Chesterton contra la Amoris Laetitia

Gilbert-and-Frances-Chesterton

 

Chesterton es una de esas personas geniales que hoy ocuparía el sitio de los rígidos y anticuados. En una página magistral de su libro Por qué soy católico nos explica porqué hoy sería uno de los “nuestros”, me refiero que su pluma hubiera estado del lado de las dubias, y del lado de la corrección filial y hubiera escrito un blog advirtiendo de los peligros de dicha exhortación. Una de las cosas que más me gusta es su crítica a la modernidad.

“La voluntad general moderna se ha demostrado  débil y fluctuante, no sólo en el terreno de las apariencias, sino también en los asuntos más profundos relacionados con el sexo. Supongo que porque conoce desde el principio esa flaqueza, la Iglesia Católica ha sido decidida y abiertamente dogmática con respecto a ciertos temas sexuales(…)Un católico es una persona que ha reunido coraje suficiente para afrontar la idea inconcebible e increíble de que puede existir alguien que sepa más que él.

Dice Chesterton:”Por ejemplo en relación con el divorcio, estos protestantes liberales , sostenían un punto de vista intermedio, que era así: Pensaban que era el deber normal de toda pareja casada mantenerse fiel, y que podía exigírsele eso, aunque admitían que en algunos casos extremos y extraordinarios se podía permitir el divorcio. Lo cierto es que esta postura parece una actitud bastante razonable. Ciertamente no tenía un sentido anárquico. Pero la Iglesia católica declaró casi en solitario, que esto conduciría a la anarquía; y la Iglesia católica tuvo razón.”

Explica Chesterton como la sustancia de la cristiandad cambió con el divorcio de Enrique VIII, cómo lo que se apoyó como un caso extraordinario al final se generalizó porque como él dice si abres la puerta a un caso¿ no son todos  los casos protagonizados por seres humanos todos muy especiales y extraordinarios?

LA IGLESIA CATÓLICA ESTUVO ACERTADA AL NEGARSE A ADMITIR INCLUSO LA EXCEPCIÓN; Y LA EXCEPCIÓN HA TERMINADO SIENDO LA REGLA”

Las ideas y frases anteriores has sido sacadas del libro de Chesterton Por qué soy católico.

Que quieren que les digan, que a mí se me ponen los pelos como escarpias cuando leo algunas frases en una exhortación de la Iglesia católica, que fácilmente podría pasar por una frase dicha por un protestante liberal de los tiempos de Chesterton. Si en tiempos de Enrique VIII hubieran publicado esta exhortación ¿no creen que Santo Tomás Moro se hubiera ahorrado muchos problemas? :

Aunque en los principios generales haya necesidad, cuanto más se afrontan las cosas particulares, tanta más indeterminación hay […] En el ámbito de la acción, la verdad o la rectitud práctica no son lo mismo en todas las aplicaciones particulares, sino solamente en los principios generales; y en aquellos para los cuales la rectitud es idéntica en las propias acciones, esta no es igualmente conocida por todos […] Cuanto más se desciende a lo particular, tanto más aumenta la indeterminación»(304) AL

Un pastor no puede sentirse satisfecho sólo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones «irregulares», como si fueran piedras que se lanzan sobre la vida de las personas. Es el caso de los corazones cerrados, que suelen esconderse aun detrás de las enseñanzas de la Iglesia «para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas»[(305)AL

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html

Un comentario

  1. Las familias heridas por el pecado original y los pecados personales somos todas, absolutamente todas, especialmente las numerosas, tan olvidadas o hasta denostadas por la misericorditis. Por eso mismo necesitamos el auxilio de los sacramentos. Por eso mismo Jesucristo, que restableció la indisolubilidad del matrimonio sin excepción alguna, lo elevó a rango de sacramento. Es la misericorditis bergogliana, junto con los fariseos, que admitían, no sólo el divorcio, sino el repudio unilateral, la que se ha sentado en la cátedra de Moisés, que permitió el divorcio por la dureza de corazón, y arroja piedras contra los católicos que nos limitamos a seguir a Jesucristo, por lo que, en realidad, esas piedras van contra jesucristo. Nunca se había visto en la historia de la Iglesia que un Papa, aliado con Enrique VIII, arrojase piedras, no ya contra Juan el bautista y su ” no te es lícito tener la mujer de tu hermano”, no ya contra santo Tomás Moro, mártir de la indisolubilidad, ni contra Chesterton, el mayor dialéctico de la indisolubilidad, sino contra el mismísimo Jesucristo. Que Dios le perdone el descomunal daño que está provocando

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