si se va a ver esta obra con una mínima preparación (esto es tragedia griega clásica, no Don Mendo) y con una mínima formación (lo que me lleva a calificar de total irresponsabilidad que hubiese niños de la ESO presentes; al igual que sus padres no les dejarían ir al cine a ver una película sin saber si es adecuada para ellos, con el teatro habría que hacer lo mismo; al fin y al cabo, es teatro universitario, no infantil) puede sacarse un gran provecho.

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  9. Iker M, lo de tomarse un cola cao y a la cama, sobra. Si todos los argumentos que tiene Ud. son como ese, un argumento ad hominem, sobra en este blog y tendré que decir a la titular del blog que censure determinados comentarios.

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  10. Luis Iriarte. Agradezco sinceramente y de veras tu pormenorizada contestación, pero me surgen dos nuevas preguntas. ¿ Seguro que en esa obra el dejarse llevar por las pasiones del rencor, la venganza y el odio, con las consecuencias trágicas que conlleva, se desaprueban o reciben un aprobado alto con tendencia al sobresaliente ? ¿ Esa obra no se tiñe actualmente de un feminismo, copiado del machismo, de predominio de la mujer sobre el hombre ? Yo personalmente no veo en esa obra ninguna virtud cristiana, a pesar de que se han vivido o podido vivir, con anterioridad al cristianismo, como la fidelidad, el perdón , el amor de entrega, etc.

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  11. Gracias por la respuesta, Belén

    No soy filósofo, ni me acerco. Aunque como usted, por amante del saber, bien seguro podríamos definirnos como tal.

    Aunque ya se ha hablado mucho, quizás incluso demasiado, me parece oportuno responder una vez más al habérseme citado directamente. Quiero, antes de nada, pedir que cesen los mensajes ridiculizantes hacia Belén, aunque agradecería menos agresividad por ambas partes si es que se quiere llegar a un punto de acuerdo. No es caer en lo políticamente correcto, o tolerar todas las opiniones, es ser simplemente, en la medida de lo posible, cuidadoso en las palabras -esto último sin ninguna pretensión, sólo como consejo, para todos, al ver los términos a los que ha llegado la conversación. En la mayoría de comentarios hay descalificaciones personales más que un diálogo sobre cómo acercarnos a la verdad. Incluso, por ambos lados hay una petición de tolerancia de pensamiento cuando lo bueno no es ser tolerado, sino ser escuchado. Difícilmente cuando uno se siente escuchado llega a los términos que se ha llegado aquí estos días.

    Dicho esto, y entrando ya en materia, me gustaría distinguir los distintos agentes que interactúan en una obra de teatro:



    a) Los artistas: actores y dirección
    b) Los espectadores

    Los actores, por el hecho de serlo, nos regalan emociones. En este regalo hay un esfuerzo por deshacerse de las suyas, con la complejidad y peligro que ello encierra. Complejidad, porque no es fácil transmitir verdad y belleza en una actuación; peligro, porque desprenderse uno mismo de sus emociones y abrazar las de tu personaje puede conllevar una inestabilidad emocional en papeles con una carga pasional/sentimental fuerte -si no va de la mano de una madurez suficiente. Esto último es importante porque en Mutis por el Foro, la compañía que ha representado Medea, se tienen en cuenta estos factores para escoger a los actores. Estuve, sin ir más lejos, hablando precisamente de ello con los directores el día previo a su estreno en el Museo de la Universidad de Navarra.

    Esto, por lo tanto, responde a las preguntas relacionadas con la conveniencia de hacer algún tipo de filtro según la obra y escenas que interpretan los actores. No existe, sin embargo, una fórmula mágica para saber quién es la persona idónea. Para ello sólo existe una virtud: la prudencia. Esta virtud, como todas las demás, es práctica y difíciles son de definir sus límites desde un marco teórico. En el caso que nos ocupa, sin embargo, sé de primera mano que se intento ser prudente y mesurado sobre quién y cómo tratar a los actores que han interpretado la obra.

    No quiero dar a entender, ante todo, que exista un relativismo moral en el párrafo anterior. Más bien todo lo contrario, quiero que, parafraseando a Aristóteles en la Ética a Nicómaco, sepamos encontrar el punto medio que nos haga personas virtuosas. Este punto medio es objetivo en cada caso pero difiere según el contexto en el que nos encontremos. Sea dicho, Belén, que lo has explicado muy bien -permíteme que te tutee- en el caso de los torsos femeninos desnudos en los documentales de TV2. Por eso, con su respuesta me pregunto de nuevo, ¿no podría ser una obra de teatro un contexto propicio para una vestimenta poco convencional fuera de un escenario?

