El infierno(7 de 10)

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Mateo 12, 36. Y yo os digo que de toda palabra ociosa que hablaren los hombres habrán de dar cuenta el día del juicio. Sí, tendremos que dar cuenta incluso de los chismes de los que nos hemos valido. ¡Señor, ten misericordia!

Mateo 13,24-30. Les propuso otra parábola, diciendo: Es semejante el reino de los cielos a uno que sembró en su campo semilla buena. Pero mientras su gente dormía, vino el enemigo y sembró cizaña entre el trigo y se fue. Cuando creció la hierba y dio fruto, entonces apareció la cizaña. Acercándose los criados al amo, le dijeron: Señor, ¿no has sembrado semilla buena en tu campo? ¿De dónde viene, pues, que haya cizaña?
Y él les contestó: Eso es obra de un enemigo. Dijéronle: ¿Quieres que vayamos y la arranquemos? Y les dijo: No, no sea que, al querer arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo. Dejad que ambos crezcan hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: Coged primero la cizaña y atadla en haces para quemarla, y al trigo recogedlo para encerrarlo en el granero.
Así que hay un día del juicio, no ahora, pero vendrá.

Mateo 22, 1-14 (Parábola del Banquete de Bodas). Tomó Jesús de nuevo la palabra y les habló en parábolas, diciendo:

El reino de los cielos es semejante a un rey que preparó el banquete de bodas a su hijo. Envió a sus criados a llamar a sus invitados a las bodas, pero éstos no quisieron venir. De nuevo envió a otros siervos, ordenándoles: Decid a los invitados: Mi comida está preparada; los becerros y cebones, muertos; todo está pronto; venid a las bodas.
Pero ellos, desdeñosos, se fueron, quien a su campo, quien a su negocio. Otros cogiendo a los siervos, los ultrajaron y les dieron muerte. El rey, montando en cólera, envió a sus ejércitos, hizo matar a aquellos asesinos y dio su ciudad a las llamas. Después dijo a sus siervos: El banquete está dispuesto, pero los invitados no eran dignos.
Id, pues, a las salidas de los caminos, y a cuantos encontréis llamadlos a las bodas. Salieron a los caminos los siervos y reunieron a cuantos encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas quedo llena de convidados. Entrando el rey para ver a los que estaban en la mesa, vio allí a un hombre que no llevaba traje de boda, y le dijo: Amigo, ¿Cómo has entrado aquí sin el vestido de boda? El enmudeció. Entonces el rey dijo a sus ministros: atadle de pies y manos y arrojadle a las tinieblas exteriores; allí habrá llanto y crujir de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.
 Se trata de la impactante parábola de un rey, quien al final, acepta el “no” de sus invitados. En cuanto a la vestimenta de boda, recuerda que ésta es provista por Dios (cf. Apocalipsis 19, 8). El rechazo a vestir las vestimentas de la rectitud está en nosotros, no en Dios.

https://dominusestblog.wordpress.com/2017/08/06/jesus-quien-te-ama-tanto-advirtio-con-frecuencia-sobre-el-infierno/

Un comentario

  1. Gracias por estos post sobre el infierno. Hoy nadie se atreve a pronunciar la palabra.

    Y me parece genial que la
    exposición esté basada en el Evangelio, doctrina auténtica y verdadera.
    F
    Ánimo…

    Me gusta

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