TRANSUBSTANCIACIÓN. Sí creo.

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Una de las primeras obligaciones del católico es conocer la doctrina, conocer a Cristo y lo que Él nos mandó para nuestra salvación .

Podríamos empezar con el milagro que se produce todos los días en la Eucaristía:

 

¿Qué es la Transubstanciación?

 

Enseña el concilio de Trento a este respecto:

 

Concilio de Trento. CAP. IV. De la Transubstanciación.

Mas por cuanto dijo Jesucristo nuestro Redentor, que era verdaderamente su cuerpo lo que ofrecía bajo la especie de pan, ha creído por lo mismo perpetuamente la Iglesia de Dios, y lo mismo declara ahora de nuevo este mismo santo Concilio, que por la consagración del pan y del vino, se convierte toda la substancia del pan en la substancia del cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, y toda la substancia del vino en la substancia de su sangre, cuya conversión ha llamado oportuna y propiamente Transubstanciación la santa Iglesia católica.

Tomado de http://www.mercaba.org/CONCILIOS/trento05.htm

 

A este respecto también dice el Catecismo oficial de la Iglesia Católica.

 

CIC 1412 Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última cena: “Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros…Este es el cáliz de mi Sangre…”

CIC 1413 Por la consagración se realiza la transubstanciación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdadera, real y substancial, con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad (cf Cc. de Trento: DS 1640; 1651).

Basados en esto podemos definir transubstanciación como la conversión total de la hostia y del vino en cuerpo, sangre, alma y divinidad de nuestro Señor Jesucristo. A pesar de que el pan y el vino siguen conservando su aspecto y sabor originales, son realmente Cuerpo y Sangre del Señor ocultos bajo la apariencia de pan y vino.

La “Transubstanciación” se diferencia de la “consubstanciación” (posición Luterana), en que la transubstanciación (prefijo “trans”) denota un cambio de substancia, la consubstanciación (prefijo “con” significa que no ha habido cambio alguno de la substancia y que el Señor viene con el pan y con el vino, cuya substancia no varía.

la Iglesia Católica afirma que el pan y vino son ahora cuerpo y sangre de Cristo ocultos bajo las especies de pan y vino, y los luteranos afirman que son Cuerpo y Sangre de Cristo pero todavía, pan y vino.

Los padres de la Iglesia tuvieron muy presente este significado y lo que representaba para la vida de la Iglesia

San Ignacio de Antioquia (110 d.C.)

Obispo de Antioquia, martirizado en Roma (devorado por los leones) en tiempos del emperador Trajano (98-117). Se conservan de él las siete cartas que escribió camino al martirio. Pueden consultar la traducción protestante de las cartas de San Ignacio directamente de http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm la cual está basada en el libro “Los Padres Apostólicos, por J. B. Lightfoot. Editorial CLIE”

En lo referente a la Eucaristía San Ignacio se presenta siempre muy claro y tajante. Llama a la Eucaristía “medicina de inmortalidad” y categóricamente expresa: “La Eucaristía es la carne e nuestro Salvador Jesucristo”. Condena vigorosamente a los docetas que afirmaban que Jesús no había tenido cuerpo verdadero sino solo aparente, y por este error, comenta San Ignacio, no querían tomar parte de la eucaristía y morían espiritualmente por apartarse del don de Dios.

San Justino (165 d.C)

Mártir de la fe cristiana hacia el año 165 (decapitado), es considerado el mayor apologeta del Siglo II. San Justino mantiene el testimonio unánime de la Iglesia al confesar que la Eucaristía no es un alimento como tantos, sino que es “carne y sangre de aquel Jesús hecho carne”.

San Ireneo (130d.C – 202 d.C)

San Ireneo (obispo y mártir). Fue discípulo de San Policarpo que a su vez fue discípulo del apóstol San Juan. Celebre por su tratado “Contra las Herejías” donde combate las herejías de su tiempo, en especial las de los gnosticos.

En la teología presentada por San Ireneo sucede los mismo que con San Justino, la certeza de que el pan y vino consagrados son cuerpo y sangre de Cristo es diáfana, y explícitamente afirma que “el cáliz es su propia Sangre” (la de Cristo) y “el pan ya no es pan ordinario sino Eucaristía constituida por dos elementos terreno y celestial”

Conozcamos nuestra fe, es el mayor tesoro.

¡ qué arda tu corazón!

http://apologeticacatolica.org/Eucaristia/EucaristN02.htm

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