    Los directores, además de ser profundamente católicos, justifican plenamente el motivo de las vestimentas y actuaciones de los actores a lo largo de la obra. Incluso ciertas proclamas, supuestamente feministas, tienen su sentido histórico -como lo tiene el fragmento de la carta a los Corintios que se citaba erráticamente en alguno de los comentarios. La ideología feminista no es de mi agrado, ahora bien, dudo que Eurípides y Séneca fueran muy feministas con 2.000 años de antelación a la irrupción de este pensamiento -sobretodo al actual feminismo de cariz marxista. Aprovecho también este párrafo para responder a Echenique, quejoso de no ser respondido por nadie. Medea, en mi caso, me hizo ver las penurias a las que lleva una infidelidad, la fatalidad del rencor, el trágico final del libertinaje; me ayudó a comprender cómo la mujer fue menospreciada antes de la llegada del cristianismo y cómo éste ensalza su figura y la respeta como nunca antes se había hecho, y sobretodo, me enseñó cómo la persona se deshumaniza cuando quiere asemejarse a Dios, poniéndose por encima y separándose de lo que realmente es.

    Es por esto que los actores y la dirección de Medea se merecen una agradecimiento por parte de la comunidad universitaria. No sólo por la calidad técnica y artística de la obra sino por el contenido de la misma. Supieron trasladar la obra al escenario con una calidad envidiable, haciendo además que ninguna de las escenas fuera gratuita. Eso es de agradecer porque difícilmente se encontrará a alguien que le moleste más la sensualidad o violencia gratuita como a mí; cuántas veces me oirán decir la gente que me acompaña al teatro o al cine: “qué necesidad tenían de hacer esto…” Soy muy exigente, como espectador, con estos detalles.

    Antes de adentrarme en analizar el teatro desde el espectador, quiero remarcar que, si aceptamos que el desnudo femenino no es malo pero el mero hecho del desnudo en sí mismo -al aceptar que los pechos desnudos en un documental de TV2 no es malo-, entonces la desnudez en una obra de teatro queda a la elección del director siempre que la prudencia nos diga que es necesaria y que los actores estén preparados para representar correctamente la escena.

    Como espectadores, sin embargo, somos pasivos frente a lo que nos muestran. No podemos intervenir y esto puede ser frustrante en el caso de encontrarnos con algo que no esperamos. A pesar de todo, es importante tener en cuenta que Medea es una obra de teatro griego clásico que debe ser afrontada con cierta madurez intelectual. Aún así, ninguna de las escenas mostradas en la obra están fuera de contexto ni de tono. Ya hemos hablado antes de la vestimenta y sólo nos quedarían los dos besos que se dan los protagonistas de la historia: Medea y Jasón. ¿Me pregunto, Belén, cómo mostrarías al público que una relación ha perdido su parte trascendente, sentimental y más humana, sin caer en la vulgaridad?

    Encontramos numerosos teatros y películas donde los personajes se dan un beso para que el espectador entienda de forma clara qué relación se está dando. Es precisamente en el propio lecho matrimonial donde se fragua la traición de Jasón y es allí donde de forma magistral, y sin ningún desnudo, se entiende perfectamente la traición de Jasón a su esposa. A mí, como espectador, me pareció que se supo entender a la perfección la forma de mostrar dicha escena sin necesidad de caer en una fácil escena de cama. No sólo por la gran actuación de Mario y Mar sino por la dirección que se desprende de ella.

    El espectador, además, tiene que cultivarse para ver cierto tipo de teatro.

    Quizás no me he explicado lo suficientemente bien con la comparación de las fotografías y las pinturas hiperrealistas. Voy a intentarlo de nuevo mencionando esta vez otras obras de arte que se han citado: la maja desnuda y a la Venus de Milo.

    Está documentado que la Venus de Milo despertó un gran revuelo sexual, por decirlo de alguna forma, en su época. Como diría un buen conocedor de la obra -y con la precaución de no rebajar el tono de la conversación por el comentario- sería como la pornografía de la época. Sépase incluso que la Maja Desnuda estaba detrás de la Maja Vestida oculta por un sistema de poleas en el despacho del mismísimo Godoy. A día de hoy está en el Museo del Prado.

