Influencias dañinas en el pensamiento católico actual.(1 de 2)

haring_180 Padre Bernhard Häring

 

Una de las cosas peores y mal vistas entre los católicos actuales es ser tachado de fundamentalistas. Antes a las personas con las ideas claras, bien formadas se les calificaban con palabras con un tono “positivo”; fortaleza, reciedumbre; hoy eso no se lleva, hoy a esas mismas personas se les aplican calificativos negativos; rigorista, rígido, fundamentalista. Hoy estas personas “rigoristas” no tienen buena fama , ni entre los católicos que se consideran con buena formación. Hoy si quieres desprestigiar un punto de vista de una persona con la que estas hablando le dices que es extremista y le haces ver que es una postura nada adecuada y por supuesto muy intolerante y nada atractiva para relacionarse con otras personas. Le haces ver que así no va a ningún sitio y que tiene que doblegarse un poco, ceder un poco.

Por una parte , yo lo entiendo, es demasiado duro estar todo el día en la “trinchera” defendiendo posturas absurdas, que además nadie comparte. Desde luego lo mejor es ceder,¿ por qué no? . Además con esa postura no vas a atraer a nadie, no vas a convencer a nadie (siempre me ha llamado la atención esta postura semipelagiana, cómo si el atraer dependiera de estrategias y de uno mismo)

Lo que no saben estas personas, que esta postura de desprestigiar la fortaleza en las cosas fundamentales y radicales es una influencia de uno de los pensadores más dañinos para el pensamiento actual de las últimas décadas, me refiero al teólogo  heterodoxo   Bernhard Häring.

Es cómo actúan las malas influencias en el pensamiento:

Primero te cambian el lenguaje de las cosas, por ejemplo sustituyen “fortaleza” por rigidez, luego le dan a palabras positivas un sentido peyorativo por ejemplo la palabra “radical”, también introducen palabras que se asocian a violencia, intolerancia, falta de caridad y de comprensión, como “fundamentalista”. Este es el primer paso.

Segundo te hacen ver que puedes mantener tus principios, que en lo fundamental no hay que ceder, pero abren una pequeña puerta, para que lo fundamental sea cada día más pequeño  y que hasta puede haber excepciones y que no nos va la vida en esas excepciones. Además dicen que ¿quien eres tu para juzgar la culpabilidad de una persona que no defiende los mismos principios y  fundamentos que tú?

Tercero, las ideologías dañinas no tienen prisa, se van infiltrando poco a poco, porque saben que si lo hacen de repente, nadie va a ceder  a sus principios de forma brusca, pero sí puede ir cediendo poco a poco.

Hoy este análisis se ha hecho realidad con la Amoris Laetitia, en su capítulo VIII , en el que se puede ver este vocabulario y esta forma de ir socavando las verdades fundamentales.

Lo que no se dan cuenta estas personas es que están siendo victimas de estos pensamientos, porque han sido tentados por el “caer ” bien a todo el mundo, ser atrayentes en un mundo indiferente a todo y piensan además que las que mantienen sus posturas “rígidas” están en contradicción con la caridad y la comprensión hacia los problemas del prójimo o quizás también piensan que vas a poner  una hoguera en medio de la plaza y vas a empezar a quemar a los adúlteros etc..o que tu deseo de que las cosas no sean ambiguas pasa por obligar a todo el mundo a que piensen exactamente como tú.

Para analizar un poco mejor este pensamiento les doy unos rasgos de este pensador tan dañino y que en los últimos años está haciendo estragos en el pensamiento católico actual, con el consentimiento de formadores, sacerdotes y demás.

 

Charles Curran presenta así la tesis central de la teología de Häring:

«El cristiano está llamado al crecimiento y a la conversión continua de su vida moral en sus múltiples relaciones con Dios, con el prójimo, con el mundo y consigo mismo. Häring se opone firmemente a todo tipo de legalismo que hace de Dios un controlador en vez de un Salvador lleno de misericordia

Puede comprobarse la consonancia con la idea central de A.L. cap. 8.

En la página de la Academia Alfonsiana, en que no le escatiman elogios, definen la obra teológica de Häring como una lucha contra el legalismo y rigorismo -contra el Magisterio.

«La oposición del Padre Häring a toda clase de legalismo y rigorismo alcanzaría incluso a algunos pronunciamientos oficiales de la Iglesia, que él consideraba demasiado intransigentes. Particularmente crítica fue su actitud frente al rechazo de los métodos de control artificial de los nacimientos, tal como viene formulado en la encíclica Humanae Vitae. Esta actitud le costaría no pocos sufrimientos y amarguras, sobre todo, cuando -en la década de los ’70- la Congregación para la Doctrina de la Fe le sometió a un proceso investigativo.»

No dudan en poner a Häring en la cumbre de la teología moral:

«El Padre Bernhard Häring, uno de los más egregios fundadores de la Academia Alfonsiana, es considerado por muchos como el mayor teólogo moralista católico del siglo XX. La contribución del Padre Häring en el campo de la teología moral ha sido extraordinaria. Escribió 104 libros, de los que se han hecho trescientas traducciones. Publicó unos 1000 artículos en diversos idiomas. Le llovieron honores y premios de parte de las más prestigiosas asociaciones, como el “National Catholic Book Award” de la Catholic Press Association, el premio “Wlodzimierz Pieterzak” de Polonia. Su nombre fue incluido en el Who’s Who en América y en el resto del mundo. Es citado en el Diccionario de Bibliografía Internacional y por el Who’s Who Internacional de autores y escritores. Fue Profesor y dio conferencias en prestigiosas universidades y centros de estudio, como Fordham, Yale, Brown, Temple, San Francisco, el Kennedy Institute for Bio-ethics-de la Georgetown University etcétera.»

Respecto a Häring, hay que decir que en La ley de Cristo comienzan a asomar ciertos errores anómicos, cierta actitud antiley, pero todavía se puede decir que no se aparta en esencia de la moral católica. Lo peor vino después, con su lucha contra el magisterio eclesiástico, siempre a peor, deteriorándose su doctrina progresivamente.

Resulta dramático, por la desistencia de autoridad que supone, que un teólogo tan heterodoxo como Häring, profundísimamente nominalista y proluterano en su doctrina sobre la gracia y la ley, detractor acérrimo de la Humanae vitae, haya tenido tanta difusión. Ha sido incluso canonizado por la propia Academia Alfonsiana:

«A todos cuantos conocieron al Padre Häring y particularmente a cuantos recibieron de él la luz de su ciencia o la ayuda de sus consejos pedimos una plegaria ante el Señor. Que él desde el cielo nos ayude a continuar sin cansancio la obra a la que él consagró su vida.»

Tal es el prestigio de Häring entre los católicos, que el propio Papa Francisco, recientemente en Diálogo del Papa Francisco con los jesuitas reunidos en la Congregación General XXXVI,  , (aquí en italiano) afirma de Häring que:

«Creo que Bernard Häring fue el primero que empezó a buscar un nuevo camino para hacer reflorecer la teología moral. Obviamente en nuestros días la teología moral ha hecho muchos progresos en sus reflexiones y en su madurez; ya no es más una «casuística».

 

Es importante que los católicos bebamos de las fuentes de la sana doctrina, si no lo hacemos , no conseguiremos distinguir el bien del mal y no seremos capaces de diferenciar la buena de la mala doctrina.

¡ que arda tu corazón!

http://infocatolica.com/blog/mirada.php/1612010612-156

 

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