Cada día aumenta la perplejidad. ¿La Humanae Vitae (HV) en estudio?¿ Con qué fin?

PabloVI_EstampaOficial

 

Cada día me encuentro con laicos, sacerdotes que creo que  estudian y rezan y que parece que han preferido mantenerse al margen de todo lo que está ocurriendo en la Iglesia;

Unos dicen que preocuparse por los problemas de la Iglesia es “ser clerical”.

Otros se escudan en un falso providencialismo( A la iglesia la guía el Espíritu Santo, Él nos sacará de este lío).

Otros prefieren ignorar y no leer sobre estos temas(la ignorancia como opción).

Otros dicen que al papa siempre se le ha criticado por las encíclicas y exhortaciones, que la HV levantó también mucha polvareda, pues que ahora lo mismo con la AL.¡¡Horror , pero no veis la diferencia!!.

Otros dicen que hay que ser optimistas .

Y todos a una se felicitan y tranquilizan entre sí , porque ellos están a salvo en los muros de su ortodoxia.

A ellos les dedico esta entrevista a  Josef Seifert realizada por el portal 1P5(he seleccionado dos párrafos), pero les aconsejo que la lean entera.

josef-seifertg

 

Maike Hickson (MH): Hace un año, en agosto de 2016 -después de la publicación de Amoris Laetitia- publicó un ensayo en el que usted criticó cortesmente este documento papal y le pidió al Papa que hiciera correcciones de algunos errores o incluso a veces declaraciones “objetivamente heréticas”. ¿Cuál es la razón por la que ahora una vez más levanta la voz con un nuevo ensayo sobre este tema de Amoris Laetitia?

Josef Seifert (JS): Después de publicar mi artículo, un gran número de acontecimientos ocurrieron: mi buen amigo Rocco Buttiglione y mi ex alumno Rodrigo Guerra defendieron a Amoris Laetitia (AL) ferozmente contra todas mis objeciones y escribí muchos correos electrónicos y algunas respuestas aun inéditas a ellos. Un grupo de teólogos y filósofos acusó al Papa dos veces por una gran serie de herejías y otros errores que atribuyeron a la AL, y entraron en detalles para demostrar las razones por las que pedían al Papa Francisco que retractara estos errores. Me pidieron que firmara su carta, pero no lo hice por una variedad de razones. El arzobispo de Granada me suspendió el permiso de enseñar a sus seminaristas a causa de mi primer artículo. El arzobispo de Vaduz del Principado de Liechtenstein, me felicitó por este artículo y me agradeció el tremendo servicio prestado a la Iglesia que vio en él. Los cuatro Cardenales expresaron su dubia (todavía sin respuesta). Por lo tanto, tenía muchas nuevas razones para pensar en AL y sobre mi artículo anterior que había enviado primero como una carta personal (hasta ahora nunca contestada ni reconocida) al Papa Francisco.

Sin embargo, la causa inmediata de mi segundo artículo fue mi lectura sobre una comisión convocada por el Papa Francisco, supuestamente para revisar Humanae Vitae (HV) y para adaptarlo a AL. Por otra parte, escribí al profesor Buttiglione, un querido amigo que tomó una visión muy diferente de AL de la mía, que temía que también HV y Evangelium Vitae caerían presa de la misma línea de pensamiento expresado en AL. Aumentó mi miedo y mi sensación de alarma por esto, respondiendo que por supuesto en relación a Humanae Vitae y Evangelium Vitae el mismo discernimiento y los mismos principios tendrían que ser aplicados como se declaran en AL sobre asuntos de matrimonio. Esto me sacudió profundamente. (Yo había escrito muchos artículos para defender también filosóficamente Humanae Vitae y Veritatis Splendor, y el pensamiento de que todas estas verdaderas doctrinas serían revocadas, relativizadas o socavadas simplemente aplicando la lógica a la observación citada de AL, me inquietaban profundamente).

Por todas estas razones, medité nuevamente las mismas preguntas y pensé haber encontrado una causa de preocupación mucho más grande que las que había expresado en mi artículo anterior.

Por lo tanto, decidí escribir un artículo nuevo e incomparablemente más corto que se limitaba a una sola afirmación en AL y que no había considerado suficientemente en mi primer artículo. Esta sola afirmación me impactó profundamente porque parecía probar que los cambios de la enseñanza moral en AL potencialmente fueron mucho, mucho más lejos que cualquiera en el debate actual (incluido el Papa y yo) mucho más de lo que había considerado alguna vez, todo se fijó primero, por así decirlo, sobre la admisión de los adúlteros y homosexuales no arrepentidos a los sacramentos. Tenía, por decirlo así, una visión de una inmensa amenaza escondida en este texto, para toda la enseñanza moral de la Iglesia. Por lo tanto, me pareció mi estricta obligación para servir bien al Papa y a la Iglesia, plantear la pesada cuestión que mi nuevo artículo plantea, sin contestarla, sino ponerla de manera tan clara que el Papa y cualquier otro otro lector pudieran responder correctamente ellos mismos. Me sentí obligado a escribir esto, para evitar una bomba atómica moral-teológica destructiva que pudiera desmoronar toda la enseñanza moral de la Iglesia. Por lo tanto, tuve la intención, al plantear esta cuestión con la mayor claridad posible, proporcionar una ayuda al Magisterio del Papa Francisco para evitar tal daño.

Porque las consecuencias lógicas y potenciales de esta afirmación que vi en mi visión interior fueron tan terribles, y porque sentí al mismo tiempo impropio acusar al Papa de un grave error (que fue una de mis razones para abstenerme de dar mi firma a la acusación formal de herejías del Papa, dos grupos de teólogos me habían pedido que firmara), y porque sólo el propio Papa, y posiblemente el Colegio de Cardenales, o un Consejo, podrían corregir esta afirmación y evitar el dibujo en la praxis de sus consecuencias lógicas, formulé mi artículo como una cuestión importante, y como una serie de preguntas que se derivan de la pura lógica aplicada a la mencionada afirmación y la pregunta….

https://infovaticana.com/2017/09/08/la-iglesia-despues-amoris-laetitia-entrevista-josef-seifert/

Apoyemos con nuestra oraciones al profesor Josef Seifert y pidamos a Dios que mande santos a su pueblo. Hoy parece que todos se han dormido.

¿Para qué tanto estudiar, para que tantos estudios de filosofía, tantos seminarios, tantos teólogos, obispos y sacerdotes si no saben siquiera tocar la trompeta y advertirnos del error?

Santa Catalina de Siena, Santa Juana de Arco ruega por nosotros.

 

 

 

Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”. I Tim. 4:16

¡ Qué arda tu corazón!

 

 

 

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