    Con esto quiero decir que no es la pintura sino la mirada la que es impura o falta de madurez. Como se ha comentado, San Jose María no caía en la mirada impura en la que caían los griegos -y algunos dicen que Godoy- al ver estas pinturas y esculturas. Es por ello que en un dibujo puede haber la misma o más sensualidad y provocación que en una fotografía. Es el motivo del desnudo y de la sensualidad de una escena lo que nos indica la corrección y el respeto con que el autor trata al espectador. Si aceptamos, como usted ha dicho, la contingencia de la moralidad del desnudo por parte de quién lo practica, no queda reproche alguno que hacerle a Fernando Álvarez de Toledo por sus decisiones.

    Si a quien lo ve le hace daño, pero acordamos que no es reprochable a quien lo hace -por cómo lo hace-, entonces quien debe buscar solución a ello es el espectador. Por lo tanto, más que criticar a la universidad por impía como hacían algunos comentarios, se podría proponer una mirada limpia hacia esas escenas. El virtuoso no ve mal en un desnudo femenino, el vicioso vería excitación en un cuadro hiperrealista de Antonio López.

    Un ejemplo claro de cómo afectaría negativamente al espectador una sensualidad y/o violencia gratuita es en la pornografía Hentai japonesa. Es una pornografía manga, que lejos de buscar ser artística, busca simplemente excitar al lector. No apruebo, por si cabe duda alguna, este tipo de publicaciones. Me vale, sin embargo, para ver que no es el desnudo de una persona de carne y hueso lo que hace daño al espectador, sino su mirada y, por supuesto, la intención del autor. Otro ejemplo interesante son las galerías de Arte de Manchester o del Metropolitan de NY, donde recientemente se debatió quitar varias pinturas por ser consideradas inapropiadas -mostraban un desnudo de unas ninfas y una niñas en una posición “sugerente” respectivamente.

    Como ve, uno es la única que considera que puede haber cierto tipo de arte que tenga que ser “censurado”. Sin embargo, la cuestión tiene que ser siempre, ¿está justificada esta expresión artística? ¿Los actores pueden actuar correctamente estas escenas? En el caso de Medea la respuesta es un rotundo sí. Sin estas escenas Medea no tendría sentido. Además, los actores podían hacer las escenas por el cuidado que se había tenido con ellos.

    Quiero terminar apuntando que a través de esta obra algunos de los actores, no todos ellos católicos, han entendido, por medio de la razón, la importancia de alinear cuerpo y sentimientos (alma) en las relaciones sexuales. Esto es una suerte porque quiere decir que no sólo ha despertado en el espectador, como es mi caso, un anhelo por construir una relación de pareja sana, honesta y veraz; sino que lo ha despertado en los propios actores.

    Por lo tanto, respondiendo a la última pregunta. Si, por experiencia propia, esta obra ha ayudado a actores, directores y espectadores a llevar una vida buena, ¿qué más podemos hacer que dar gracias por este regalo? Estoy totalmente de acuerdo en que no todos tenemos la misma sensibilidad, pero hay una diferencia entre preferir no ver -entendamos mirar- ciertas escenas y decir que el MUN y la Universidad “ha[n] dejado de ser luz y de buscar la Verdad”. Es la diferencia entre, como decía al principio, discrepar y escuchar, o discrepar y buscar sólo ser tolerado.

    PD: Me parece fenomenal que no tengan televisión en casa.

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    • Gracias Alex. Te agradecería que leyeras la última entrada sobre el pudor y la castidad de la doctrina católica. La de siempre, la fe de nuestros padres.
      Cómo viviría el pudor nuestra Madre la Virgen y San José su castísimo esposo. En fin, creo que esa es la respuesta. He visto las escenas y el vestuario. Es cuestión de predicar sobre la doctrina de la virtud del pudor que siempre ha predicado la Iglesia, desde los primeros cristianos y que tanto chocó con el mundo pagano. De todas formas, cada uno debe formar su conciencia y responder ante Dios . Ante este blog nadie tiene que justificarse. Yo tengo muy claro lo que siempre me han enseñado y lo que he enseñado a mis hijos. Ahora de repente queremos cambiar las cosas, pues allá cada uno, de verdad. A mi no me quita la paz ni que el Metropolitan de NY haga una cosa o la contraria. Ni que la Venus de Milo alguien la mire como la mire. Te agradezco la molestia de contestar. Creo que es una cuestión de la que cada uno deberá rendir cuentas a Dios en materia tan importante como es el pudor. Un saludo

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