La guinda del pastel.

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Hace varios días publicábamos en este mismo portal, la tentación en la que pueden caer los cristianos para escudarse en no defender la Verdad, una de estas tentaciones es elevar la paz a un valor absoluto, poner la paz como un fin en sí mismo a costa de callar la Verdad . La principal misión de la Iglesia es evangelizar, o al menos eso es a lo que nos mandó Cristo:

Jesús les dijo: ‘Id a todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda criatura. Quien crea y sea bautizado será salvo, el que no cree, será condenado “(Marcos 16: 15-16).

 “Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que os he mandado. Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo “(Mateo 28: 19-20).

 

Sin embargo hoy  parece que la Iglesia tiene otras prioridades o al menos así lo manifestó el papa durante la conferencia de prensa sobre el avión que regresaba de Bangladesh el 2 de diciembre.

El periodista francés Etienne Loraillère planteó esta pregunta a al papa:

“¿Cuál es tu prioridad: evangelizar o dialogar por la paz?”

 La respuesta de Francisco -después de una serie de increíbles declaraciones absurdas- terminó con estos términos inauditos:

“Y tu pregunta: ¿cuál es la prioridad, la paz o la conversión? Pero cuando vives con testimonio y respeto, haces las paces. La paz comienza a derrumbarse en este campo cuando comienza el proselitismo, y hay muchas formas de proselitismo, pero esto no es evangélico “.

En la práctica, el papa Francisco sostiene que anunciar el Evangelio (proselitismo) crea división y el propósito de la presencia de los cristianos en el mundo es dialogar, “hacer la paz”.

“Todos los que me reconocen ante otros, lo reconoceré ante mi Padre celestial.  Pero quien me niegue ante otros, lo negaré ante mi Padre celestial. No pienses que he venido para traer paz a la tierra. He venido para traer no la paz, sino la espada. Porque he venido para poner un hombre contra su padre, una hija contra su madre y una nuera contra su suegra; y los enemigos serán los de su casa “ (Mateo 10: 32-36).

Hemos llegado  desde la misma Iglesia a condenar el proselitismo y el anuncio del evangelio, pero esta demolición no es nueva, llevamos así décadas sin que nadie haya levantado la voz.

Llevamos décadas de ecumenismo postconciliar mal entendido y peor llevado. Llevamos décadas sin denunciar declaraciones, publicaciones y documentos que arremeten contra los mismos cimientos de nuestra fe.

En el punto 248 de Iota Unum Romano Amerio nos expone cómo ha afectado a las conversiones el nuevo ecumenismo post conciliar.

Dice así:

Se abandona el principio del retorno de los separados, sustituido por el de la conversión de todos al Cristo total inmanente a todas las confesiones. Como profesa abiertamente el patriarca Atenágoras, “no se trata en este movimiento de una aproximación de una Iglesia hacia la otra, sino de una aproximación de todas las Iglesias hacia el Cristo común” (ICI, n. 311, p. 18, 1 de mayo de 1968). Si está es la esencia del ecumenismo, la Iglesia católica no puede ya atraer hacía sí, sino sólo concurrir con las otras confesiones en la convergencia hacia un centro que está fuera de ella y de todas las demás. Mons Le Bourgeois, Obispo de Autun, lo profesa abiertamente: “Mientras que la unidad no se realice, ninguna Iglesia puede pretender ser ella sola la única auténtica Iglesia de Jesucristo” (ICI, n. 585, p. 20, 15 de abril de 1983).

El padre Charles Bouyer, en OR del 9 de enero de 1975, con un artículo que choca con la tendencia del diario en cuanto a la cuestión ecuménica y quedó sin resonancia alguna, revela las causas de tal recesión de conversiones, y las reconoce en el abandono generalizado por el mundo de la visión teotrópica , y también en la sugestión potente de la civitas hominis sobre la presente generación; pero acusa de ello explícitamente a la acción ecuménica. “Se pretende que todas las Iglesias son iguales, o casi. Se condena el proselitismo , y para huir de él se evita la crítica de los errores y una clara exposición de la verdadera doctrina. Se aconseja a las diferentes confesiones conservar su identidad alegando una convergencia que se hará espontáneamente”. Aunque el autor atenúe su censura atribuyendo (con poca veracidad) dicha conducta especialmente a las confesiones separadas, realmente la argumentación invalidad la sustancia del nuevo ecumenismos católico.

Si llevamos años hablando en estos términos .

¿ Cómo nos pueden extrañar estas últimas declaraciones del papa?

Es el “espíritu conciliar ” llevado hasta sus últimas consecuencias.

En realidad son la guinda de un pastel que lleva mucho tiempo cocinándose.

¡ Que arda tu corazón!

 

http://iotaunum.com/consecuencias-del-ecumenismo-postconciliar-paralizacion-de-las-conversiones

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