Fe, esperanza , amor, sabiduría, méritos son pura vanidad si se carece del don de la perseverancia.

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Hoy siguiendo los discursos de Newman, nos encontramos con el Rey Salomón.

Reflexionar sobre su vida nos lleva a considerar la virtud  de la perseverancia

Bien empezó Salomón su reinado, ideal de perfección, rey de la paz, constructor del templo, corona sin cruz, paz sin guerra, experiencia sin dolor, todo esto venido de las mismas manos del Creador, todo lo consiguió en su juventud.

Salomón , es un santo desde el principio , que posee en su juventud todo lo que otros logran con grandes luchas solo en la edad madura. Pero el Señor quiere mostrarnos que fe, esperanza , amor, sabiduría, méritos son pura vanidad si se carece del don de la perseverancia.

Salomón fue de joven lo que otros hombres apenas llegan a ser en la edad adulta. Pero mejor le hubiera sido conservar en su final lo que el más pequeño de los siervos de Dios posee en sus inicios.

Porque Salomón como las hermosas flores del campo, no acertó a retener la gloria y se marchitó en el trono. El más sabio de los hombres se convirtió en el más brutal. El más devoto se hizo el más pervertido. El autor del Cantar de los Cantares terminó esclavo y presa de adicciones viles. Se apegó a muchas mujeres extranjeras con gran pasión y quemó incienso a dioses falsos..

Esta advertencia, no se aplica solo a reyes, también a profetas, sacerdotes, obispos y a nosotros mismos. Toda una vida dedicada al Señor, una vocación para servir a Dios y se convierten en adoradores del mundo, desprecian el temor de Dios porque creen que ya no necesitan el auxilio de su gracia. Sustituyen el mensaje de Cristo por mensajes políticos mundanos.

Cuán lejos de la verdadera santidad , de aquellos santos que temerosos de Dios hablan con frecuencia de sus pecados y de los riesgos de su alma y no dudan en advertir a todos los que les escuchan cuan grande es el don de temor de Dios.

Como decía San Felipe :” Señor no te fíes de mí, porque puedo traicionarte y hacerte todo el mal del mundo” o cuando exclamaba:” La herida en el costado de Cristo es amplia, pero si Dios no me ayudara yo la haría mayor”.

Qué lejos están estas palabras de muchas que oímos de tantos sacerdotes banalizando el pecado y tratando de santurrones y fundamentalistas a aquellos que quieren recuperar la doctrina de Cristo en su totalidad.

Señor concédenos el don de temor de Dios, que no nos abandone, para que perseveremos hasta el final aun a costa de perder fama, dinero y aquello que tú consideres necesario para llegar a Tí.

¡ que arda tu corazón!

Reflexiones sacadas del libro Discursos sobre la fe.

2 comentarios

  1. San Josemaría Escrivá se veía capaz de todos los errores y todos los horrores; por eso mismo no descuidaba los sacramentos, la oración ni la mortificación, para someter al hombre viejo.

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