El misterio de la libertad humana

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Cristo murió en la Cruz para salvarnos a los hombres. Nosotros no podemos salvarnos por nosotros mismos, es Dios quien nos salva.

Este misterio , nos lo explica el inmejorable Cardenal Newman en su libro “discursos sobre la fe”

El misterio de la libertad humana.

Siendo como es esta una doctrina inequívoca y absoluta, enseña también la Iglesia con idéntica claridad y seriedad que los hombres somos realmente libres y responsables. (…)

El hecho de que , a pesar de la libertad humana, nuestra salvación dependa completamente de Dios constituye un misterio.(…) Cómo el hombre sea capaz de actuar libremente mientras Dios hace también Su voluntad está oculto a nuestros ojos, así como permanecen ocultos, por ejemplo, la creación de la nada, la previsión divina del futuro , o la identidad en Dios de los atributos de justicia y amor.

Es una de esas cosas escondidas que pertenecen al Señor nuestro Dios, pero que han sido reveladas para siempre a nosotros y a nuestros hijos. Y esto es lo revelado : que nuestra salvación depende de nosotros, y que depende de Dios. Si no dependiera de nosotros, seríamos gente descuidada y libertina, pues nada que hiciéramos u omitiéramos ejercería influencia sobre nuestro destino. Si no dependiera de Dios, seríamos presuntuosos y autosuficientes.(…)

El Señor es Alfa y Omega, principio y fin de todas las cosas , incluida la salvación nuestra. El es el motor primario, la causa primaria. Por el don inmerecido de la gracia podemos perseverar en justicia y santidad.

«Dios obra de tal modo sobre el libre albedrío en los corazones de los hombres que el santo pensamiento, el buen consejo y todo movimiento de buena voluntad procede de Dios, pues por Él podemos algún bien, y “sin Él no podemos nada” (Jn 15,5)»

La gracia de Dios comienza la obra y la gracia de Dios la termina .

Nota del bolg: ¿Qué  nos dirá el Señor cuando poniendo a nuestro alcance todos los medios necesarios para nuestra salvación; es más para que seamos santos, los despreciamos, no acudimos a misa diariamente, no frecuentamos la confesión, ni la oración. Cómo por pereza los vamos dejando para otro día, para más adelante?

El Señor nos quiere , pero también es justo, Él nos ha colmado de todas las gracias necesarias y qué hemos hecho con todas ellas? .

Sólo entendiendo todo esto podremos entender el auténtico sentido de la libertad, como don de Dios.

¡ que arda tu corazón!

 

 

 

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