“El verdadero creyente provoca un odio furioso en el falso creyente”. Ernest Hello

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Explicaba el cardenal Caffarra en un prólogo  que el purpurado hizo al libro «Lettere a una carmelitana scalza», del cardenal Giacomo Biffi (13/6/1928 – 11/7/2015):

“La quinta trampa en la que puede caer la Iglesia es el silencio respecto al juicio de Dios, mediante una predicación de la misericordia divina hecha de tal modo que corre el riesgo de hacer desaparecer de la conciencia del hombre que escucha, la verdad que Dios juzga al hombre.”

Hoy podríamos decir que esta predicación ha desaparecido y una de sus consecuencias ha sido el católico adaptado a los tiempos, es un católico  maleable y camuflable ante todo aquello que le pueda atacar. Es su manera de defenderse, porque el católico de hoy dejó de pertenecer a la Iglesia militante, es más el término en sí le horroriza. Entre otras razones porque al católico de hoy le gusta el mundo y la modernidad y no quiere luchar contra ellos, no los considera enemigos y no se da cuenta que esos serán sus mayores obstáculos para llegar a Dios.

Hablando de misericordia hoy de la mano de Juan Manuel de Prada “resucitamos” a un escritor , que nos recuerda el sentido católico de la palabra misericordia, no lo que ahora quieren vendernos como tal.

Hello era católico; no al modo santurrón y anguileante que hoy se estila, sino con una oposición neta a la modernidad que lo condenó, ya en vida, al ostracismo, y en muerte al olvido.

«La verdadera misericordia –escribe Hello– es inseparable de un odio activo, furioso, devorador, implacable, exterminador, hacia el mal. ¿Cuándo se comprenderá que, para ser misericordioso, hay que ser inflexible; que para ser blando con el que pide perdón, hay que ser cruel contra el error, la muerte y el pecado? Desde hace mucho tiempo, la malevolencia y la tontería han conspirado para dar a las virtudes un aspecto bobo, deslucido, borroso y lamentable».

«El verdadero santo –asegura– tiene caridad, pero una caridad terrible que arde, que devora, una caridad que detesta el mal, porque quiere la curación. En cambio el santo forjado por el mundo tendrá una caridad dulzona que bendecirá a cualquiera y cualquier cosa, en cualquier circunstancia. El santo forjado por el mundo sonreirá al error, sonreirá al pecado, sonreirá a todos, sonreirá a todo. Estará exento de indignación, de profundidad, de alteza, de mirada sobre los abismos. Será benévolo, dulzarrón con el enfermo e indulgente con la enfermedad. Si quieres tú ser ese falso santo, el mundo te amará y dirá de ti que haces amar el Cristianismo».

¡ que arda tu corazón!

 

 

 

https://www.religionenlibertad.com/juan-manuel-prada-recupera-ernest-hello-escritor-catolico-maldito-50683.htm

Un comentario

  1. Me encanta, es buenisimo! Con qué claridad habla este escritor… Y con cuánto sentido común, cosa q le hace falta a mas de uno hoy en dia… De verdad, me han encantado estas palabras.

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