Eufemismos, la clave para entender el laberinto del capítulo VIII de AL .(1 de 4)

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Para explicar esta entrada, voy a resumir un post de Alonso Gracian, que me parece absolutamente esclarecedor, sobre la que podríamos llamar nuestra crisis.

A mí personalmente me preocupa en  el sentido en que la inmensa mayoría de teólogos lo niegan y en el sentido en que parece ser que a muy pocas personas les importa las graves consecuencias que ceder al cambio de lenguaje, ceder a los eufemismos, ceder a la lógica, puede acarrear para toda la doctrina católica.

Lo estamos viendo con las peores ideologías, el marxismo cultural, la ideología de género, la ONU en sus declaraciones sobre salud sexual y reproductiva, todas ellas utilizan eufemismos, todas ellas cambian el significado de palabras para darles una connotación positiva o negativa según convenga. Y ahora debo decirlo con gran pena y pesar que también ha entrado este lenguaje en la Iglesia y en concreto en el capítulo VIII de una exhortación.

Muy pocos han dado a entender o han insinuado las graves consecuencias.

Cómo hemos dicho muchas veces , nos preocupan  los “buenos” por su indiferencia y desde luego  nos preocupan los que estaban esperando esta oportunidad…

 

La situación, por tanto, es muy grave. Y sólo puede calificarse como CRISIS DE LA IGLESIA. Ciertamente, la crisis fue preparada, no sólo por la atmósfera confusa y “doctrinalmente inquietante” del Sínodo, sino por una nueva forma de hablar oficial. Lo veremos:

1.USO DE EUFEMISMOS

Había gran preocupación, porque fue lugar común del espíritu del Sínodo que había que cambiar algo, no estaba claro qué; y desde la jerarquía de la Iglesia se estaba hablando de recontextualizar la doctrina, de abrir nuevos caminos pastorales, etc.

Recontextualizar como eufemismo de cambio de doctrina.- La palabra recontextualización, es decir, extrapolación de un concepto de su contexto natural —en este caso, una doctrina, la doctrina sobre la indisolubilidad del matirmonio, y una disciplina asociada a ella, la de la prohibición de comunión a los fieles que están en adulterio público y permanentepermite afirmar que no va a haber un cambio doctrinal, y permite asimismo realizar ese cambio sin que parezca que es un cambio.

Mediante el uso de palabras-talismán —pues eso son los eufemismos—, que funcionan como clichés de recontextualización, es posible desvirtuar la doctrina transmutando sus conceptos.

La alteración semántica del lenguaje es un recurso de la sofística. Se descontextualizan los conceptos, se los inserta en un ambiente semántico extraño, —sin tener que afirmar explícitamente que cambian de significado— y cambia su significado. Hemos visto, por ejemplo, cómo la ideología de género utiliza profusamente este recurso. Es un viejo instrumento cognitivo de las ideologías, cuyo objetivo es producir un cambio de mentalidad. Se suscita una lectura artificial que se superpone a la lectura natural, y la decolora. La ambigüedad del documento, precisamente, consiste en este juego de doble lectura.

He de decir que cuando oí a una persona, se supone que con bastantes años de formación doctrinal, leer este capítulo VIII alabando y ensalzando el lenguaje utilizado, no pude evitar, un escalofrío. Pensé que realmente algo estaba cambiando y me pareció muy, muy peligroso.

¡ que arda tu corazón!

 

http://infocatolica.com/blog/mirada.php/1707011031-194

 

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